Si eres uno de esos viajeros que sólo se conforma con lo diferente, atrevido e, incluso, lo instagrameable, entonces esto te interesa. Londres y París son mucho más que el Big Ben y la Torre Eiffel. Son dos universos cosmopolitas con espacios que rinden tributo al arte, la cultura, la gastronomía, la vida… de una forma transgresora, original y muy propia de cada ciudad. Entonces, ¿por qué no salirse de lo habitual y meterse de lleno en la esencia de la multiculturalidad y diversidad de los londinenses y parisinos? Con esta guía descubrirás esos lugares para iniciarte en el mundillo alternativo que esconden Londres y París.
¿Qué hacer cuando ya se ha visto todo en Londres y París? Existen rutas muy originales que narran historias de esas dos ciudades que hacen entender el porqué de muchas cosas. Desde tumbas subterráneas hasta un grafiti de Bansky. Solo hay que atreverse a entrar en los recovecos más escondidos.
Pocos lo saben, pero las Catacumbas de París son el mayor osario de Europa: 6 millones de esqueletos en 300 kilómetros de cuevas almacenados desde el siglo XVIII. Aunque suene terrorífico, es uno de los lugares más curiosos de París, que ha inspirado pelis, series y hasta videojuegos, como Call of Duty. ¿Quién se atreve a bajar?
Rodeando París y olvidado del mundo está el "pequeño cinturón": 32 kilómetros de vías férreas construidas en el siglo XIX. Una cicatriz urbana que alberga pintorescos jardines y que prometen un recorrido misterioso a la vez que colorido, con estaciones transformadas hoy en clubs con un toque vintage.
Picasso vivió en París. ¿Dónde? En Bâteau-Lavoir, de la plaza Emile Goudeau. Hoy el edificio acoge estudios de arte rodeado de pintores con sus caballetes y lienzos mostrando sus obras. No tan lejos está el barrio multicultural Belleville con la casa-museo de Edith Piaf y conciertos y artistas muy bohemios.
Londres es un museo al aire libre por su variopinto arte urbano. Recorrer las calles para contemplar grafitis es una moda que nace en el East End y se extiende por toda la ciudad con muestras de grandes conocidos como Bansky, Jimmy C, Stik, El Mac o Phlegm. Brick Lane y Shoreditch son los barrios definitivos del street art más alternativo.
Los mayores crímenes sin resolver ocurrieron en Londres. El misterio sobre Jack el Destripador se respira aún en Whitechapel y en calles como Dunward, Goulston y Henriques, El Museum in Docklands intenta explicar estos hechos con una exposición dedicada al asesino en serie más famoso del mundo.
Los fans de este detective pueden alucinar visitando su casa en la propia Baker Street. El museo muestra la vivienda tal cual la describe Arthur Conan Doyle, con los objetos que utilizaban para investigar los crímenes. A tal extremo que pareciera que Sherlock y Watson estuviesen allí, mirándonos.
Cada cual presume de su propia gastronomía pero la diversidad ha permitido fusiones que deleitan el paladar. Los restaurantes alternativos de Londres y París tienen propuestas tan únicas (y surrealistas) como el ambiente en el que se degustan. Puede ser en un centro de reciclaje o junto a un Buda. Aquí todo es posible.
Arte y comida en un callejón. Le Comptoir Général rinde tributo al arte ecléctico de día y por la noche se transforma en un bar restaurante de gastronomía de los pueblos más remotos del mundo. Platos con nombres tan raros que hay que probarlos para entender su incomprensible magia.
Comer en un entorno 100% sostenible es posible en La REcyclerie, un restaurante donde todo ¡pero todo! es reciclado. Incluyendo la estación de tren donde se encuentra. Su menú está hecho con productos locales y sabores muy autóctonos. Un planazo es disfrutar de un brunch en los días de concierto.
Los restaurantes españoles han conquistado París, una opción ideal para disfrutar de una verdadera paella o de las exquisitas croquetas. ¿Jamón y vino? En Bellota-Bellota, a dos pasos de la Torre Eiffel. ¿Paella casera? En Chez Eusebio la tienes (como la de tu madre). Y para tapeo Au Sens des Saveurs y su menú degustación.
Netil260 es la azotea de moda para disfrutar de cócteles viendo el atardecer al ritmo de funky, o trabajar en su workspace de decoración rústica durante el día. Otra opción es ABQ, el bar-caravana de bebidas "moleculares" inspirado en Breaking Bad. Todo se prepara en tubos de ensayo y probetas, como lo hacía Walter White.
GlowyMcGlow es más que un bar: es un patio de juego para adultos con alma de niño que aman la buena coctelería. Más de 250.000 bolas en varias piscinas que son, en realidad, pistas de baile. El suelo iluminado al máximo para una experiencia más inmersiva. Lo mejor: el brunch de los findes con pizza y albóndigas.
En Londres está un de los barrios chinos más sorprendentes del mundo. Chinatown tiene más de 80 restaurantes con menús de todas partes de Asia. Pásate por los cafés donde sirven un picoteo bastante curioso. No te olvides del traductor, muchas cosas están escritas en su idioma.
Sea cual sea tu afición, París y Londres ofrecen alternativas para los más inconformistas: aquellos que van detrás de lo diferente e inusual. La diversidad cultural abre la puerta a experiencias que no se pueden ver en otras partes del mundo y que hacen que veas el mundo desde otra perspectiva.
Solo en París hay más de 800 bibliotecas, excusa suficiente para visitar la Biblioteca Nacional de Francia, una de las más importantes del mundo. Tiene 13 millones de ejemplares de todas las épocas, además de miles de mapas, monedas y manuscritos concentrados en un edificio que sólo se puede describir con una palabra: impresionante.
Un centro de arte contemporáneo con exposiciones y actividades que se renuevan casi todas las semanas. Fue fundado por un colectivo de artistas, manteniendo hasta la fecha su carácter genuino y transgresor. Dato curioso: muchos artistas viven ahí y ellos mismos reciben a los visitantes.
Pasear por los barrios de París es un plan infalible. Château d'Eau está muy de moda entre los amantes de la cultura por sus teatros y conciertos en la calle. Faubourg Saint-Denis es más aburguesado y entremezcla locales modernos, tradicionales y multiculturales. Las tiendas vintage son una parada obligatoria.
Los amantes de los libros deben ir a la British Library, con millones de ejemplares en 620 kilómetros de estanterías. El cuaderno de notas de Da Vinci y manuscritos de Jane Austen son algunas de sus joyas. Otra visita es Hatchards, la librería más antigua, que tiene de todo, tanto que la Casa Real Británica compra libros aquí. Uno de esos lugares curiosos de Londres con mucho que contar.
Algunas casas de Brixton eran de okupas. Hoy son centros de cultura con conciertos muy auténticos, que se confunden con los músicos que tocan en la calle, atrayendo la mirada de más de un curioso. Brick Lane es otro clásico en multiculturalidad. Sus salas de conciertos son ahora de las más famosas por sus bandas alternativas.
Este cementerio tiene un encanto indescriptible. Es un enorme bosque coronado por lápidas propias de una peli de miedo. Aunque aquí nada produce escalofríos, especialmente cuando encontramos las tumbas de Daniel Defoe (autor de Robinson Crusoe), el poeta Qilliam Blake y el escritor John Bunyan. Un lugar para conmemorar la historia.
¿Londres o París? Esta batalla la gana Londres por su enorme multiculturalidad, que se puede apreciar desde que sales a la calle y observas el contraste armónico de sus estilos culturales.