Qué ver en Palma

Principales atracciones de Palma

La única ciudad-ciudad de las Baleares merece mucho la pena: su catedral gótica y su sensacional variedad de restaurantes y bares te dejarán con ganas de más.

  1. Maravillarse con la catedral de Palma.
  2. Descubrir el Gótico mallorquín.
  3. Deambular por el Casco Antiguo.
  4. Escoger tu hotel.
  5. Visitar la Fundació Pilar i Joan Miró, Cala Major.
  6. Comer, comer y… comer.
  7. Explorar el Museu de Mallorca.
  8. Ir a la playa.
  9. Conocer el Palau Reial de l'Almudaina.

Palma es una ciudad bulliciosa, donde las mansiones históricas y la magnífica catedral gótica sirven de telón de fondo a una magnífica selección de cafés y restaurantes. ¿Garitos hipster? Sin duda. ¿Restaurantes chinos? Claro. Y cualquier otro tipo de local entre medias. Hay un montón de cosas geniales que hacer en Palma, por lo que es normal que muchos visitantes pasen todas sus vacaciones en la ciudad, haciendo excursiones de un día al resto de la isla - un plan súper cómodo ya que en un par de horas en coche se atraviesa todo Mallorca.

En colaboración con
Rough Guides

1. Maravillarse con la catedral de Palma

¿Por dónde comenzar una visita a Palma? No hay discusión posible: por la catedral. Uno de los mejores ejemplos de iglesia gótica de toda España, sus contrafuertes de color miel dominan el paseo marítimo desde las alturas. Su construcción, iniciada en el siglo XIII, duró nada menos que quinientos años.

Ideal para: amantes de la arquitectura.

No te puedes perder: el Museo de la Catedral y su ecléctica colección de artilugios eclesiásticos.

2. Descubrir el Gótico mallorquín

Si aún no la conoces, es el momento de descubrir la escuela de escuela de artistas medievales mallorquines que produjo una serie de bellísimas pinturas religiosas entre los siglos XIV y XV. Sus obras, sorprendentemente ingenuas, se caracterizan por sus colores vivos y sus detalles caricaturescos. Tanto el Museu d'Art Sacre de Mallorca como el Museu de Mallorca albergan excelentes colecciones.

Ideal para: apasionados del arte.

No te puedes perder: el Retablo de San Jorge de Pere Niçard en el Museu d’Art Sacre.

3. Deambular por el Casco Antiguo

Gracias al magnífico lavado de cara de los últimos años, el Casco Antiguo nunca ha tenido mejor aspecto. Se le ha devuelto el encanto arquitectónico del esplendor de antaño. Esta es, sin duda, la parte más fascinante de la ciudad, con sus estrechas callejuelas y laberínticos callejones flanqueados por una hermosa mezcla de iglesias góticas y mansiones renacentistas. Pasear por el Casco Antiguo es una de las mejores cosas que se pueden hacer en Palma, con una gran cantidad de tiendas, hoteles, restaurantes, cafés y bares.

Ideal para: dejarse llevar.

No te puedes perder: las dos iglesias más elegantes y bellas del barrio: la Església de Santa Eulalia y la Basílica de Sant Francesc.

4. Escoger tu hotel

Palma cuenta con la mejor selección de hoteles de la isla, desde los más chic y modernistas hasta elegantes palacetes. El Casco Antiguo es la parte más atractiva de la ciudad y es aquí donde se encuentran los alojamientos más característicos, construidos en mansiones renacentistas bellamente rehabilitadas. Uno de nuestros favoritos es la Antigua Palma Hotel, perfecto para esa escapada a Palma que estás buscando.

Ideal para: recuperar fuerzas con un merecido descanso.

No te puedes perder: el hotel Antigua Palma es una casa señorial del siglo XVIII convertida en un acogedor hotel boutique que aún conserva algunos elementos arquitectónicos como el arco de la entrada, los balcones y el patio estilo barroco.

5. Visitar la Fundació Pilar i Joan Miró, Cala Major

Joan Miró se instaló en Mallorca en parte para evitar la atención del general Franco y, durante su largo exilio,  aquí pintó algunos de sus mejores cuadros. Si quieres hacer una excursión de un día durante tu estancia en Palma, la Fundació Pilar i Joan Miró, donde el pintor vivió y trabajó durante gran parte de los años 50, 60 y 70, es un destino perfecto para contemplar una gran selección de obras de Miró, a quien André Breton describió en su día como "el más surrealista de todos nosotros". 

Ideal para: cualquiera a quien le encante Miró.

No te puedes perder: Son Boter, la típica casa señorial mallorquina, adquirida por Miró en 1959, y sus grafitis a carboncillo en todas las paredes.

6. Comer, comer y… comer

Despídete de ese cuerpazo que tanto has trabajado en el gimnasio porque la tentación será irresistible. Decenas de restaurantes, a cual más apetecible, ofrecen lo mejor de la cocina española, catalana y mallorquina, mientras que los cafés y bares de tapas bullen con la animación de la capital.

Ideal para: foodies de todo tipo y condición.

No te puedes perder: el tumbet, un plato local a base de pimientos, patatas, calabazas y berenjenas con puré de tomate.

7. Explorar el Museu de Mallorca

El amplio Museu de Mallorca ocupa la mansión renacentista de los condes de Ayamans y está repleto de objetos representativos de la cultura tradicional mallorquina. La colección está ordenada cronológicamente desde la conquista catalana de 1229 hasta la Guerra Civil. Hay una sección separada, en un sótano, dedicada a la prehistoria y a la época romana. Si puedes, que te acompañe un mallorquín ya que el etiquetado de las piezas es bastante irregular. 

Ideal para: adictos a la cultura.

No te puedes perder: la pintura gótica mallorquina de la primera planta y los elementos modernistas.

8. Ir a la playa

Probablemente la playa más 'acomplejada' de Mallorca, Platja de Palma es también una de las más largas e impresionantes de la isla. Está atiborrada de pectorales y abdominales tostándose al sol en una franja de 4 km de arena blanca y fina que se extiende alrededor de la Bahía de Palma. También es un lugar muy concurrido para ligar, una primera toma de contacto antes de que empiece una noche de copas. Está bien si te gusta ese tipo de ambiente (los visitantes de más edad parecen estar bastante perdidos).

Ideal para: chicos y chicas de playa.

No te puedes perder: date una vuelta por el amplio y agradable paseo bordeado de palmeras que discurre por detrás de la playa.

9. Conocer el Palau Reial de l'Almudaina

Justo al lado de la catedral, este palacio fue en su día la alcazaba de los valíes musulmanes y ha sido una importante residencia real desde entonces. Hoy en día, muy restaurado, acoge una amplia y atractiva variedad de artefactos históricos y municipales, y permanece cerrado al público en caso de actos oficiales o estancias de autoridades. No dejes de ver los tapices clásicos de los siglos XV y XVI en el Salón de Consejos.  

Ideal para: historiadores de la realeza.

No te puedes perder: el cambio de guardia de honor, el último sábado de cada mes a las 12:00h. 

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