Imprescindible: ver el «Botafumeiro», un enorme incensario de 50 kilos, en acción, durante las celebraciones religiosas.
Desde el mismo momento que el peregrino lo vislumbra por primera vez en el vecino Monte do Gozo, Santiago de Compostela corresponde a su promesa con un patrimonio religioso, cultural y gastronómico que bien merece la pena el Camino, haya sido el que haya sido. Ven con nosotros a descubrirlo.
El inicio de nuestro recorrido se corresponde con el final de tantos otros caminos. El de una ruta –la más antigua del mundo– que lleva a miles de peregrinos hasta la tumba del apóstol Santiago. Una vez saludado, quien hasta allí llega abre los ojos ante a grandiosidad de un templo que combina elementos románicos, góticos y barrocos, y que fue levantado entre 1075 y 1211 para albergar el sepulcro del apóstol que le dio nombre. Su impresionante fachada abierta a la Plaza del Obradorio, las diferentes puertas de acceso –la de Platerías o la Santa, por la que entrarás en año santo o «Xacobeo»–, así como las 16 capillas que se encuentran en su interior no son nada en comparación con su verdadera joya, la obra cumbre del arte románico: el Pórtico de la Gloria. Se trata de la entrada occidental a la catedral, obra del maestro Mateo, compuesta por tres arcos copados con numerosas figuras y cuyos originales se encuentran en el Museo Catedralicio, otra de las cosas que ver en Santiago de Compostela.
Dominada por la impresionante fachada barroca de la catedral, la plaza del Obradoiro es el centro monumental de la capital gallega y, como tal, reúne edificios tan representativos como el Hostal de los Reyes Católicos –ahora convertido en Parador Nacional–, el Colegio de San Xerome –sede de la universidad de Santiago– y el Palacio de Raxoi, que aloja al ayuntamiento. Religión, educación universitaria, atención al viajero y al peregrino y la administración del gobierno local, concentrados en una plaza rectangular en cuyo centro se encuentra –señalizado con una modesta placa de granito– el «kilómetro cero», el punto de llegada de tantos caminos que conducen al apóstol.
Declarada Patrimonio de la Humanidad, la parte vieja de la ciudad no puede faltar en tu lista de cosas que ver en Santiago de Compostela en un día. Si has seguido nuestra recomendación, probablemente hayas paseado ya por algunos de sus imprescindibles, como las plazas de la Platería, Quintana o la de Fonseca. Si no lo has hecho ya, te invitamos a descubrir ahora la plaza de Cervantes, llamada así por el busto del dramaturgo que la preside, y anteriormente recibiera el nombre de plaza «do Campo» –por albergar el mercado de alimentos– o «Foro» durante el siglo XII por ser lugar de reunión popular. En cuanto al patrimonio arquitectónico, merece la pena explorar las casas señoriales «da Balconada», del Deán y de la Parra, además de calles emblemáticas como la Rúa Raíña, la Rúa do Vilar o la Rúa Nova.
Para pulpo, el que podrás degustar en la Pulpería Abastos, en el mercado de abastos de la ciudad, uno de los mayores atractivos que ver en Santiago de Compostela después de su catedral. Y es que además de ser punto de encuentro de lugareños y turistas en busca del mejor producto fresco, en este edificio de varias naves levantado en 1941 sobre el antiguo mercado de la ciudad, hay una interesante zona de restauración donde podrás probar desde el ya mencionado pulpo a las ostras y, en definitiva el mejor marisco fresco que sale de los puestos del mercado, directamente a la mesa.
Los que vivieron su germen, allá por los 90, hablan de ella con nostalgia y alguna que otra laguna mental. Se trata de la ruta «París-Dakar», un recorrido de unos 160 metros que transcurre por la Rúa do Franco del casco histórico y que, a día de hoy, atrae a más turistas que estudiantes. Lo que en su día fuera un intento de un grupo de universitarios por calentarse a golpe de «cunca» de vino blanco y de tapa es actualmente un recorrido gastronómico que conserva todo el encanto añejo de antaño. Comienza en la cafetería O París y termina en la cervecería Dakar. Entre una y otra, siguen conservando su esencia establecimientos como el O' 46, el O' 42 o la Casa de Xantar O Barril, que siguen sirviendo sus raciones de pulpo y las de berberecho como lo hacían antes.
Después de semejante festín, igual te apetece dar un paseo para despejarte en este gigantesco parque situado a tan solo 300 metros si continúas en dirección sur por la Rúa do Franco. Pasearás entre robles, castaños y eucaliptos, y alguna que otra estatua, como la de las dos Marías, la de Rosalía de Castro o la del dramaturgo Valle-Inclán. Entre paseo y paseo, igual te sienta bien tumbarte en el césped del parque, como tantos otros peregrinos, a contemplar las maravillosas vistas que tienes de la ciudad. A propósito de vistas, no te puedes perder las del mirador de la catedral, dignan de foto.
Justo al lado del Parque de Bonaval tienes otra de las cosas que ver en Santiago de Compostela: el Museo do Pobo Galego, un museo dedicado a la cultura y la forma de vida gallega cuyo elemento más fotografiado es, sin duda, su doble –algunos dicen que triple– escalera helicoidal de estilo barroco. Y es que este museo ocupa un antiguo convento del siglo XIII, dentro del conjunto medieval de Santo Domingo de Bonaval, con lo que su arquitectura ya en sí es digna de visita. Además, es un plan ideal para ir con niños y una forma original de hacer una inmersión en la vida gallega, tan vinculada a oficios tradicionales.
Considerado como el segundo edificio más importante de Santiago de Compostela, este monasterio benedictino del siglo X ubicado en la coqueta Plaza de la Inmaculada, a tan solo 500 m del Museo do Pobo Galego, acoge aulas universitarias, una hospedería y varias exposiciones temporales. Lo primero que te llamará la atención es su escalinata y su fachada barroca en forma de retablo que no pasa desapercibida para nadie. No te pierdas tampoco sus dos claustros y la iglesia, de la que destacaríamos su retablo mayor, de estilo barroco, y la sillería del coro, realizada en nogal. Toda una obra maestra que a menudo queda ensombrecida por la catedral.
Cerramos el capítulo de visitas religiosas con este monasterio franciscano fundado a principios del siglo XIII por el mismísimo San Francisco de Asís, ubicado en una zona denominada «Valle de Dios» o «Val de Dios» en gallego. Desde la plaza del Obradoiro ascendemos por la Calle de San Francisco hasta encontrarnos con la bella estampa de su iglesia, de talle barroco y perteneciente al siglo XVIII, ya que del edificio original apenas se conservan cinco arcos góticos en el claustro y el sepulcro de Cotolay. No te pierdas su interior, especialmente el atrio y el claustro, de una sobria maestría.
Terminamos este recorrido con una de las cosas que ver cerca de Santiago de Compostela: el monte «do Gozo». Situado a unos 5 kilómetros de Santiago, coincide justo con la confluencia del Camino primitivo y el Norte, con lo que es muy habitual verlo coronado por peregrinos con gesto de alegría al ver por fin su destino a lo lejos. Tiene apenas 380 metros de elevación, lo suficiente como para darnos una interesante panorámica del tramo final hasta la plaza del Obradoiro. Esta habitual estampa queda representada por dos estatuas de peregrinos señalando con júbilo la meta a tan largo camino.
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