La seguridad en Marrakech

Pocas cosas hay tan emocionantes en la vida como explorar un nuevo lugar: pisar unas calles por las que nunca has estado, oler platos de cocina tradicional que preparan frente a ti o descubrir ese nuevo café que está a punto de convertirse en tu local favorito. Sin embargo, muchas de esas experiencias pueden resultar frustrantes cuando no nos sentimos seguros. Marruecos es un país internacionalmente conocido por su rica cultura, gastronomía y lugares de interés, pero también por cierta incertidumbre que genera entre los viajeros. Mucha gente se pregunta "¿es Marrakech segura?". Así que nos hemos dispuesto a responderte a esa pregunta con toda la información que necesitas para que tu visita a la ciudad sea un éxito. 


La ciudad vieja

Hablar del centro de la ciudad es hablar de su medina, esto es, la ciudad vieja. La medina de Marrakech es el centro histórico de la capital, donde encontrarás los principales zocos y la popular plaza de Jemaa el-Fnaa. En definitiva, uno de esos lugares de visita obligatoria si realmente quieres encontrarte con el alma de la ciudad. 

La medina está repleta de caminos zigzagueantes, en los que hallarás todo tipo de artículos de artesanía y abalorios, la mayoría de ellos fabricados por los propios artesanos locales. Es posible que hayas oído numerosos rumores sobre esta zona, pero es necesario liberarse de los prejuicios: el casco antiguo es un lugar seguro. Hay cientos de turistas recorriendo sus callejuelas a todas las horas del día. No hace falta ningún consejo extraordinario, tan solo emplear el sentido común: no pierdas de vista el bolso y guarda tu dinero en un lugar seguro. ¡Así de fácil!

Conviene saber: las sanciones locales por mala conducta son muy severas, por lo que es raro enfrentarse a problemas más allá de los que pueda ocasionarte un carterista. En cualquier caso, si este es un tema que te preocupa especialmente, evita salir a explorar la ciudad a horas muy tempranas de la mañana o muy tarde por la noche. 
No puedes perderte: ¡deambula sin rumbo por la ciudad! Te sorprenderá la cantidad de patios y jardines escondidos que salpican la medina y con los que seguramente te tropezarás cuando menos te lo esperes.

Tours guiados

Si tus inquietudes con respecto a la seguridad van a suponer una limitación en tu visita a la ciudad, lo más recomendable es que contrates los servicios de un guía autorizado. Estos profesionales te darán los mejores consejos para viajeros en Marrakech, resolverán todas tus dudas y te acompañarán durante un recorrido único por la ciudad. A la hora de elegir un guía turístico conviene que hagas un poco de investigación previa y que realices la reserva con tiempo para asegurarte de que todo queda bien atado. No obstante, si no has tenido tiempo de preparar esto antes de la salida, siempre puedes buscar un guía oficial a pie de calle: los reconocerás por la chapa identificativa que exhiben en la camisa. Si no tienen esta identificación, no contrates sus servicios. 

Conviene saber: no sigas las indicaciones de un extraño. Lo más probable es que quiera dirigir tus pasos hacia algún comercio en el que se lleva comisión por tus compras. Aunque tal vez encuentres algo interesante allí, seguramente te desvíes mucho del lugar al que inicialmente querías llegar. 
No puedes perderte: un paseo en carruaje de caballos con un conductor acreditado. La mayoría de estos carruajes o calesas se encuentran entre la plaza de Jemaa el-Fnaa y la mezquita Koutoubia.

Calles concurridas

No hay duda de que parte de la magia de Marrakech está en su ajetreo constante. Es una ciudad repleta de vida en la que siempre encuentras algo que hacer. Vendedores, turistas, lugareños, coches, motocicletas, bicicletas… Marrakech siempre está en movimiento. Precisamente por esto es importante que estés muy atento a todo cuanto te rodea cuando te muevas por el mercado de Marrakech. Si hay un automóvil tratando de pasar por una calle estrecha, retírate a un lado. Si un scooter se te acerca a muy poca distancia, quédate a la derecha y cédele el paso. Todo este descontrol es parte del encanto. No esperes encontrarte el tráfico ordenado de ciertos países europeos.

Conviene saber: si tienes pensado coger un taxi, asegúrate de que el conductor enciende el taxímetro nada más subirte, ya que suele ser bastante habitual que "se olvide". Si el conductor se negara a encender el taxímetro, busca otro taxi o negocia un precio por el trayecto que vas a realizar antes de que el coche se ponga en marcha.
No puedes perderte: contrata un taxi por todo un día y visita las cataratas de Ouzoud o explorar la cercana localidad de Essaouria. Ambos lugares se encuentran a muy poca distancia en coche desde Marrakech y, aunque existe la posibilidad de llegar en transporte público, los autobuses son muy viejos y suelen ir repletos. 

Los zocos

Hablando del encanto de la ciudad, ¡no podemos olvidarnos de los zocos! Eso sí, ten presente que en cuanto te pares a mirar en alguno de los cientos de tiendas que los componen, el propietario saldrá volando a tu encuentro para convencerte de que le compres algo. Es normal, ¡así funciona el negocio! No te sorprendas si te invitan a seguir conociendo más a fondo su mercancía. Aunque se pongan un poco pesados, no estás obligado a comprar nada. Y si finalmente estás decidido a comprar, prepárate para las negociaciones. El regateo es el deporte nacional de Marruecos después del fútbol. Piensa en una cifra tope que estés dispuesto a pagar y no te rindas hasta conseguir lo deseado. ¡Mucha suerte!

Una vez dentro de la tienda, lo más habitual es que el comerciante ponga a tu disposición toda clase de artículos e incluso que te invite a una taza de té de menta como muestra de su hospitalidad. Pero no te confundas: todo forma parte del juego y, por supuesto, de la diversión. Así que si ya no tienes paciencia para seguir negociando, ni te molestes en seguirle la corriente. Simplemente dile que estás echando un vistazo y acabará olvidándose de ti.

Conviene saber: nunca pagues más de la mitad del precio que te ofrezcan inicialmente. Si el comerciante no está dispuesto a seguir negociando por lo bajo, aléjate de la tienda y espera a que vuelva a buscarte.
No te puedes perder: tómate tu tiempo para ver el trabajo que están realizando los artesanos. Todavía emplean métodos tradicionales que van pasando de generación en generación. Cuando sabes cómo se ha fabricado el souvenir que te llevas, este adquiere un valor especial.

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