París y Londres ofrecen un sinfín de opciones para que los niños se lo pasen pipa. Las razones para visitarlas son infinitas. Hay tantas actividades que es difícil decidir cuál de es el lugar ideal para un viaje en familia. Una tiene a Mickey Mouse y la otra a Harry Potter. París presume de la Mona Lisa, pero solo en Londres se puede ver la Piedra Rosetta. ¿Parques? Ambas disponen de jardines y espacios naturales donde poder jugar horas y horas. ¿Comida? Crepes y fish and chips para chuparse los dedos. Entonces, ¿cuál es la ciudad ideal para que los peques disfruten de sus vacas? Sigue leyendo para descubrir cómo se pueden vivir Londres y París con niños y cuál de ellas se cuelga la medalla de las favoritas.
Los días de sol en Londres y París son todo un lujo. La Torre Eiffel, Tullerías, el Puente de Londres y el London Eye se pueden disfrutar mejor que nunca. Pero hay mucho más: jugar en jardines con animales, subirse a una montaña rusa, volar por los cielos… actividades para divertirse al aire libre.
Dos parques, dos grandes aventuras. Disneyland Paris es el lugar ideal para toda la familia. Allí, hasta los mayores vuelven a ser niños en sus atracciones de fantasía, al lado de Mickey Mouse y las princesas Disney. A los más guerreros se les espera en la lucha contra los romanos en el Parc Astérix ¿Quién ganará?
Con más de 400 parques y jardines, París es un paraíso donde conectar con la naturaleza. Los niños pueden asumir el reto de salir del laberinto en el Jardín Nelson Mandela o llegar al escondite del dragón y perderse en el bosque encantado con los animales en el Parque de la Villette ¡Para alucinar!
Atravesar el cielo parisino es una experiencia que hay que vivir, al menos, una vez en la vida ¿Cómo? Volando en el globo aerostático más grande del mundo: el Ballon de París. Una experiencia emocionante que hará a los niños sentirse como en un cuento y a los padres deleitarse con unas vistas fascinantes.
En King’s Cross está el andén 9 y ¾. De ahí salía el Expreso de Hogwarts. Ahora, es el comienzo una de las rutas más fascinantes de Londres: la de Harry Potter. Revivir el hechizo del Caldero Chorreante o llegar al Callejón Diagon es una odisea digna de aquellos que no temen al Avada Kedavra ¿Te atreves?
Pieza a pieza. Así han construido este colorido parque donde los niños pueden hacer y deshacer (literalmente) sus propias obras. En Legoland todas las figuras cobran vida y sumergen a las familias en una travesía de eventos inimaginables con vikingos, piratas y dragones. Aquí todo es posible.
Cuando hay buen tiempo en Londres el plan ideal es un picnic en los parques Reales. Son 9 espacios naturales donde las horas pasan volando. Hyde Park es uno de los favoritos, pero otros como Richmond Park también son el lugar para un día en familia jugando, montando en barca o persiguiendo ardillas.
Que llueva en París y Londres no es una novedad. Lo maravilloso de estas ciudades es que el mal tiempo no es una excusa para hacer cosas muy divertidas: desde museos hasta jugueterías. Existen planazos estupendos para disfrutar de Londres y París con niños y que hacen que la tristeza de los días grises desaparezca por arte de magia.
¿Cómo funciona el cerebro? ¿Por qué hay peces en el mar? ¿Qué son los genes? Las respuestas las pueden averiguar los propios peques de una forma didáctica en la Ciudad de los Niños, uno de los mejores museos infantiles del mundo.
Dulces o saladas. Con chocolate o plátano, o de queso y champiñones. Las creperías abundan en París, sobre todo en sus zonas tradicionales: el barrio Latino, Montmartre o en el sofisticado Le Marais. Bon appétit les enfants!
Casas de muñeca, osos de peluche, figuras de madera… Pan d'épices es el paraíso de los juguetes tradicionales, esos que hacen que la imaginación de los niños vuele (y también la de los adultos). Una visita os transportará a la esencia más pura de la diversión, como lo hacían nuestros abuelos.
El imperio de los juguetes más grande del mundo, eso es Hamleys. Situado en la famosa Regent Street, este edificio de 7 plantas guarda más de 400.000 juguetes de todo tipo y de todas las épocas, además de riquísimas golosinas, algunas hechas al momento.
Pescado y patatas se comen en todas partes, pero en Londres son los reyes del verdadero “fish & chips”. ¿Dónde? Golden Union Fish Bar, The Fish Club, Poppies y Toff’s son algunos de los más famosos
Es la noria más alta de Europa. Viajar a Londres con niños es subir en las cápsulas del “ojo” y alcanzar los 135 metros. Su diseño entre lo moderno y tradicional llama la atención de los niños y ofrece una sensación como si estuviésemos volando por Londres. ¡Al igual que Peter Pan!
Son dos ciudades que tienen de todo para que los niños pasen unas vacaciones inolvidables, con actividades y lugares que dejan huella y que harán que los niños quieran volver. Aquí os dejamos más razones para considerar unas vacaciones en Londres y París con niños y vivir una experiencia inolvidable.
Conocer la Ciudad de la Luz desde el Sena es toda una aventura. Justo al frente de la Torre Eiffel salen pequeños cruceros que llevan a los monumentos más impresionantes. El recorrido es ambientado con música francesa, alguna muy alegre que invita a sentirse feliz de estar en París.
El Louvre no tiene por qué ser un lugar aburrido. El museo ofrece planes para las familias que se pueden contratar el mismo día en el propio recinto. Además, los miércoles y todos los días del verano los niños pueden disfrutar de talleres gratuitos de arte. Aprender de pintura dejará de ser una asignatura pendiente.
Una pequeña feria con atracciones tradicionales se instala cada año en los jardines más míticos de París. Es una forma de conocer y palpar la esencia de la Francia más familiar, mientras los niños juegan en un carrousel, una cama elástica o una noria.
Si de algo puede presumir Londres es de tener algunos de los mejores museos del mundo ¡gratis! En la agenda familiar hay que incluir una visita al British Museum para ver la Piedra Rosetta, el Museo de Historia Natural y sus esqueletos de dinosaurio o la National Gallery. En todos hay planes para los más pequeños.
Conocer las entrañas de uno de los edificios más emblemáticos del mundo es una experiencia que maravilla a toda la familia. Algunas sesiones de la Cámara de los Comunes son abiertas y en ella se puede ver cómo funciona la actividad parlamentaria, no sin antes escuchar el sonido del Big Ben.
Una parte de la historia de la II Guerra Mundial está anclada en Londres. El buque HMS Belfast es un museo flotante que muestra cómo funcionaba uno de los mayores destructores de altamar. A los niños les encantará adentrarse en un barco de verdad.
Se podría decir que las dos, pero Londres tiene todo lo que una familia necesita para pasarlo muy bien: naturaleza, parques de diversiones, una noria gigantesca y hasta un buque de guerra. ¿Qué más se puede pedir para unas vacaciones perfectas?