Imprescindible: no te vayas sin probar sus «kokotxas» de merluza en alguna de sus opciones de presentación.
Nos vamos de paseo por las mejores mesas del País Vasco. Ciudad gastronómica donde las haya, Donosti agasaja al visitante con una suculente oferta culinaria que va desde lo más alto de la cocina, a la cocina de autor, los pinchos más ricos y las tascas con más sabor. ¡Comenzamos!
Justo enfrente de la Catedral del Buen Pastor, en los bajos del Hotel Arbaso, encontramos uno de los restaurantes en San Sebastián que no te puedes perder. Su cocina, orquestada magistralmente por el chef Íñigo Peña, es una vuelta a la esencia, al producto de mercado tratado con cariño y respeto que da lugar a platos de la cocina tradicional vasca que no esconden nada, si acaso un abanico de matices y sabores propios de quien huye de las florituras para centrarse en la experiencia sensorial. Una alta gastronomía presentada con esmero y servida en una sala de estilo moderno, que además viene acompañada de dos alternativas más desenfadadas: la de su carta de cócteles, una opción de «terraceo» y sus propuestas a la parrilla.
Latinoamérica y Euskadi, unidas por la cocina del chef del Mugaritz –uno de los mejores restaurantes del mundo–, Andoni Luis Aduriz. Una versión más canalla e informal que su otro local, de los restaurantes en San Sebastián, esta es una de las propuestas culinarias más extravagantes en la escena «gastro» donostiarra. Siempre partiendo del producto local, este establecimiento de aire urbano –merecedor de la distinción «Bib Gourmand» de la Guía Michelin por sus buenos precios– hace de punto de encuentro de la tradición culinaria, sabores y productos que unen a latinoamericanos y vascos. Una oda a la fusión, en su carta conviven las «arepas de bonito, aguacate y cilantro» con el «txoripan de txistorra», el «tiradito de antxoas del Cantábrico» o los «chipirones en su tinta con mole y arepitas».
¿Alta cocina vasca con vistas? Por supuesto, en uno de los mejores restaurantes de San Sebastián. Se llama Rekondo y es punto de encuentro para los «foodies» más sofisticados que aprecian la cocina tradicional vasca servida en un entorno envidiable, por un servicio excepcional y en una sala de estilo clásico-actual en las faldas del mítico monte Igueldo. En este renombrado caserío encontrarás, además de las cuidadas propuestas del chef Iñaki Arrieta, una bodega que esconde auténticos tesoros. No nos extraña, que comensales de todo el mundo acudan a este templo de la gastronomía vasca para disfrutar de los sabores rescatados del recetario local con unas impresionantes vistas. Su respeto por el producto y los sabores de temporada le ha valido la mención en la Guía Michelin.
Nada más y nada menos que tres estrellas Michelin ostenta este clásico de los restaurantes en San Sebastián, el bastión gastronómico del chef Pedro Subijana, un icono de la restauración y corresponsable de la «Nueva Cocina Vasca», la corriente gastronómica nacida en los años 70 que revolucionó la cocina española. Situada en el hotel homónimo, en el monte Igueldo y con unas nada desmerecedoras vistas al Cantábrico, en su esmerada sala de diseño clásico se sirve una cocina enraizada que mira no obstante al futuro, convencida de que la única vía es la vanguardia. Temporalidad, innovación y equilibrio son algunos de los valores que mueven esta propuesta culinaria de altura. Elige uno de sus dos menús degustación –el menú Aranori y el Bekarki– o combina ambos; la versatilidad está garantizada.
Ya lo dice el refrán «la mona, aunque se vista de seda, mona se queda». Algo así ocurre con este clásico de la ruta de pinchos por la Parte Vieja de San Sebastián. Puede que haya cambiado su aspecto –ahora luce una estética contemporánea con guiños a las antiguas «tascas» que no pasa desapercibida–, pero sigue siendo el «place to be» en el casco viejo de Donostia a la hora del aperitivo, del almuerzo y también de la cena. Su escenográfica barra de pinchos es un verdadero espectáculo de sabores, colores y composiciones que se ha ganado a muchos por el estómago. Eso, junto a una cocina creativa con toques de autor, lo convierten en uno de los mejores restaurantes de la ciudad, con precios de lo más populares.
