Entre mar y montaña: escenarios para todos los gustos
Naturaleza en estado puro
En Asturias, el Pirineo aragonés o la Sierra de Grazalema hay bastantes hoteles rurales donde el paisaje marca el ritmo. Están bien para combinar caminatas suaves, comer bien y pasar la tarde leyendo. En estos sitios, el lujo es el espacio y la tranquilidad. También en el interior de Mallorca o en el Empordà puedes encontrar fincas restauradas rodeadas de campo.
Costa y pueblos con historia
Si prefieres el mar, hay hoteles con encanto cerca de la playa en la Costa Brava, Menorca o la Costa de la Luz. Son establecimientos pequeños que respetan la arquitectura local y son más íntimos que un resort convencional. En ciudades como Toledo, Córdoba o Salamanca, muchos edificios históricos son ahora hoteles boutique que mezclan patrimonio y comodidad en pleno centro.