Sumérjase en la riqueza cultural de Vietnam, un rincón exótico y fascinante del sudeste asiático, al reservar su hotel y vuelo en un solo clic. Ya sea que quiera explorar la Bahía de Ha Long, con sus aguas serenas y milenarias formaciones de piedra caliza, o perderse en las bulliciosas calles de Hanoi, nosotros le ayudamos a organizar el viaje perfecto. No sólo ponemos a su disposición una amplia gama de hoteles y vuelos económicos, sino que también le garantizamos una experiencia de reserva segura y fluida. Nuestra atención al cliente está disponible las 24 horas, los 7 días de la semana, para atender cualquier tipo de duda o necesidad que pueda surgir. Reserva tu Vuelo + Hotel a Vietnam hoy y sumérgete en un viaje inolvidable lleno de historia, cultura y exquisita gastronomía. ¡Vietnam te espera con los brazos abiertos!
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La capital del norte es uno de los puntos en que los viajeros acceden al país. Es la terapia de choque perfecta para hacerse cuanto antes al trasiego vietnamita en el que las calles están gobernadas por un tráfico endiablado (sobre todo de motocicletas) y la gente cruzando al mismo tiempo con una parsimonia sorprendente. Una vez nos hemos hecho a la ciudad será fácil apreciar su conjunto histórico, artístico y religioso en el Lago Hoan Kiem para cruzar por un puente rojo hasta el templo Ngoc Son. O en la pagoda Tran Quoc sin olvidarnos del templo de la literatura, que envuelve de tranquilidad una sucesión de templos, jardines y estanques donde Hanoi sigue siendo la de siempre.
Pero esta ciudad tiene de todo y da para quedarnos varios días. Sus teatros de marionetas, los mercados nocturnos en el casco viejo y las modernidades del barrio francés nos hacen viajar a toda las Hanois que existen. Para los interesados en el conflicto bélico entre el norte y el sur en el que participó Estados Unidos existen muchas huellas en el Museo del Ejército, con tanques, aviones y helicópteros usados durante la contienda. O en el respeto reverencial a la figura de Ho Chi Minh, el líder de los vietnamitas, cuyo mausoleo resulta ser uno de los edificios más visitados de todo el país.
Que nadie tenga duda. Un 99,9% de los visitantes que llegan a Vietnam lo hacen atraídos por los paisajes extraterrestres de la Bahía de Halong. Cientos de colinas kársticas emergen de las aguas del mar para recrear uno de los mayores asombros geológicos y paisajísticos del mundo. Es un lugar al que merece la pena dedicarle todo el tiempo suficiente, por lo que no existe mejor manera que el barco para recorrerlo. Son muy típicos, por tanto, los cruceros de una, dos o tres noches que permiten al visitante disfrutar de unas panorámicas de lujo, darse un buen baño, entrar a bellas cuevas dentro de algunas de estas isletas o navegar en un kayak de mar.
La Bahía de Halong tiene su hermana pero en tierra firme. A un par de horas al sur de Hanoi, muy cerca de los templos milenarios de Hoa Lu (que fue capital de Vietnam), se suceden numerosas colinas kársticas en terreno agrícola. Y para disfrutarlas no hace falta un gran crucero sino que basta con tomar una de esas canoas donde las mujeres vietnamitas manejan los remos con los pies. Este es uno de los paisajes preferidos de los viajeros que llegan a Vietnam por Halong Bay y se marchan pensando en que Tam Coc es de los lugares más increíbles de este país.
La capital imperial de Vietnam se situó estratégicamente en el centro del país. Unificar el norte y el sur ha sido una constante en su Historia y, por lo tanto, la dinastía Nguyen, los últimos reyes vietnamitas, gobernaron su nación desde esta ciudad. Para ello a principios del Siglo XIX levantaron una Ciudad Prohibida a imagen y semejanza de la de Pekín y ordenaron ser enterrados tras su muerte en tumbas que podríamos definir como faraónicas. La muestra del poder y riqueza Nguyen está en nada menos que siete tumbas que se pueden visitar tanto en coche como en bicicleta. No fueron demasiado afectadas durante la Guerra de Vietnam y, por tanto mantienen su esencia en ricos pabellones y jardines plagados de estanques ordenados escrupulosamente por el Feng Shui.
