Las playas más sorprendentes del mundo

Playas de belleza impactante que hay que descubrir

¿Qué imagen aparece en tu mente cuando piensas en una playa? Pues, ¿sabes qué?, si bien es cierto que la arena dorada y el mar azul forman un dúo maravilloso, el planeta te ofrece playas con escenarios tan diversos como asombrosos, cuya belleza se queda grabada en tu retina y en tu corazón. Arenas coloridas, rocas imposibles y mares insólitos son cómplices que participan en estos paisajes de costa que deberías visitar, al menos, una vez en la vida. A continuación encontrarás información sobre la singularidad de estas playas. ¡Es muy probable que descubras hoy tu próximo destino de viaje!

  1. As Catedrais, un monumento natural colosal en Galicia 
  2. Pink Sands Beach: la vie en rose se vive en Bahamas
  3. Playa de Ajuy, una de las maravillas de Fuerteventura
  4. Jökulsárlón: diamantes sobre terciopelo negro en Islandia
  5. Papakōlea y su arena verde resplandecen en Hawái
  6. Xi, un spa natural en Cefalonia
  7. Cueva de Benagil: la ventana al cielo del Algarve
  8. Zlatni Rat, el cuerno de oro de Croacia
  9. Shell Beach, 60 km de playa en Australia
  10. Scala dei Turchi, una blanca joya siciliana
  11. Vaadhoo y sus aguas luminosas en Maldivas
  12. Giant’s Causeway, un paisaje mítico de Irlanda del Norte

1. As Catedrais, un monumento natural colosal en Galicia

La Praia de Augas Santas, más conocida como Praia das Catedrais o playa de Las Catedrales es un lugar que se ha hecho muy popular en los últimos años. Declarada Monumento Natural en 2005, esta playa se encuentra en Ribadeo, en la Mariña Lucense, y despliega una caprichosa escultura natural hecha por el mar. Los arcos de roca, que recuerdan la imagen de una catedral gótica, convierten a esta playa en un enclave único y deslumbrante. Es un placer explorar cada rincón de As Catedrais, con sus túneles, islotes, cuevas y acantilados de vértigo. Al programar tu viaje, ten presente que debes reservar el acceso ya que se trata de un espacio protegido. Se disfruta en todo su esplendor con marea baja ya que, al subir la marea, la playa, prácticamente, desaparece.

Recomendación: 

llévate escarpines de agua y consulta los horarios de las mareas para apreciar realmente As Catedrais. 

2. Pink Sands Beach: la vie en rose se vive en Bahamas

Pink Sands Beach es una de las playas más pintorescas que puedas imaginar. Destaca en las Bahamas, el Caribe y el mundo, tal y como lo afirma Forbes. Su tarjeta de presentación es la amplia franja de arena de color rosa claro, que se extiende en la costa este de Harbour Island. Este brillo rosado está causado por fragmentos de coral, conchas y los esqueletos de los "foraminíferos", un diminuto insecto que vive entre los arrecifes. El paisaje es tan inusual y colorido que resulta un paraíso para viajes de luna de miel, escapadas de enamorados y apasionados por la fotografía. El mar es tranquilo y seguro para niños y para practicar deportes acuáticos, ya que lo protege un arrecife de coral. ¿Buscas una alternativa más cerca de casa? Visita la playa de Elafonisi, en Creta.

Recomendación: 

la mejor época para visitarla es de noviembre a mayo y, si te atreves, prueba el ‘buceo a la deriva’. 

3. Playa de Ajuy, una de las maravillas de Fuerteventura

En el tranquilo pueblo marinero de Ajuy, situado en la costa oriental de Fuerteventura, la playa de Ajuy cautiva a sus visitantes con un alucinante y colorido escenario. Su fina arena volcánica negra contrasta con un mar azul turquesa alucinante, cuyo suave oleaje crea un lugar excepcional para disfrutar de unas vacaciones de relax. Esta playa está integrada en el Monumento Natural de Ajuy, un espacio natural protegido, ideal para explorar sus espectaculares cuevas volcánicas y admirar las impresionantes vistas que se despliegan desde los acantilados.

