Qué comer en las fiestas de San Isidro en Madrid

Los festejos en honor al patrón de la ciudad, San Isidro Labrador, son una ocasión perfecta para degustar los platos más típicos de la capital. Si vais a pasar unos días por Madrid en la que es su Semana Grande, tomad nota de qué delicias gastronómicas debéis probar: desde platos de cuchara a tapas para compartir, pinchos y, por supuesto, los clásicos dulces madrileños.

  1. Cocido madrileño
  2. Entresijos, gallinejas y zarajos
  3. Bocadillo de calamares
  4. Callos a la madrileña
  5. Huevos rotos con…
  6. Paella, pincho de tortilla…
  7. Churros
  8. Barquillos
  9. Rosquillas de San Isidro
  10. Museo del chocolate en Colonia, Alemania

1. Cocido madrileño

Empezamos fuerte, con el guiso estrella de los madrileños. La receta más tradicional incluye como ingredientes gallina, tocino, huevo, carne, miga de pan y verduras como el repollo, las acelgas, el col y los cardos. Restaurantes como La Bola, abierto desde 1870, están prácticamente especializados en este plato; otros son más ‘peculiares’, como Malacatín, un imprescindible cercano al metro de La Latina; y si prefieres alejarte del centro, Cruz Blanca de Vallecas y El Charolés, en El Escorial, no te defraudarán.

Recomendación: en la página web del Club de Amigos del Cocido podrás conocer todos los secretos de este contundente y riquísimo plato.

2. Entresijos, gallinejas y zarajos

Es un clásico de la casquería madrileña y, reconozcámoslo, solo apto para los estómagos más resistentes y ‘aventureros’: estamos hablando de los intestinos del cordero fritos en su propio sebo y servidos en bocadillos, raciones o, como antiguamente, en un cucurucho. Probablemente se trate del plato más típicamente castizo, muy ligado a las clases populares madrileñas.

Recomendación: aunque no tendrás dificultades en probar este plato durante San Isidro, quedan pocos establecimientos que lo preparen durante todo el año. El Mirador de San Isidro, muy cerca de la pradera, es uno.

3. Bocadillo de calamares

A diferencia de la especialidad anterior, no podemos decir que esta sea propia de San Isidro, sino típica de cualquier época del año. Pero aprovechamos que la Plaza Mayor suele ser uno de los principales escenarios de las fiestas patronales para reponer fuerzas en uno de los numerosos establecimientos situados en las inmediaciones: encontrarás el bocata más auténtico de la capital en cualquiera de ellos.

Curiosidad: ¿el origen de esta tradición? Parece ser que influyeron múltiples factores: influencias andaluzas y gallegas, cuestiones económicas y religiosas… Aquí puedes aprender algo más.

4. Callos a la madrileña

Otro clásico de la gastronomía madrileña que se puede disfrutar durante cualquier época del año (muy recomendable en invierno, por su alto contenido calórico) y que tiene sus orígenes en las humildes tripas (de vaca, en este caso). Sin embargo, cuando establecimientos de lujo como el restaurante Lhardy los incluyó en su carta, pasó a formar parte del menú de cualquier restaurante madrileño que se precie.

Curiosidad: Guzmán de Alfarache, la novela picaresca escrita por Mateo Alemán publicada en 1599 ya hace referencia a un plato de “revoltillos hechos de las tripas, con algo de los callos del vientre”.

5. Huevos rotos con…

…con jamón, por supuesto. Y también con morcilla, y con picadillo, y con gulas, y con… Los huevos rotos son el plato estrella en toda la geografía española para compartir con los amigos entre caña y caña. Los encontrarás en prácticamente cualquier bar o restaurante de Madrid (incluidas las barras que se instalan en la pradera por San Isidro), aunque los mundialmente famosos son los de Casa Lucio, en la muy castiza Cava Baja.

Curiosidad: nos encanta pensar que el antecedente directo de este plato son los ‘duelos y quebrantos’ manchegos, de los que ya escribió Cervantes en El Quijote.

6. Paella, pincho de tortilla…

Por supuesto que ni la paella ni la tortilla son típicamente madrileñas, pero no pueden faltar en ninguna festividad que se precie. Aunque la primera sea un clásico de las comidas familiares de domingo y la segunda esté incorporada al día a día de todos nosotros, también son imprescindibles a la hora de picar algo cuando se trata de celebrar: bien para compartir una buena ración de paella, bien para saborear un buen pincho de tortilla tumbado en la pradera de San Isidro..

Curiosidad: una tradición instalada desde hace décadas en los restaurantes de todo el país, no solo Madrid: los jueves, paella.

7. Churros

Al igual que en el caso de la paella y la tortilla, no podemos decir que los churros sean típicamente madrileños, pero sí que han conseguido reivindicarse como únicos. La costumbre era que fuesen finos, con forma de lazo y recubiertos de azúcar; y, por supuesto, que fuesen acompañados por una buena taza de chocolate. Las chocolaterías abundan en los alrededores de la Puerta del Sol.

Recomendación: por supuesto, la Chocolatería de San Ginés: lleva sirviendo chocolate con churros desde 1894 y ha acogido a miles de madrileños todos los días 1 de enero para recibir el año nuevo con fuerzas.

8. Barquillos

Pocas estampas tan típicas como la de los barquilleros recorriendo las calles madrileñas. Por desgracia, se trata de un oficio en vías de desaparición (solo la familia Cañas mantiene obrador artesanal en la capital) cuya presencia ha quedado reducida a muy pocos lugares del centro de la ciudad. Eso sí, siempre los encontrarás en las fiestas de San Isidro vestidos de chulapos.

Recomendación: haz una tirada en la barquillera: si te acompaña la suerte, puedes llevarte dos barquillos por el precio de uno.

9. Rosquillas de San Isidro

También llamadas ‘las del Santo’. Hay hasta cuatro variedades: las tontas, las listas, las francesas y las de San Clara, aunque las más conocidas son las dos primeras. ¿La diferencia? Las tontas no llevan añadidos, las listas están recubiertas de azúcar, zumo de limón y yema; las de Santa Clara van recubiertas de merengue seco y las francesas están salpicadas con virutas de almendra.

Curiosidad: dulce surgido en la propia Pradera de San Isidro, según recoge el imaginario madrileño, la Tía Javiera comenzó a vender sus dulces con motivo de la romería.

También te podría interesar

Encuentra tu viaje perfecto

Cargando el formulario de búsqueda

Suscríbete a nuestra newsletter

Serás el primero en recibir nuestras mejores ofertas, promociones exclusivas y consejos de viaje. Además, te mantendremos informado sobre dónde puedes viajar.