Imprescindible: fijarse en el monumento a la Valvanerada, situado enfrente de este tramo de la muralla.
6 cosas que ver en Logroño
Guía de viaje Logroño: qué ver en un día
Que no te engañe: la capital de La Rioja es mucho más que la cuna de una de las denominaciones de origen de vino más famosas del mundo. Déjanos enseñarte las joyas de su casco histórico y sus parques y paseos, sin olvidarnos de su extensa oferta cultural y gastronómica.- Muralla del Revellín
- Paseo del Espolón
- Calle Laurel
- Parque del Ebro
- Puente de Piedra
- Concatedral de Santa María la Redonda
Parada obligatoria en el Camino de Santiago francés, Logroño, la ciudad por excelencia del vino y del buen comer es también lugar de peregrinaje para quienes buscan una ciudad bien conservada con vestigios medievales, iglesias románicas, calles peatonales llenas de vida, puentes idílicos sobre el Ebro y parques igualmente bucólicos.
1. Muralla del Revellín
Un buen lugar para comenzar nuestra visita de un día a la capital de La Rioja es en el parking gratuito que hay junto a la muralla medieval de la ciudad, conocida popularmente como la muralla de Revellín. Es una de las atracciones imprescindibles en Logroño que ver. Date un paseo por la fortificación que protegía la ciudad en la época medieval sin perder de vista su tramo mejor conservado: el del Cubo de Revellín. Fue construido a mediados del siglo XVI y en él se encuentra la única puerta de acceso al casco histórico que se mantiene en pie, y que recibe el mismo nombre.
Y del «extramuros», nos vamos directamente al centro neurálgico de la ciudad, al kilómetro cero y uno de los indispensables que ver en Logroño en un día: el paseo y los jardines del Espolón. También conocido como el paseo de Príncipe de Vergara, este espacio abierto lleno de jardines, fuentes y zonas para sentarse está presidido por la estatua ecuestre del general Espartero. Cuenta además con un auditorio donde se celebran conciertos y eventos al aire libre, que recibe el nombre de la «Concha del Espolón». Justo debajo hay un parking de pago, ideal para aparcar en el centro histórico.
Seguro que ha sido mencionar la palabra «tapeo» y te han entrado ganas de hacer una parada... No hay mejor sitio en Logroño para hacer el aperitivo o directamente degustar sus famosas patatas a la riojana con un vino de la tierra que en esta, conocida también como «la senda de los elefantes», probablemente por las posibilidades de acabar «trompa» entre tanta tapa con bebida. En ella podrás probar sus pinchos más famosos, como las piparras, los champiñones, las famosas patatas, los pinchos morunos y los populares «matrimonios» y «zapatillas», que no son otra cosa que boquerones en vinagre con pimientos y un sándwich de jamón y queso.
4. Parque del Ebro
Si te apetece un paseo después de comer, un buen lugar para hacerlo es este gran espacio verde junto al río Ebro. Considerado el pulmón de Logroño centro, reúne chopos, sauces, pinos y demás árboles, con puntos de interés como la Pasarela y la Puerta del Ebro, el Frontón del Revellín, la Chimenea de ladrillo y los Molinos. Si continúas caminando por la ribera del río en dirección oeste llegarás al agradable Paseo de la Florida, que une este último con otro de los parques importantes de la capital riojana: el de la Ribera del Ebro. Desde él podrás ver la isla del Ebro y su presa.
Justo a la altura del Parque del Ebro se encuentra uno de los puentes más importantes sobre el río Ebro que, además, conecta esta parte de la ciudad con la zona donde se encuentran las famosas bodegas Franco Españolas, otro de los imprescindibles que ver en Logroño en un día. El Puente de Piedra o Puente de San Juan de Ortega, con casi 200 m de longitud, es uno de los símbolos de la ciudad. El original, que data del siglo XII, tuvo que ser reconstruido en el XIX, pero aún así, conserva todo el encanto de entonces. Es, además, zona de paso y acceso a la ciudad dentro del Camino de Santiago.
6. Concatedral de Santa María la Redonda
Nos adentramos de nuevo en el casco histórico para visitar uno de los centros religiosos más importantes de la ciudad. Construida sobre una antigua iglesia románica de planta redonda del siglo IX a la que debe su nombre, esta concatedral –llamada así porque comparte diócesis con Calahorra–, llama la atención por sus dos torres asimétricas, llamadas las «torres gemelas» y por el retablo en piedra, obra de Juan Bautista, que preside su entrada. Merece la pena entrar para contemplar joyas como el retablo Mayor o la Capilla de Nuestra Señora de la Paz y una pequeña pintura al óleo conocida como «El Calvario De la Rioja», atribuida al maestro Miguel Ángel situada detrás del retablo mayor.