Rincones de los que casi nadie habla, pero que tienen un encanto único. Londres y París esconden infinidad de tesoros inexplorados que son una invitación a conocer lo más íntimo de su vida. Lugares interesantes para hacer cosas sencillamente extraordinarias que invitan a ver un Londres y un París diferente. Para quienes viajan buscando convertirse en un local más y en plan: “Multitudes no, por favor”, esta guía de cosas diferentes que hacer en París y Londres es lo que necesitan para comenzar con su periplo: desde barrios, librerías y restaurantes, hasta playas (sí, playas) donde tomar un baño como lo haría cualquier habitante de la ciudad.
El día a día de su gente. El bullicio de las horas punta. Los sitios donde se come el verdadero menú del día. Todo esto está oculto en los barrios más tradicionales de Londres y París. Esos que tienen casitas pintorescas, bares para hablar de fútbol y política, y donde aún hay pocos turistas.
El barrio donde vivió y tiene un museo el genio Víctor Hugo es hoy uno de los lugares más sofisticados del mundo. Los bares gay le dan un toque muy cosmopolita que, mezclado con tiendas de lujo, crean una atmósfera auténtica. La comida kósher (herencia judía) es cita obligatoria en cualquier visita a Le Marais.
Si quieres sentirte como Hemingway o Beckett tu lugar es Saint-Germain-des-Prés, un barrio muy chic donde los grandes intelectuales solían reunirse en los cafés Deux Magots y Flore. Es fascinante perderse por sus edificios del siglo XVII abarrotados de galerías, librerías y bares de jazz para disfrutar París al ritmo de saxofón.
Algo realmente secreto en París son sus galerías. Pasadizos creados en siglos pasados que hoy son mini-museos con tiendas y restaurantes. La Galerie Vivienne, por ejemplo, es de paredes de maderas y suelo de colores. La Colbert tiene una pequeña rotonda con una estatua y el Panoramas está lleno de terrazas.
En pleno corazón de Londres este sitio alternativo en todo el sentido de la palabra, por sus tiendas estilo new age y sus edificios, que son una cascada de colores, muy diferente al resto de la ciudad. La protagonista en Neal’s Yard es la comida naturista y sus cafés. Aquí solo reina lo sano y natural.
Canales, botes y mucha paz. La Pequeña Venecia de Londres es un oasis en medio de la algarabía. Sus paseos en barco son los más famosos, pero existen además cosas realmente únicas: botes restaurantes, un café jardinería y el maravilloso Puppet Theatre Barge. ¡Hasta un teatro de marionetas dentro de un barco!
Data del siglo XVIII y ahora es el enclave de las antigüedades de Londres. Los mercados y tiendas de Camden Passage tienen todo lo que ya no existe. Sus pubs y restaurantes le dan mucha vidilla, pero la cita obligatoria son los chocolates de Paula Young y la Rock Archive Gallery, para los fans del rock.
Londres y París guardan pequeños reinos de la naturaleza que son refugios para quienes huyen de lo urbano. Bosques, parques, reservas naturales y hasta playas (sí, lo has leído bien: playas). Lugares ocultos a la espera de que alguien les descubre y mimetice en paz con ellos. Silencio, por favor.
Un enorme bosque en pleno París con 35 kilómetros de caminos ¡Una gigantesca reserva de vegetación y fauna! Sus dos lagos unidos por una cascada le dan el toque paradisíaco. Los cedros, que cubren la mitad del bosque, son el mayor tesoro. Escondidos se encuentran dos hipódromos y un teatro. El plan ideal para un domingo.
El Canal Saint-Martin es una “pequeña Venecia” en París que guarda grandes sorpresas. Los paseos bajo sus puentes son una experiencia tan sublime que no es de extrañar ver a gente dando serenatas ¡Todo un espectáculo! Hacer un picnic o tomar el brunch en sus parques de alrededor te hace sentir un parisino.
Como en los cuentos de hadas, este bosque de mil hectáreas tiene en medio un castillo donde reyes y monarcas vivieron cosas fascinantes, y que hoy se puede visitar junto a sus cuatro lagos y jardines tropicales. Merodeando un poco se puede ver un templo budista y un tiovivo muy pintoresco.
No es el Mediterráneo, pero tienen un ambiente de envidia. Estas son las playas de Londres. Dos imperdibles: Brighton Beach, con 9 kilómetros de costa, chiringuitos y tiendas típicas, además de una gran noria; y BeachEast, con piscinas rodeadas de arena de mar y mucha (pero mucha) marcha.
Es un parque real muy particular porque está el límite del meridiano cero. Si pones un pie de un lado a otro puedes decir que estás en las dos mitades del mundo. Llama la atención las impresionantes vistas de Londres que dan para fotos dignas de postales. Si tienes suerte, puede que se te cuele un ciervo.
Londres cuenta con grandes lagos donde te puedes dar un baño (si el tiempo lo permite, claro está). Hampstead Heath Ponds es famoso por tener tres lagos divididos para hombres, mujeres y ambos, con un ambiente tranquilo. La bahía de Houghton, en el río Test, es el mejor sitio para refrescarse en verano.
Comer un buen plato típico o beberse una cerveza del tiempo en un lugar 100% tradicional es posible en Londres y París. Y en muchos más sitios de los que imaginas. Son establecimientos anónimos para los turistas, donde se puede degustar lo que come el ciudadano de a pie, con el sabor de lo propio y sin artificios.
Los parisinos adoran la comida india. Passage Bradu es una galería que esconde un viaje sensorial de olores y sabores exóticos, donde la gente se refugia para degustar los platos que indios y paquistaníes fusionan con algunas propuestas francesas. Todos sus restaurantes sorprenden.
Le Train Bleu no es el local de comida rápida que se ve en cualquier estación de tren. Es un restaurante de la Belle Epoque para los verdaderos comensales franceses. Está en la estación París-Lyon y por dentro parece un museo. Lleva más de 100 años diciendo “bon appetit!” a los visitantes más exclusivos.
Una opción barata son los mercados. Ofrecen platos 100% tradicionales a base de verduras, productos del mar y frutas. Lo que quieras te lo ponen en un envase y ¡a comer! El mercado de Aligre es el favorito de los jóvenes por sus platos preparados frescos. O el Biologique Raspail, frecuentado por famosos.
En la planta 35 del rascacielo Walkie Talkie, se encuentra el Sky Garden, donde se puede comer con unas vistas de Londres espectaculares. El Fenchurch Rooftop Restaurant sirve un menú fusión británico copioso, mientras su terraza Fenchurch es ideal para picar algo con unos cócteles muy originales.
En el sur de Londres, muy lejos de los lugares más conocidos, está este mercado repleto de restaurantes y puestos de comida londinense. Roast beef, tostadas con judías, yorkshire pudding o quizás el típico fish and chips… todo esto se puede disfrutar de la manera más natural y, muy importante, al mejor precio.
La oferta gastronómica de este mercado es de lujo. Leadenhall Market esconde una fusión de sabores que tiene enamorados a los londinenses ¿Pizza? La tienes preparada por italianos ¿Vino? Puedes hacer degustaciones de cualquier parte del mundo ¿Cervezas? Las hay de todos los tipos. El plan para la cena perfecta.
Los mejores secretos ocultos los guarda París. La "Ciudad de la luz" oculta tesoros por descubrir en muchos aspectos: su calles, sus entornos naturales, su cultura, su gastronomía… Todos ellos llenos de un misticismo difícil de explicar. Además, ¿quién no ha soñado nunca con conocer París?