Sí que fue dañada la ciudadela imperial y la ciudad prohibida, dado que Hué se erigió como epicentro de los bombardeos que se ocuparon de reventar este bello complejo arquitectónico. Por suerte se está reconstruyendo y año tras año va recuperando su esplendor. De hecho la visita a la misma da para toda una mañana. Muy cerca la pagoda de Thien Mu se yergue como uno de los símbolos vietnamitas por antonomasia, lo que cierra el círculo de Hué como la ciudad más monumental del país asiático.
En un país abatido por constantes guerras resulta complicado que se conserve una ciudad a la perfección. Pero aún resisten lugares que muestran cómo eran las calles de la vieja Indochina antes de la contienda. Por suerte a Vietnam y al mundo les queda Hoi An, una ciudad maravillosa Patrimonio de la Humanidad donde sobrevivieron a los bombardeos las casas tradicionales de los mercaderes chinos, japoneses e incluso europeos que establecieron su residencia en el que fuera un importante puerto comercial.
Acostumbrados a las hiperpobladas Hanoi o Ho Chi Minh la ciudad de Hoi An parece un pueblo pequeño que se recorre desde el final del río Thu Bon donde pasean las canoas o se arrojan velas encendidas que flotan cada noche. Los faroles de papel rojos iluminan las calles en cuanto se pone el sol. Durante el día las alternativas son múltiples. Desde visitar templos o los centros de reunión de las distintas comunidades étnicas a ir de compras, hacernos el traje que nos dé la gana en una sastrería (y en un solo día) o hacer una excursión por los alrededores.
A poca distancia de Hoy An, los templos de My Son le regalan a Vietnam su “pequeña Angkor”. Las ruinas de la civilización Cham en mitad de la selva le da ese toque arqueológico al viaje. Un reino desaparecido y absorbido por los jemeres cuyo legado siglos más tarde tuvo que vérselas con los bombarderos B-52 que hicieron un gran destrozo salvo las excepciones que se pueden visitar en My Son.
Un viaje de 4000 kilómetros es el que hacen las aguas del río Mekong desde la cordillera del Himalaya hasta su desembocadura en Vietnam. Al final del camino forma un delta de nueve ramificaciones, de ahí que se le denomine “El Dragón de nueve colas”. Gran parte del delta se encuentra en Vietnam, lo que fue aprovechado para que muchos pueblos y mercados flotantes se dispusieran en las aguas del gran río asiático. Can Tho o My Tho permiten a los viajeros vivir el Mekong en barco, aunque bien es cierto que está tan turistizado ya que ha perdido gran parte de su esencia.
Queda poco de la vieja Saigón. Ho Chi Minh City, la última ciudad del sur conquistada por el norte, es un universo en sí misma. Inmensa, inabarcable, e incluso a veces hostil, atrapa al viajero muy poco a poco. Cholon District, el barrio chino de Saigón, posee unas pagodas maravillosas en mitad de la ciudad. Por otro lado el Templo del Emperador de Jade hace que compense el viaje. Saigón es una buena base para seguir descubriendo rincones del sur como el Delta del Mekong o los túneles de Cu Chi y entender el papel de la ciudad durante la Guerra de Vietnam.
Del sur volamos al extremo norte del país para disfrutar de uno de los mejores trekkings que se pueden hacer en el Sudeste Asiático. Paisajes deslumbrantes de montañas y arrozales se mezclan con la diversidad étnica y sus respectivas tradiciones. Hacer Sapa es dejar atrás las ciudades feroces para descubrir la sonrisa de la gente y unas panorámicas de naturaleza únicas en el mundo. Ya hasta aquí esta recopilación de destinos vietnamitas imprescindibles. Sin duda es un país seguro, con muchas posibilidades y que aún sigue teniendo precios asequibles. Es un viaje para no perdérselo.
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