Disfruta tus vacaciones a Lanzarote
Es, en pocas palabras, un lugar paradisiaco y enigmático. Sus relieves de piedra volcánica y de valles carbonizados, como los que pueden verse en el Parque Nacional de Timanfaya, provocan sensaciones únicas e indescifrables. Arrecife es la capital de la Isla, una ciudad que se ha desarrollado en los últimos tiempos y que se distingue por su cercanía a Teguise, donde viviera el afamado arquitecto César Manrique, quien diseñó innumerables edificaciones en Canarias, integrándolas en el medio ambiente para conservar el paisaje tradicional.
Desde Orzola se pueden tomar embarcaciones que navegan hasta el islote de La Graciosa. Al regreso hay que sumarse a una de las expediciones en camellos que atraviesan el Parque Nacional de Timanfaya, para visitar la Montaña de Fuego y finalizar en Playa Blanca, un complejo turístico con encantadoras playas. Destacan, además, los géiseres del Hervidero provocados por la fuerza del mar que se sale por los orificios de la plataforma volcánica del litoral y las bodegas El Grifo, para quienes gusten del vino y de las buenas uvas.
Podríamos considerar que la isla de Lanzarote es geología en estado puro, por su variedad de ambientes preciosos creados por la acción de la Tierra sobre sí misma: paisajes submarinos y lunares, transparentes aguas marinas, tierras áridas, oasis de palmeras... Todo ello en una convivencia en total armonía entre el hombre y la naturaleza, en esta isla situada a 140 km de las costas africanas. En el norte de la ínsula se encuentran también los islotes o islas menores de:
La Graciosa
Montaña Clara
Alegranza
Roque del Este
Roque del Oeste.
Lanzarote es la más oriental de las Islas Canarias y famosa también por la abundante cifra de volcanes que se reparten por ella, fruto de la intensa actividad volcánica de principios del siglo XVIII. Además, como el resto de sus hermanas canarias, la isla goza de un clima soleado casi todo el año, ideal para disfrutar de sus mágicas playas y de los demás alicientes naturales, como los bellos valles volcánicos.
Y es que hasta un centenar de volcanes con sus secas fauces abiertas reposan en los más de 800 kilómetros cuadrados de territorio, con los consiguientes elementos típicos de estos gigantes de fuego aguardando en la periferia: ríos petrificados de antigua lava negra y rocas repartidas por todos los rincones. La belleza de lo salvaje también tiene su reconocimiento con los títulos de Espacios Naturales Protegidos, que ostentan hasta trece lugares de la isla, destacando por encima de los demás el Parque Nacional de Timanfaya, que cuenta con más de 35 mil hectáreas protegidas.
Por cualquier parte de la isla se pueden encontrar escondites dignos de un alto en el camino para tomar unas fotos. La magia y el misterio de la naturaleza que atesoran los parajes de Lanzarote también se descubre en los pueblos repartidos por sus siete municipios, todos en contacto directo con el mar Atlántico.