Hay algo místico en la que es una de las playas más famosas de Ibiza. En su orilla, un yogui de larga barba medita tranquilo bajo el sol, otros buscan las famosas piedras de Comte u ojos de Santa Lucía (según la leyenda, la santa se arrancó los ojos y los tiró al mar) y, el atardecer, uno de los más hermosos de las islas, atrae a los visitantes más entusiastas. De fondo, unas aguas cristalinas y el Sunset Ashram, un restaurante de playa que, gracias a su diseño, se funde con las rocas sobre las que se levanta y desde el que se goza de unas fabulosas vistas panorámicas. En Cala Comte hay dos arenales, uno rodeado por una costa rocosa ideal para hacer esnórquel y otro por dunas de arena, ideal para disfruta del sol. Es tan bonito que en temporada alta está muy concurrido, así que ve a primera hora de la mañana o a última hora de la tarde. Una tercera y más pequeña cala - Racó d'en Xic - es utilizada por los naturistas de Ibiza: está situada en la parte suroeste, se puede llegar a ella a través de una serie de escalones excavados en la roca.