La cocina vasca no sería la que es sin el empuje y la visión vanguardista de un icono de la gastronomía como Juan Mari Arzak. Precursor, junto al mencionado Pedro Subijana, del movimiento culinario de la «Nueva Cocina Vasca», su restaurante es toda una institución en el circuito gastronómico internacional, y prueba de ello es su presencia en la Guía Michelin desde 1974 y sus tres brillantes estrellas. En la casona familiar ubicada en el Alto de Miracruz, su hija Elena toma el relevo de este templo culinario en el que cobran vida las creaciones del «Laboratorio Arzak», donde los sabores de más de 1000 ingredientes bailan a su antojo en una sinfonía de matices, texturas y colores. La creatividad, la puesta en escena y la intensidad de sabores de sus elaboraciones son los ingredientes clave de sus menús degustación.
Dejamos el circuito de restaurantes con estrella, y también el de las tascas y barras de pincho para presentarte un original concepto «gastro» que lleva más de 10 años conquistando paladares y amantes de la buena coctelería con su singular sala, una combinación de restaurante, coctelería y «lounge». Con un logrado interiorismo de estilo vanguardista con tintes retro –a cargo del renombrado estudio de Sandra Tarruella–, en La Madame conviven las propuestas frescas e irreverentes del chef Kevin Patricio con una valiosa carta de cócteles y de vinos. Completan la experiencia sus menús de «brunch» y la apuesta musical de los DJs que, durante el fin de semana, sustituyen las luces por decibelios de la mejor música contemporánea.
Volvemos a la Parte Vieja de Donostia para darnos un homenaje con la auténtica cocina vasca de este bodegón, un tributo a los valores vascos, al recetario tradicional y a la buena mesa a precios nada desorbitados. De hecho, por unos 55 € tienes acceso a un menú degustación con creaciones de altura como los «higos en sopa de almendras» o el «txangurro a la Donostiarra y salsa pilpil». Por unos 19 € más, le puedes sumar el maridaje y disfrutar de la experiencia gastronómica al completo en una sala que ensalza la estética vasca más tosca, con detalles inesperados. No le pierdas ojo a sus tres cartas, la tradicional, la de tradición y temporada y la de su interesante menú degustación de ocho pases.
Ocupa el primer puesto en el ránking de restaurantes en San Sebastián, de acuerdo con las reseñas de los comensales. No puedes irte de Donostia sin probar sus sobresalientes pinchos, una explosión de sabor, color e imaginación hecha bocado. Este pequeño local –de reserva imprescindible y precios muy razonables– se ha convertido en parada imprescindible tanto para lugareños como turistas que no renuncian a una buena barra de pinchos a la hora de la comida. Entre sus originales propuestas con toques de autor se encuentran el «ceviche de atún rojo», la «sorpresa de oro y chocolate» o la vieira. Que no te confunda su decoración minimalista: aquí tanto el sabor como el servicio es a lo grande. Alta gastronomía por menos de 5 € el pincho.
En el polígono industrial de Idaia, en el barrio de Ibaieta, encontramos este tesoro gastronómico, uno de los restaurantes de San Sebastián «Bib Gourmand» de la Guía Michelin en el que disfrutar de una experiencia gastronómica de altura a precios económicos. Gorka Arzelus –al mando de los fogones– y su mujer Beatriz son los artíficies de esta cocina de raíces vascas que interpreta la cocina tradicional de mercado con una mirada innovadora que no pierde de vista el producto de temporada. Echar un ojo a su carta o a uno de sus menús es volver a la esencia, a los sabores de toda la vida con una presentación cuidada y detallista.