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5 cosas que ver en Asturias

5 lugares imprescindibles en Asturias

Un artículo se queda corto para contarte todo lo que ofrece este paraíso natural. No te puedes ir sin conocer sus grandes ciudades ni sin descubrir la estampa de los Lagos de Covadonga, en los Picos de Europa, en cualquier estación del año. Y esto solo para empezar. 

Y es que aquí, de pronto te encuentras en lo más profundo de su cuenca minera y al poco estás en lo más alto de los Picos de Europa. Porque lo mismo te vistes de gala, que te pones las botas –literal y metafóricamente– con un cabrales a los pies de su pico más alto. Así es Asturias.

  1. Oviedo, Gijón y Avilés
  2. Lagos de Covadonga y Cangas de Onís
  3. Luarca
  4. Bulnes y la Ruta del Cares
  5. Ribadesella

1. Oviedo, Gijón y Avilés

De todas las ciudades del Principado, nos quedamos con ellas. ¿Los motivos? Qué mejor que ver en Asturias que su capital. Distinguida pero con un punto canalla, en Oviedo nadie deja pasar la ocasión de tomarse el vermú, unos «culines» (de sidra, se entiende) o de comerse un pollo frito bien crujiente en uno de sus locales con más solera. Y eso sin hablar de su legado cultural en forma de joyas prerrománicas. A media hora en coche, su vecina Gijón vive volcada al mar. Un enorme arenal, parques en cada esquina y un casco histórico repleto de sidrerías son solo algunas de las razones por las que merece la pena venirse a la «niña bonita» de Asturias. Y luego está Avilés, con su casco viejo de estilo medieval y sus cuatro kilómetros de soportales, sin olvidarnos del Centro Niemeyer, un tesoro arquitectónico contemporáneo junto a la costa.  

No dejes de probar la gastronomía local, tan variada como rica. Imprescindibles, las fabes con almejas.

2. Lagos de Covadonga y Cangas de Onís

Por supuesto, no podían faltar en nuestra lista dos de las imágenes más representativas de Asturias: por un lado, el impresionante entorno natural del Parque de los Picos de Europa, con los Lagos de Covadonga, la basílica y la cueva ermita como reclamo adicional; por otro, el puente romano con la famosa Cruz de la Victoria, símbolo de Asturias, de Cangas de Onís. Ubicado sobre el no menos conocido río Sella, es uno de los sitios que ver en Asturias, y probablemente, uno de los más fotografiados. Y para fotos, las que harás en los dos lagos más famosos de Asturias –Enol y Ercina. Sea cual sea la época del año, la estampa es cuanto menos, idílica y con vaca pastando incluida. Hay un tercer lago, el Bricial, con un acceso más complicado y que, dependiendo de la estación, puede estar vacío. 

Cuidado con la carretera de subida a los lagos, porque la visibilidad puede llegar a ser muy reducida. 

3. Luarca

Uno de los pueblos marineros más bonitos de Asturias, Luarca abraza el mar Cantábrico desde la protección que le procura su característico dique, que da paso a un puerto pesquero salpicado de colores, sabores y olores de lo más variopinto. Por algo la llaman la «villa blanca de la costa verde». Su casco histórico, el más blanco de todo el occidente asturiano, contrasta con esta polifonía de verdes, azules, rojos y amarillos de su entorno y sus barcos. No te pierdas las vistas desde su Atalaya, ni dejes de pasear por su cementerio o el barrio de El Cambaral. Y si eres fan de las empanadas, aquí encontrarás las más ricas de este lado del Cantábrico, con permiso de la próxima Galicia.

Si vienes en agosto, toma nota de cuándo son sus famosas fiestas de un patrón muy pagano, «San Timoteo».

4. Bulnes y la Ruta del Cares

Encaramado en lo más alto de los Picos de Europa, bajo la mirada atenta del Naranjo de Bulnes o «Picu Arriellu», se encuentra Bulnes, un coqueto y diminuto pueblo que parece salido de un cuento. Atravesado por un idílico río en torno al que se suceden sus pocas casas de piedra –entre ellas, su iglesia–, a él se accede bien a pie en una ruta de senderismo, o en funicular. Muy cerca de donde sale el funicular, en Poncebos, nace otra senda igualmente fascinante: la que recorre la llamada como «Garganta Divina», una sucesión de recovecos en la roca, riscos imposibles y un profundo valle por el que transcurren las aguas del río Cares. Si tienes coche, merece la pena acercarse a dos de los pueblos con más encanto en torno al Cares: Sotres y Tresviso, lugares en los que parece terminarse el mundo. 

Si te gusta el queso, visita Arenas de Cabrales, en el mismo concejo que Bulnes, para probar su queso.

5. Ribadesella

Esta villa costera con aires señoriales ubicada en el oriente asturiano puede que te suene. ¿Ribadequé? Claro que sí, el famoso río Sella, el de la «fiesta de las piragüas» tiene su desembocadura y por tanto su final aquí. Un recogido pero encantador casco antiguo, sus casas de indianos en torno al arenal o su espectacular estuario son solo algunos de los atractivos de Ribadesella, uno de los destinos más visitados en Asturias. Y recalcamos que son solo algunos, porque además, la villa se encuentra a pocos kilómetros de una de las cuevas de arte rupestre más importantes del mundo: las Cuevas de Tito Bustillo. Es tal su valor, que solo las abren seis meses al año, así que suerte con la lista de espera. 

No esperes a agosto para hacer el descenso del Sella. Alquílate tu canoa y a disfrutar de la tranquilidad.

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