Recomendación: 

saborea un delicioso plato de pescado fresco después de la excursión a la Caleta Negra. 

4. Jökulsárlón: diamantes sobre terciopelo negro en Islandia

Jökulsárlón es, en realidad, una laguna situada a 5 horas en coche de Reykjavik, al sur del Vatnajökull, el glaciar más grande de Europa, y ambos atractivos pertenecen al mayor parque nacional de Islandia. La magia de este lugar comienza con los icebergs que se desprenden del glaciar, caen en la laguna y se van derritiendo lentamente, mientras se deslizan hacia el Atlántico Norte. Allí son pulidos por las olas, para luego ser arrastrados a la playa de arena negra denominada Breiðamerkursandur, desplegando una belleza surrealista. Esta playa es conocida como Playa Diamante, pues los cristales de hielo sobre la arena de color negro azabache brillan como diamantes.

Recomendación: 

desde Reykjavik conduce por la panorámica costa sur y aprovecha para visitar también otra bella playa de arena negra, Vik. 

5. Papakōlea y su arena verde resplandecen en Hawái

Una playa de arena verde esmeralda, increíble pero cierto. Es la playa de Papakōlea, en Big Island, la isla principal del archipiélago hawaiano. Su llamativo color se debe a los micro cristales de olivino provenientes del volcán Pu'u Mahana. La erosión del mar ha hecho que el mineral se disperse en el agua y en la playa. Hoy en día, es un destino muy popular entre surfistas, que aprovechan sus corrientes favorables, y aficionados a la fotografía, siempre a la búsqueda de instantáneas únicas. Pero también es el lugar ideal para relajarse rodeado por el silencio más absoluto.

Recomendación: 

la mejor época para viajar es de diciembre a marzo, cuando las ballenas jorobadas migran desde Alaska para dar a luz en las cálidas aguas de Hawái. 

6. Xi, un spa natural en Cefalonia

La Playa Xi te asombra con sus 4 kilómetros de arenas rojizas o color naranja, que contrastan con el azul del agua cristalina del mar Jónico y el blanco luminoso del acantilado que las protege. Se encuentra en la península de Paliki, la zona más occidental de Cefalonia, y es una de las principales atracciones de la isla. Santorini cuenta con una playa muy parecida, Red Beach, y su nombre la define perfectamente: el contraste entre los rojos acantilados y las aguas turquesas es el telón de fondo perfecto para las mejores fotos.

Recomendación: 

date un baño de arcilla y otro de mar para aprovechar sus propiedades ‘curativas’ antes de tomarte un café griego en el animado pueblo marinero de Lixouri, a 7 km de la playa de Xi. 

7. Cueva de Benagil: la ventana al cielo del Algarve

La costa portuguesa del Algarve tiene muchas playas espléndidas, pero la Cueva de Benagil es única. Se necesita ser un pelín aventurero para llegar a esta playa de arena, ya que está escondida dentro de una cueva. Se puede hacer en barco, en kayak o en tabla de paddleboard. Los acantilados de piedra caliza se han erosionado a lo largo de miles de años para crear una gruta mágica y misteriosa en la que la única luz proviene de una apertura en el techo. Y ya que estás por la zona del Algarve, no puedes perderte la Praia de Salema: sus acantilados de piedra caliza roja y naranja datan del Cretácico Inferior y, en el extremo occidental de esta playa familiar, las huellas fosilizadas de los dinosaurios se abren paso a través de las losas de roca.

Recomendación: 

haz una excursión en barco desde Albufeira que combina la visita a la Cueva de Benagil con la observación de delfines. 

