Guía culinaria de Milán

Qué comer y dónde comer en Milán 

Puede que Milán no sea tan famosa entre los amantes de la comida como Florencia (por la comida toscana), Venecia (por su cicchetti en tapas), la Costa Amalfitana (por su marisco) o Nápoles (¿por? La pizza). Aun así, Milán es una ciudad repleta de sabores. Puedes arriesgarte a subestimar esta ciudad, pero, aunque sea conocida por la moda, las finanzas y el fútbol, los milaneses saben de qué hablan cuando se trata de comida. Después de todo, Milán es la quinta ciudad con más estrellas Michelin del mundo. 

Pero ¿qué es lo que puedes comer en Milán? Y ¿dónde encontrar los mejores restaurantes en Milán? Siempre recibimos las mismas preguntas. No os preocupéis, aquí estamos para contaros todo lo que debéis saber sobre qué y dónde comer en la ciudad de la moda italiana. 

Empecemos por abrir el apetito con las delicias lombardas que te presenta esta videoguía:


¿Qué comer?

Probablemente, sea aconsejable avisar a los vegetarianos y veganos de que esto se va a poner feo. Los milaneses y sus vecinos lombardos adoran la carne, tanto que la mayoría de los platos típicos tiran hacia el lado carnívoro.

Pero, si no estás entre los carnívoros, te alegrará saber que el plato que todo aquel que visita Milán debe probar es apto para veganos. Se trata del risotto a la milanesa, cremoso, dorado, un risotto infundido en azafrán que, si está hecho correctamente, es para chuparse los dedos. El risotto es un plato que se extiende por todo Milán y, si deseas probar un risotto a la milanesa con algo más de sustancia, decántate por el que contenga ossobuco.

Traducido como "hueso con agujeros", el ossobuco es carne de ternera guisada en una mezcla de verduras, vino blanco y caldo, la cual se cocina lentamente para conseguir que se derrita en tu boca. Es delicioso por si solo y aún más en conjunto con un risotto al azafrán.

Sin embargo, el ossobuco no es el único festín de la ciudad. También encontrarás al primo del Schnitzel, la cotoletta, servido a menudo como costoletta o ternera a la milanesa, se trata de ternera rebozada (una vez más, una disculpa a los veganos y vegetarianos) frita en mantequilla. No encontrarás dos cotolette iguales; las encontrarás finas, gruesas, crujientes, jugosas, con o sin hueso. No existe consenso, lo único cierto en esto es que debes probarlas.

Otro de los favoritos es el cassoeuela. Pídete uno de estos y te servirán un bol de comida caliente (normalmente cerdo, salchichas con los mejores cortes, cabeza, manitas de cerdo, orejas…) y col, acompañado, a menudo, con polenta. Ayuda a bajar todo esto con un buen vaso de vino tinto.

¿Buscas algo más ligero? No busques más, te presentamos la piadina, o la respuesta de Milán al panino. Una fina y crujiente loncha de pan italiano, la piadina es uno de los sabores típicos en la cocina milanesa y a menudo se sirve rellena de carne, queso, ensalada y, en ocasiones, verdura.

Llegó el momento del postre. Si estás muy lleno después de toda esta carne, la mejor opción será el cannoncino. Una especie de mezcla entre el cannolo y el cruasán, estos dulces son la combinación perfecta de hojaldre y crema o zabaglione (ponche de huevo).

Si estás en Milán durante las festividades, hay una especialidad que no debes perderte: el panettone. Sí, encontraréis cientos en los supermercados por las mismas fechas pero, si quieres probar el mejor, deberás acudir al lugar de su nacimiento. Pasticceria Martesana será el lugar, pues fue votada como la mejor pastelería en Italia. Si quieres probar un panettone con un toque austriaco, pide el Sacher, un panettone cubierto de chocolate negro y relleno de mermelada de albaricoque. 

¿Dónde comer?

Ahora que sabes qué comer, deberíamos pasar al dónde comer. Si hay una cosa de la que la ciudad de Milán presume son los bares aperitivo. La costumbre de disfrutar de una bebida junto al picoteo (olivas, focaccia, bruschetta, quesos…) se originó en Milán, y encontrarás un gran número de lugares en los que disfrutar de la comida antes de llegar a tu destino. Te recomendamos el Bar Basso, el cual fue pionero en los bares de aperitivo en Milán.

¿Qué pedir? El cóctel Negroni será una opción muy común, pero si vas al Bar Basso te recomendamos el Negroni Sbagliato, una creación accidental, pero no por ello menos deliciosa, que utiliza prosecco (vino blanco) en lugar de ginebra.

Si lo que buscas es cocina tradicional, entonces tienes que visitar la Trattoria Madonnina por la comida casera: cotoletta, ossobuco y similares; Ristorante Ribot para carne y más carne; y Dongiò para los clásicos calabreses.

Si buscas algo más moderno, dirígete a la Trattoria Mirta, en la cual el chef uruguayo Juan Lema sirve platos con combinaciones fuera de lo común como la ternera guisada con chocolate y arándanos. Y, si queréis visitar algunos de los restaurantes más creativos, empieza por Ratanà o 28 Posti.

Para probar el mejor marisco, dirígete a Latteria Mafucci, pero te recomendamos pensar bien qué es lo que vas a pedir, pues algunos sabores te pueden sorprender (calamar, rúcula y fresas, ¿qué me dices?). También te ofrecerán un menú de degustación por 50 € con ocho entrantes, un primer plato, un segundo plato, postre, café y un vaso de Mirto (un licor amargo con sabor a frutos del bosque). 

Podrás hacer muchas cosas en Milán, pero no te culpamos si reservas tu viaje y pasas tus días entre restaurantes y bares. Pero, si quieres conocer mucho más que sus trattorie y osterie, tenemos algunas guías que podrán ayudarte. ¿Necesitas ayuda para moverte en transporte público en Milán? ¿Qué me dices de moverte por la escena social y cultural de la ciudad? Tenemos guías para ambos menesteres. ¿Quieres enterarte de los mejores lugares y de las mejores atracciones de Milán? También tenemos una guía para eso.



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