Aunque muchos aún entienden el nudismo y el naturismo como conceptos idénticos, el nudismo es, simplemente, tomar el sol sin ropa, mientras que el naturismo va más allá: a la ausencia total de ropa, este movimiento verde añade la idea de abrazar la naturaleza más como un estilo de vida que como un simple plan de sábado por la mañana. Por suerte, la ola naturista de estos últimos años ha llegado para recuperar el espacio y el encanto de unas playas que queremos que conozcas estos meses de estío. Prepárate a emular a Adán y Eva (pero con final feliz) en estas 10 playas naturistas únicas del sur de Europa.
En un país tan diverso como Turquía, el naturismo se consolida como movimiento social en playas como Patara, al sur del país, en uno de los tramos de la exótica Ruta Licia. 20 kilómetros de arena dorada, pinos inclinados y hasta nidos de tortugas marinas en los que hay espacio de sobra para todo tipo de bañistas.
Tras una ruta por la provincia de Chania, Creta nos obsequia con una de sus playas más bellas: Elafonisi, situada al sudoeste de la isla en la que Teseo combatiera al Minotauro y cuyas arenas de color rosa han dado la vuelta al mundo. Dos orillas cristalinas se entrecruzan en un cordón de tierra en el que en otro tiempo las sirenas se posaron a cantar y el naturismo es una práctica casi obligada a lo largo de sus orillas celestiales. Maravillosa.
Con más de 1400 islas, Grecia es el paraíso mediterráneo por excelencia y lugar idóneo en el que atreverse a buscar rincones aún atrapados entre mitología y realidad. En el caso de la icónica isla de Corfú, su solitaria costa oeste alberga Mirtiotissa, playa 100% naturista situada entre Pelekas y Vatos y en la que, seguramente, Ulises se daría un baño tras elegir esta isla como última parada de su mítica travesía por los versos de La Odisea.
El mar Adriático y las costas de Croacia se han convertido en la última sensación entre los ‘buscadores de playas’ gracias a unos parajes casi mágicos en los que aún es posible estar casi casi a solas. Recorriendo la conocida como Riviera Makarska encontramos uno de los mejores ejemplos: Nugal, playa de guijarros atrapada en el parque natural de Osejava, el cual se extiende entre las localidades de Makarska y Tucepi. Un oasis de colores eléctricos que van desde el verdor de sus pinos hasta el celeste de sus aguas.
Sicilia comienza a consolidarse como un paraíso para los bañistas naturistas gracias a la existencia de diversos alojamientos naturistas como el oasis de Forza d'Agro o el encanto de playas como Marinello, en la provincia de Messina. Junto a los lagos de Tindari, los cuales salpican esa cuchara de arena que se adentra en el Mediterráneo, los contornos de esta playa acogen a unos visitantes naturistas que encontrarán su perfecto edén de relax al sur de uno de los paraísos más infravalorados de Italia.
Hacer naturismo en la Costa Azul alcanza otro nivel más elegante y sofisticado. Convertida en una de las playas más famosas de Saint-Tropez, Pampelonne puede permitirse fusionar naturaleza viva con alojamientos y restaurantes chic (La Voile Rouge es uno de los más famosos) para hacer las delicias de los visitantes naturistas. Más de cuatro kilómetros de paraíso mediterráneo que desembocan en el Cap Camarat, el mejor mirador de la costa sur francesa.
Sí, nos gusta España, y más aún cuando se trata de playas. Y es que, pese a quien le pese, nuestro país sigue siendo visto como un lugar en el que apreciar el mar se convierte en un arte y el ambiente festivo va ligado a una libertad expresada mediante movimientos como el naturismo. En lo que respecta a los mejores destinos en donde quitarse la ropa, Baleares es el santuario más propicio, siendo Ses Illetes, en Formentera, el perfecto lugar en el que nadar en una costa norte entre cuyos recovecos se introducía la Lucía de Paz Vega a la búsqueda de realidades paralelas.
Más de un kilómetro de arena volcánica bendice la última sensación naturista del litoral español. Situada a pocos kilómetros de Carboneras y el encantador pueblo de Agua Amarga, la playa de los Muertos compensa su nombre (ligado a los antiguos navegantes fallecidos en alta mar) con un encanto innegable. Aguas cristalinas, un "clavo" volcánico que recuerda a los karst de Tailandia y un ambiente hippie-naturista (apto también para bañistas textiles) delicioso en los confines de Cabo de Gata.
La isla más sureña de Portugal queda no muy lejos del Algarve. De hecho, coger una barca en Faro se convierte en la mejor opción a la hora de adentrarnos en esta formación de once kilómetros en cuyos recodos moran las garzas y la vegetación marina protege la Ría Formosa de un Atlántico bravo. Coronado desde hace unos años como el paraíso naturista del Algarve, Ilha Deserta es uno de esos vergeles cuyas recientes facilidades para ser alcanzado lo convierten en un destino idóneo para viajeros avispados.
Aunque Fuerteventura y Gran Canaria cuenten con dos pesos pesados como son Cofete y Maspalomas respectivamente, nos quedamos con esa estampa de una Lanzarote árida, exótica y de casas blancas que se asoma al Charco del Palo, una urbanización naturista en el pueblo de Mala, al noroeste de la isla, que alberga varias playas y piscinas naturales donde el naturismo es casi obligatorio para mejor disfrutar de estas costas salvajes. Más que una playa, un pequeño paraíso naturista.
Estas 10 playas naturistas del sur de Europa son las más recomendables a la hora de quitarse el pareo, caminar entre los pinos y bañarse en el mar en completa libertad. A su vez, la cercanía a una completa oferta turística de hoteles ecológicos y terrazas fresquitas hacen que estos paraísos sean la mejor forma de volver a los orígenes, aquellos en los que las vacaciones eran eternas.
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