10 consejos para hacer el Camino de Santiago

¿Pasar una semana de vacaciones andando una media de 20 kilómetros al día? ¿Dónde está la diversión? ¿Y el relax y la tranquilidad que se busca cuando se decide hacer una escapada? Pues sí, todo lo anterior es posible haciendo el Camino de Santiago. ¿Te apuntas?

Si eres primerizo y ya te has decidido a lanzarte a esta aventura, no te pierdas nuestros consejos y trucos (alojamiento, distancias, calzado, equipaje…) para sacar el máximo partido a unas intensas vacaciones a paso lento.

  1. Preparar la mochila y no pasarse de peso
  2. Reservar alojamiento, ¿sí o no?
  3. Conseguir el pasaporte de peregrino
  4. Salir antes de que cante el gallo
  5. Mimar al máximo los pies: cuidados nocturnos y calzado
  6. Agua y tentempiés para el camino
  7. Imprescindibles: pulpo a la gallega y Estrella Galicia
  8. Escuchar a tu cuerpo
  9. El monte do Gozo, ¿he llegado a la meta?
  10. Dar rienda suelta a las emociones

1. Preparar la mochila y no pasarse de peso

Fundamental. Olvídate del ‘por si hace mucho calor’, ‘por si refresca’, ‘por si llueve’… Se suele recomendar no cargar más del 10% de tu peso en la mochila. ¿Nuestra recomendación? Menos es más

  • Ropa: lleva varias mudas y dales un lavado por la noche en el albergue.Eso sí, incluye siempre un chubasquero.

  • Botiquín: lo básico; ten en cuenta que encontrarás farmacias a lo largo del camino, en casi todos los pueblos donde hagas parada.

  • Calzado: fundamental. Que sea cómodo y siempre lleva un repuesto.

En resumen: sentido común y ajustarse a la época del año elegida.

2. Reservar alojamiento, ¿sí o no?

Pues depende. Una respuesta muy gallega, ¿verdad?

A lo largo del camino encontrarás hoteles, hostales y albergues. Estos últimos son los más conocidos pero no hacen reservas con antelación, lo que significa que puedes llegar a la meta del día y no tener donde dormir. Y si viajas con tu perro, ten en cuenta que no todos los alojamientos aceptan mascotas.

¿Quieres conocer y relacionarte con otros peregrinos al final de la jornada? Directo al albergue. ¿Prefieres pagar un poquito más y tener tu propia habitación? Pues a una pensión (u hotel, si cuentas con un presupuesto holgado). ¡Tú decides!

3. Conseguir el pasaporte de peregrino

Si eres de los que prefiere llevar todo bien organizado, puedes conseguir tu pasaporte en origen para comenzar el viaje con él encima, pero también puedes encontrarlo en cualquiera de las localidades asociadas al Camino (el merchandising abunda a lo largo de la ruta). Y aunque solo es necesario sellarlo una vez al día, no dudes en pedir tu sello por cualquier sitio que pases: cada estampa es diferente y hay algunas de lo más originales.

4. Salir antes de que cante el gallo

Si se te pegan las sábanas, es muy posible que los últimos kilómetros de la etapa se te hagan eternos (sobre todo en días calurosos). Nuestra recomendación es que se madrugue (las 6 de la mañana es una buena hora) para estar llegando a destino a media mañana. De esta forma, tienes tiempo para darte una buena comilona, echar la siesta y visitar la localidad donde duermes.

5. Mimar al máximo tus pies: cuidados nocturnos y calzado

Si no conseguimos mantener en buen estado esta parte del cuerpo difícilmente podremos alcanzar los objetivos que nos hayamos marcado. Por las noches, tras la ducha, vaselina o crema reparadora abundante en la planta de los pies para que se hidraten y se recuperen de la marcha de ese día. El calzado, lo más cómodo que tengas (hay quien ha realizado el Camino con zapatillas deportivas sin ningún problema). Y para las tardes, las mismas chanclas de playa utilizadas para ducharse en los baños compartidos: hay que ahorrar espacio en la maleta.

6. Agua y tentempiés durante el camino: ¿Es necesario este peso extra?

Debes tener en cuenta la parte del camino que has elegido. A lo largo del camino francés, por ejemplo, encuentras bares y comercios en los que puedes ir comprando algo para picar; sin embargo, si eliges un camino más despoblado, es recomendable que ‘cargues’ con algo de comida. Porque recuerda: es fundamental hidratarse y comer algo cada cierto tiempo para recuperar energías. 

7. No te quedes sin disfrutar de un buen pulpo a la gallega y de Estrella Galicia, por supuesto

Llegues donde llegues en tierras gallegas, tómate una buena ración de pulpo, bien regada con la cerveza gallega más famosa del mundo. Dos de los lugares más conocidos son la pulpería A Garnacha y ‘el Ezequiel’, en Melide.

8. Escuchar a tu cuerpo

Es complicado porque te pueden más las ganas de seguir adelante que de parar. Sin embargo, lo que puede quedarse en apenas una pequeña molestia desemboca en una lesión más complicada que puede arruinarte las vacaciones. Si ves que te duele algo, te sientes débil o algo incómodo, es mejor hacer un descanso. Si persiste el dolor, consulta en el centro de salud más cercano. Recuerda siempre que los primeros serán los últimos… y que más vale tarde que nunca.

9. El Monte do Gozo ante ti, ¿he llegado a la meta?

Típico error de novato: llegar al monte de Gozo y estar a punto de comenzar a gritar ‘¡Campeones, campeones!’ Pero os advertimos, la alegría dura poco. Una vez hecha la foto de rigor y admiradas las vistas, hay que llegar a Santiago. Y este último tramo del camino se hace largo: no solo por el cansancio acumulado, sino porque aún quedan 5 km hasta el Obradoiro…

10. Dar rienda suelta a las emociones

Una vez delante de la catedral de Santiago, es difícil contener las lágrimas así que no te hagas el/la fuerte. Entrar a la plaza tras más de 100 kilómetros andando y escuchar cómo suenan las gaitas, en vivo y en directo, es realmente emocionante. Lo dicho. Disfruta del momento y da gracias por haber podido experimentar una aventura única como esta.

También te podría interesar

Encuentra el destino perfecto

Cargando el formulario de búsqueda

Suscríbete a nuestra newsletter

Serás el primero en recibir nuestras mejores ofertas, promociones exclusivas y consejos de viaje. Además, te mantendremos informado sobre dónde puedes viajar.