8. Zlatni Rat, el cuerno de oro de Croacia

Curiosa y espectacular, la playa de Zlatni Rat, en isla de Brač, parece un cuerno gigante que se adentra en el mar. Sorprende porque su forma cambia según la modelen el viento y las corrientes marinas. El cuerno, tapizado por pinares, está ribeteado por una franja de piedras finas que invita a tumbarse al sol, con los pies casi en el agua, tan transparente y tranquila que invita a bañarse durante horas. Para los amantes del naturismo, en la parte occidental hay una bonita y resguardada playa.

Recomendación: 

para llegar a Zlatni Rat toma el tren turístico desde Bol. 

9. Shell Beach, 60 km de playa en Australia

Sí, has leído bien: 60 kilómetros de playa cubierta totalmente de conchas, de ahí su nombre: Shell Beach (playa de las conchas). Ubicada en Shark Bay, Patrimonio de la Humanidad en la costa oeste australiana, para encontrar otra cosa que no fuesen conchas deberías excavar entre 7 y 10 metros. Y aunque pasear descalzo no sea muy recomendable, la playa es realmente un espectáculo maravilloso. El agua de Shell Beach es de un intenso color verde azulado y su alta salinidad hace que sea fácil flotar en ella (como en el Mar Muerto).

Recomendación: 

en Monkey Mia podrás ver toda la fauna de la zona: delfines, dugongos, tiburones, rayas, tortugas, pelícanos y hasta emús. 

10. Scala dei Turchi, una blanca joya siciliana

Situada a menos de 15 kilómetros al oeste de Agrigento, la playa Scala dei Turchi (Escalera de los turcos) debe su nombre a los piratas sarracenos que, en el pasado, asediaban la costa. Nada más ver los deslumbrantes acantilados blancos en forma de escalera, que han sido tallados con paciencia por el mar, comprendes que te encuentras en un lugar sin igual. La pureza del blanco de la roca marga contrasta con unas aguas transparentes, que se iluminan al llegar a la orilla. El paisaje parece sacado de una película de ciencia ficción. La arena de la playa es producto del desgaste de la roca, y el mar invita a tomar unos baños espléndidos, para luego descansar al sol sobre la hermosa roca blanca.

Recomendación: 

si eres fan de las novelas del comisario Montalbano, de Andrea Camilleri, a apenas 10 minutos en coche se encuentra Porto Empedocle, modelo de la ciudad de Vigata.  

11. Vaadhoo y sus aguas luminosas en Maldivas

En las islas Maldivas, más concretamente en la playa de la isla Vaadhoo, se puede apreciar uno de los fenómenos naturales que más fascinan a los viajeros inquietos. El espectáculo comienza al anochecer, cuando se enciende el "mar de estrellas" y las aguas se llenan de luces, creando un paisaje insólito, de una belleza abrumadora. En realidad, las aguas que bañan la playa Vaadhoo brillan gracias a la presencia de plancton bioluminiscente. Este cautivador fenómeno también se observa en la Laguna Grande de Puerto Rico.

Recomendación: 

visita el cercano atolón de Baa, Reserva Mundial de la Biosfera de la Unesco por su increíble variedad de especies marinas. 

12. Giant’s Causeway, un paisaje mítico de Irlanda del Norte

Giant’s Causeway, (la Calzada del Gigante) asombra con sus miles de columnas de basalto originadas por la lava volcánica, la mayoría hexagonales, formadas hace unos 60 millones de años. Según las leyendas irlandesas, este escenario es el resultado de las peleas entre dos gigantes en las que se tiraban rocas uno a otro, hasta que se formó este increíble campo de columnas y acantilados cuya belleza y singularidad quitan la respiración. Este recio paisaje, como el carácter irlandés, fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1986 y, un año después, Reserva Natural Nacional.

Recomendación: 

adquiere la entrada con suficiente antelación y aprovecha para visitar el centro de interpretación de Giant’s Causeway en Bushmills. 

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