Imprescindible: tener en cuenta las mareas en las Playas de las Catedrales.
Descubre la «Praia As Catedrais», un monumento natural ubicado en Ribadeo, Galicia, que cada año recibe miles de turistas dispuestos a disfrutar de su impresionante puesta en escena en la que no faltan las cuevas, los arcos y las construcciones rocosas imposibles. Toma nota de lo imprescindible antes de visitarlas.
La Playa de las Catedrales es un monumento geológico ubicado en las Rías Altas, dentro del término municipal de Ribadeo, en la «Mariña» lucense, y cuyo nombre original es Playa de Aguas Santas. El paso del tiempo y la bravura del mar Cantábrico han querido que las pizarras y cuarcitas que la conforman se hayan ido erosionando, dando lugar a bellas formaciones que han propiciado el cambio de nombre. El batir constante de las aguas del mar ha ido esculpiendo los acantilados, creando pasadizos, cuevas que van mutando de color según la hora del día, arcos sobre el mar de más de 30 m de altura o colosales estratificaciones de sus acantilados y promontorios salpicados por sus 1400 m de arenal. Se encuentra a unos 15 km de Ribadeo, y bien conectada con otros núcleos turísticos como Foz, Taramundi, Luarca o Cudillero.
Imprescindible: tener en cuenta las mareas en las Playas de las Catedrales.
La Playa de las Catedrales está comunicada por la autovía del Cantábrico, la A-8, así que tanto si vienes de Galicia como de Asturias –recuerda que se encuentra muy cerca de la frontera con el Principado–, llegarás en poco tiempo y por carreteras en buen estado y bien señalizadas. Para que te hagas una idea, desde la salida de la autovía a la playa hay apenas un par de kilómetros de recorrido que no tiene pérdida. Y si no dispones de coche propio y te estás quedando por Ribadeo –buen pulpo, sí señor–, en verano tienes una línea especial de bus que te lleva directamente a este monumental arenal.
Imprescindible: no hay visita a la Playa de las Catedrales sin reserva, especialmente en temporada alta.
Como ya te adelantábamos, la visita a la Playa de las Catedrales requiere de una planificación mínima. Por un lado, porque a menos que vayas en temporada baja tendrás que hacer una reserva y, por otro, porque para verla en todo su esplendor –o simplemente para verla– necesitas conocer la tabla de mareas para dar con el momento de bajamar. No te preocupes, que más adelante te lo explicamos. Si lo tuyo no son las aglomeraciones, mejor visitarla en invierno y evitar los fines de semana de primavera, verano y otoño. Eso sí, prepárate para un tiempo algo ventoso y fresco/húmedo. Salvo que diluvie y haya peligro de desprendimiento, no hay nada que un buen chubasquero o cortavientos no remedie. Es más, nuestra recomendación para disfrutarla al máximo es que reserves en temporada baja y, a poder ser, a primera hora de la mañana, siempre que coincida con marea baja.
Imprescindible: consultar la previsión del tiempo en la playa o en Ribadeo, ya que no suele variar.
Si eres del norte, igual estás acostumbrado a estar pendiente a estas oscilaciones del mar, pero si por lo contrario eres más de Mediterráneo, igual no sabes que en algunos casos, la pleamar puede hacer desaparecer una playa, o al menos su arenal. Algo parecido pasa con la Playa de las Catedrales, ya que parte de su arenal queda inundado en agua y no podrás atravesarlo salvo que la marea esté baja, con el peligro añadido de quedar atrapado en alguna cueva. Es más, si han pasado más de tres horas desde que se dio la bajamar, es probable que no se vean ciertas formaciones rocosas. Teniendo en cuenta que desde la pleamar –o marea alta– a la bajamar –o marea baja– pasan aproximadamente unas seis horas, lo ideal es que acudas a tu visita hasta dos horas antes de la bajamar y hasta un par de horas después, máximo.
Imprescindible: en la misma página web de la Xunta donde hagas tu reserva podrás consultar las mareas.
Si tu idea es aprovechar las vacaciones en el norte para visitar la Playa de las Catedrales –y lo haces entre junio y octubre–, tendrás que solicitar un permiso a la Xunta de Galicia para poder visitarlas. Debido a la alta afluencia de visitantes, es el propio gobierno gallego el encargado de controlar las visitas, limitándolas a un máximo de 25 visitantes cada hora. Lo recomendable es que, cuando sepas la fecha de tu visita, entres en la web de la Xunta y consultes en el mapa si necesitas reserva para el día que quieres ir, y si quedan plazas. Recuerda que podrás hacer tu reserva un máximo de 30 días antes.
Imprescindible: elegir en tu reserva si quieres visita guiada o no.