Los mejores destinos para visitar en invierno en España

Hay que reconocer que hay lugares que con el frío del invierno parecen aún más adorables de lo que uno podría presumir. Rinconcitos encantadores que guardan el calor en sus chimeneas y nos incitan a beber una taza de caldo mirando por la ventana. En España contamos con algunas ciudades y pueblos que florecen por sí solos cuando es pleno invierno siendo capaces de seducir al visitante con un buen paseo agarrados de la mano o con una ruta por esas tabernas de toda la vida que detienen el aire frío con una buena conversación. ¿Queréis conocer cuáles son algunos de esos sitios a los que merece la pena ir en invierno? Aquí tenéis una pequeña selección de rincones llenos de encanto durante el periodo invernal.

  1. Paseos al medievo en Pedraza (Segovia) 
  2. Sierra Nevada (Granada), siempre fiel al invierno
  3. Trufas y pórticos en Morella (Castellón)
  4. De bodegas por la Rioja Alavesa
  5. Tierra volcánica y calor en Lanzarote
  6. Románico mudéjar y calor de balneario en la villa de Olmedo 
  7. Más de 15.000 años de historia en Santillana del Mar (Cantabria)
  8. Una ruta en coche por el Bajo Ampurdán (Gerona)
  9. De paseo bajo los espectaculares cielos de Madrid

1. Paseos al medievo en Pedraza (Segovia)

Uno de los pueblos medievales más hermosos de España se halla en la provincia de Segovia. A algo menos de dos horas en coche desde Madrid aguarda al viajero una población abrazada por murallas en la que parece haberse detenido el tiempo. Los cristales empañados de las calles que van a encontrarse con un bonito castillo pertenecen en su mayoría a cálidos mesones donde meterse un cochinillo o un buen lechazo asado entre pecho y espalda. El frío parece detener la afluencia de visitantes que durante la primavera y el verano es masiva, lo que nos deja un laberinto de piedra listo para recorrer antes de que se ponga el sol y la noche lo congele más aún.

2. Sierra Nevada (Granada), siempre fiel al invierno 

Por supuesto a quienes mejor le sientan los trajes de invierno son a todos aquellos lugares con pistas de esquí y posibilidad de practicar diversos deportes de invierno. En Sierra Nevada, por ejemplo, aunque la estación invernal llegue con poco vigor un año, siempre hay nieve en la que soltar adrenalina subido a unos esquís o a una tabla de snowboarding. Además luego uno puede irse a relajar a Granada y contemplar la sierra desde lejos, como telón de fondo de un hermoso cuadro en el que el Palacio de la Alhambra forma parte del paisaje. 

3. Trufas y pórticos en Morella (Castellón)

La mera posibilidad de ver la localidad de Morella nevada es una lotería que cuando toca nos deja una de las panorámicas más increíbles de la Comunidad Valenciana. Saltándose todos los tópicos de una provincia que no sólo es Mediterráneo, la hermosa Morella aporta un universo de pórticos interminables y casas solariegas. Al final del paseo, nada mejor que entrar en uno de sus múltiples restaurantes, saborear algún plato típico con su venerada trufa y rematar la faena con la típica cuajada morellana. ¡El frío le sienta tan bien a Morella! 

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4. De bodegas por la Rioja Alavesa

El turismo enológico en pleno invierno es también apetecible, sobre todo cuando nos refugiamos en bodegas para ver cómo se procesa la uva recogida en la última vendimia y se van formando los caldos que serán tendencia en los próximos años. Villas como Laguardia o Labastida son una opción magnífica para sentir la esencia de la Rioja Alavesa en esta época del año. Labraza, con su muralla habitada desde la Edad Media, o el edificio tan “Guggenheim” de Marqués de Riscal (diseñado por el propio Frank Gehry) son dos absolutos contrastes que merece la pena asimilar con una buena copa de vino entre las manos.

5. Tierra volcánica y calor en Lanzarote

Por muy bien que le siente el frío a algunos destinos, hay ocasiones en las que solo deseamos escapar de él. En estos casos, las Islas Canarias son siempre una apuesta ganadora. Su temperatura cálida pero suave protagoniza un paréntesis en el invierno peninsular. Calor, sobre todo, mientras recorres el Parque Nacional de Timanfaya y ves los efectos que las erupciones volcánicas han dejado en la isla y cómo las piedras hacen elevar la temperatura en lo que parece un plato cocinado a fuego lento. Además, después de hacer turismo siempre nos quedará alguna playa idílica donde darnos un baño y tomar el sol sin “contaminación” visual como pueda ser Papagayo. Aunque si el viento está calmado el área de Los Charcones sobrepasará todas nuestras expectativas y nos creeremos en el paraíso.

6. Románico mudéjar y calor de balneario en la villa de Olmedo

La conocida como Tierra de Pinares se guarece en el sudeste de la provincia de Valladolid y tiene en Olmedo (sí, donde el Caballero de la famosa obra de Lope de Vega) un reducto mudéjar perfecto en el que perderse en invierno. Con callejuelas e iglesias construidas con un estilo que debe su existencia a aquellos musulmanes que vivieron en territorio cristiano y a poca distancia del castillo de Medina del Campo o de las bodegas donde nace el vino de Rueda, Olmedo se erige como un destino muy sugerente. Además tiene la peculiaridad de contar con un espléndido balneario ocupando un convento del siglo XII en el que darse un baño caliente en el interior de un claustro o saborear la sensación de estar en el agua dándose unos chorros mientras caen copos de nieve durante el invierno que azota duro en esta parte de Castilla. 

7. Más de 15.000 años de historia en Santillana del Mar (Cantabria)

Si no se visita Santillana del Mar con las calles mojadas por la lluvia y haciendo suficiente fresquito para abrigarnos, es como si no hubiésemos estado nunca en la villa más monumental y fotogénica de territorio cántabro. Santillana del Mar está hecha para el invierno, para tomar unos sobaos camino a la Colegiata y refugiarse en la neocueva de Altamira situada a pocos minutos de allí. Es una réplica fiel de la original, para muchos considerada la Capilla Sixtina de la prehistoria.

8. Una ruta en coche por el Bajo Ampurdán (Gerona)

El Bajo Ampurdán, oficialmente en catalán Baix Empordà, ofrece rutas espectaculares en coche que nos llevan desde el interior medieval hasta la playa de Calella de Palafrugell. Peratallada, así como Pals, son encantadores pueblos medievales, quizás entre los más “de postal” de toda Cataluña, cuya visita siempre va a estar muy por encima de cualquier expectativa que llevemos. Apenas a unos minutos de Peratallada el poblado íbero de Ullastret exhibe sus restos como la gran singularidad arqueológica que es. Y tampoco hay que olvidarse de Monells, el pueblo donde se grabó casi toda la película de “Ocho apellidos vascos”, lo que ha provocado que esté más de moda que nunca. 

9. De paseo bajo los espectaculares cielos de Madrid

La luz del sol iluminando el invierno en Madrid hace que esta época del año en la ciudad sea una bendición. Una mañana en el Rastro de los domingos te hace pasar calor. Una mesa en San Ginés con una taza de chocolate caliente con churros y porras recién hechas te cura todos los males como si aquella chocolatería fuese un búnker donde sólo cupieran los buenos momentos. Un paseo en bicicleta por Madrid Río te hace creer en la primavera eterna aunque el viento venga gélido. Y si llueve, hay más museos que horas en el día para zambullirse en el mundo del arte. Hacednos caso, a Madrid le sienta fenomenal el invierno…

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