Imprescindible: si vas en temporada alta, prepárate para madrugar para coger sitio entre tanta sombrilla y hamaca de pago.
El paraíso desconocido del Mediterráneo. La «nueva Croacia». Un secreto para muchos. Vente a explorar la Riviera albanesa, antes de que las hordas de turistas la conviertan en una versión europea del Caribe. Te esperan aguas turquesas, arenales espectaculares y una oferta gastronómica y cultural de diez. ¡Vente a descubrirla!
Encabeza gran parte de los listados de playas en Albania. De hecho, para muchos reúne, a pesar de ser una zona turística, algunas de las playas más espectaculares del país. Ubicado en el pueblo homónimo, en una península a 20 kilómetros de la también famosa Sarandë, el suyo es un arenal de un blanco resplandeciente salpicado por tres islotes arbolados que se asoman a un turquesa imposible. Un oasis de arena fina en medio de un litoral agreste de guijarros que, gracias a su atractiva situación frente a las costas de Corfú, se ha convertido además en el preferido de los viajeros que cruzan en ferry desde Italia o Grecia.
De la playa más famosa entre los extranjeros, nos desplazamos hasta la más visitada por los albaneses. Este preciado tesoro ubicado en el otro extremo del país es una de las playas urbanas más extensas de Albania, y cuenta con hermosas calas y tramos de arena fina en sus alrededores como Drymades, para algunos la única playa con suficientes atributos para poder disputarle a Ksamil el título a la más bella. Además, su relativa cercanía a otros destinos como Vlorë o Sarandë la convierten en una opción muy atractiva para quienes también quieren visitar ambas localidades. Se accede a ella a través del paseo marítimo del pueblo y sus aguas son tranquilas y de poco fondo, perfectas para ir con los más pequeños. Una playa accesible, bonita y segura de la que podrás disfrutar sin demasiadas aglomeraciones aún en pleno agosto.
Hablando de playas extensas, esta situada a una hora en coche de Sarandë es la más larga de todo el país. Entre seis y siete kilómetros de playa casi inalterada a la que se llega por una de las carreteras costeras más escénicas de Albania. Rodeada de olivos y colinas, conserva la esencia del Mediterráneo de antaño, a lo que se suma el atractivo de ser uno de los arenales menos visitados por el turismo en Albania. Playas como esta, «atrapada» entre un mar celeste intenso y unas montañas enormes de exuberante vegetación, son imán para aquellos que buscan salir del circuito más turístico de sus vecinas. Disfrutarás del placer de estar «solo» o «sola» en mitad de la Riviera albanesa.
Mantenemos nuestro rumbo al sur para descubrir otra de las playas en Albania más codiciadas: Gjipe. Algo deben de tener sus aguas, su entorno salvaje y esa panorámica que tantos atardeceres y amaneceres de ensueño regala a quien la visita, porque su acceso no es precisamente sencillo. La épica experiencia de llegar a este escondite alejado de toda civilización –una media hora de descenso sorteando el desnivel y rocas de importante tamaño– queda enseguida compensada por la espectacularidad de sus acantilados, el ambiente alternativo que se respira y la interesante oferta gastronómica a precios muy discretos que te encuentras en ella.
Un poco más al sur, en el término municipal de Himarë encontramos nuestros dos siguientes destinos: Llamani y Porto Palermo. La primera es una playa muy popular entre los lugareños, el último bastión de una zona que, a pesar de su esencia pesquera, se debate entre la sofisticación de los resorts y el carisma de las tradicionales tabernas griegas. Por su parte, la segunda, es uno de los enclaves más singulares de Albania. Situada una bahía de increíble azul, la rodea una isla unida a tierra por un istmo y en la que además se encuentra otro de los atractivos de la zona: el castillo de «Ali Pasha» o castillo de Porto Palermo, una fortificación de origen veneciano cuya planta triangular recuerda a las ruinas de Butrinto, uno de los destinos arqueológicos más importantes del país.
A medio camino entre Himarë y el siguiente núcleo urbano importante –en este caso Sarandë–, encontramos un paradisíaco refugio rodeado de verdes colinas y presidido por un mar de mil y un turquesas. Se trata de la playa de Lukove, un hermoso arenal de tamaño medio dividido en dos zonas que disfruta de un ambiente tranquilo y cómodos servicios, entre ellos hamacas, tumbonas y algún que otro bar y restaurante. Sus transparentes aguas dejan ver los guijarros que componen su arenal, declinando en un apetecible abanico de azules y verdes. Una estampa que nada tiene que envidiarle al esto de playas en Albania. A pocos kilómetros de allí se encuentra otro paraíso de exuberante vegetación y aguas igualmente turquesas: se trata de la vecina playa de Kakomë, un oasis idílico con forma de medialuna que además parece encontrarse casi siempre desierto.
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