Imprescindible: la playa no cuenta con ningún servicio, así que échate agua y comida en la mochila si vas a pasar el día.
Playas de interior, mareas que descubren arenales inmensos, ríos que se abren al mar, reservas naturales, surf «spots» y una gastronomía que no perdona. Porque en Asturias, cualquier playa es buena para tomarse un cachopo, irse de senderismo o marcarse una siesta sin sombrilla. Bienvenidos al paraíso. Natural, por supuesto.
Su belleza es un secreto a voces. Paradójicamente, basta asomarse a su blanco arenal enmarcado por sobrecogedores acantilados para quedarse sin palabras. Las mismas que faltan para describir este paraje casi virgen. Ubicada en el municipio de Cudillero, para algunos la playa del Silencio es una de las mejores playas en Asturias y la preferida por aquellos que buscan un poco de tranquilidad. Y es que no todo el mundo está dispuesto a descender un camino de tierra más los cerca de cien peldaños que nos separan de su arenal de cantos rodados. Las vistas, una vez abajo, son una sucesión de islotes que emergen de un mar valiente, a ratos dormido, a ratos despierto y siempre dispuesto a refrescarnos.
Este arenal con forma de concha y 440 m de extensión situado en el concejo de Valdés es una de las playas en Asturias que más «reels» e instantáneas protagoniza en IG. La «culpa» la tiene el mirador de la ermita de la Regalina que la sobrevuela, desde el que tienes unas de las mejores panorámicas de la playa. De fácil acceso, Cadavedo alterna la arena con los cantos rodados y ha pasado de ser centro de la caza de ballenas en la Edad Media a convertirse en uno de los enclaves preferidos para pasar un día al aire libre en verano. Muy cerca de localidades turísticas como Luarca, cuenta además con restaurantes, todos los servicios y hasta un cómodo aparcamiento.
En esta playa de Asturias interior de apenas 50 m de extensión, el mar se cuela por debajo de los acantilados creando un «círculo de agua», haciendo así honor a su nombre de origen astur. Únicamente accesible por un camino agrícola y rodeada de verdes prados, este oasis de agua salada es el resultado del hundimiento de una antigua cueva que hoy, dependiendo de la marea, recibe agua del otro lado del acantilado, formando una tranquila poza de poca profundidad que hace las delicias de quienes se desplazan hasta este rincón del concejo de Llanes, muy cerca del pueblo de Naves.
La Ría de Villaviciosa –en el municipio homónimo– nos regala playas como esta, perteneciente a la «Reserva Natural Parcial Ría de Villaviciosa», un paraje idílico formado por dunas y la playa de la que venimos a hablarte. Salvaje y abierta al oleaje –lo que la convierte en favorita de los amantes del surf–, la playa de Rodiles es un arenal de un kilómetro de longitud con una zona arbolada de pinos y eucaliptos, y una pasarela de madera que transcurre paralela a la ría y desde la que poder observar uno de los estuarios mejor conservados de Asturias. Es una de las playas más concurridas de la zona, ya que además de ser amplia, dispone de aparcamiento gratuito, acceso en transporte público y hasta un camping en las inmediaciones.
Ventosa y bella, la playa de Penarronda es un Monumento Natural codiciado por los amantes de los deportes acuáticos. De unos 600 m de extensión, este arenal de arena fina y dorada flanqueado por dos acantilados forma también parte de una reserva de la biosfera y es compartido por los municipios de Tapia de Casariego y Castropol. Por si te lo preguntabas, su nombre se debe a la peña redonda que luce en medio de la orilla, su seña de identidad junto con el arroyo del mismo nombre que la atraviesa. Disfruta del distintivo de Bandera Azul y se accede a ella –en coche y a pie– por Santa Gadía, y por el municipio de Barres. Cuenta con duchas, servicio de hostelería y un aparcamiento.
Turística y bella a partes iguales, la playa de Salinas, en la localidad del mismo nombre –concejo de Castrillón– es punto de encuentro de surfistas y también de familias que tienen en este pueblo costero de aires marineros, lujosas villas de indianos y un paseo marítimo de lo más coqueto, su segunda residencia. De las playas en Asturias, esta se lleva la palma en cuanto a la belleza de sus atardeceres, además de ser, junto a la playa de San Juan, uno de los arenales más extensos del Principado, llegando a los 3 kilómetros de arena fina y dorada bañada por un mar de oleaje moderado y fuertes mareas que determinan el ritmo de la playa y sus bañistas.
Punto de partida de la espectacular Ruta de los Miradores en Asturias –una senda costera que regala unas vistas sobrecogedoras–, esta playa de más de 600 m de un arenal salpicado por gigantescas rocas, y rodeado de zonas arboladas y abruptos desfiladeros es la más concurrida de las playas de Muros del Nalón por su incomparable belleza paisajística, su accesibilidad y su situación estratégica. Sus frecuentes y contundentes olas la convierten además en un imán para los amantes del surf, quienes además agradecen la facilidad para aparcar, los servicios de duchas, aseos y hostelería. Es igualmente un buen lugar para la práctica de pesca y buceo.
Está ubicada en el pueblo del mismo nombre, a tan solo 3 km de Llanes, y es considerada la playa infantil por excelencia de Asturias. Y es que incluso cuando sube la marea, sus aguas no llegan a cubrir, lo que la convierte prácticamente en una piscina natural en la que los más pequeños podrán campar a sus anchas de manera segura. Ubicada junto a la desembocadura del río Vallina, y con una curiosa forma de embudo, se ha ganado el calificativo de una de las mejores playas de Europa –según la revista «National Geographic»–, con lo que suele estar bastante concurrida en verano. Nada que un pequeño madrugón no arregle.
Nos quedamos cerca de Llanes, porque a pocos kilómetros de esta localidad se encuentran también dos de las playas de mayor belleza paisajística del concejo. Separadas únicamente por la punta de El Pandón, estas dos playas de arena blanca y rocas están rodeadas de majestuosos acantilados y pese a la facilidad de acceso y a los servicios de los que disfrutan, no suelen estar muy masificadas. Toma nota porque aunque estén juntas, no son iguales: la de Andrín tiene fuerte oleaje y corrientes imprevisibles que comprometen el baño, mientras que la de Ballota goza de aguas mucho más tranquilas y poco oleaje.
Si eres de los que no viajas sin tu mejor amigo canino, toma nota de las playas asturianas en las que está permitida la presencia de perros. Parajes naturales en los que disfrutar de un rato de calidad con tu mascota. Hay hasta seis: - Playa de Cambaredo (El Franco): playa estrecha y pedregosa de gran valor ecológico. - Cala Salencia (Cudillero): Paisaje Protegido de la Costa Occidental. - Playón de Bayas: el arenal más extenso del Principado. - Playa de Cervigón (Gijón): en una esquina de la playa de San Lorenzo. - Playa de Quintana (Valdés): entorno de gran belleza y fácil acceso. - Playa de Campiechos (Valdés): arenal de cantos rodados y fuerte oleaje.
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