Imprescindible: a la hora de reservar, ten presente si quieres comer en la barra, el restaurante o «La Pescadería».
Bares de barra convertidos en restaurantes de postín, galardones con forma de estrella y el mejor pescado de la capital son solo algunos ejemplos de lo que te espera a la mesa en Sevilla. Descubre los mejores nombres de la escena gastronómica hispalense en este listado de sus mejores restaurantes.
Ya lo dicen en su página web: «Cañabota es un bar venido a más». Este restaurante del centro de Sevilla –recientemente galardonado con la brillante estrella Michelin– es uno de los mejores sitios donde comer pescado en la capital hispalense, con lo que no podía faltar en nuestro listado de los mejores restaurantes en Sevilla. Tienen además una carta bien diferenciada: la de su sofisticado restaurante y la de su barra. Todo ello con la estética de una cámara frigorífica como escenario principal y con una cocina a la vista en la que las brasas se llevan gran parte de las ovaciones. Es el lugar idóneo si quieres comer pescado y marisco, ya sea con mantel o sin él.
Imprescindible: a la hora de reservar, ten presente si quieres comer en la barra, el restaurante o «La Pescadería».
Ubicado en el barrio del Porvenir, junto al mítico Parque de María Luisa, este establecimiento dirigido por dos hosteleros –Camila Ferraro y Robert Tetas– venidos de el Celler de San Roca consiguió colarse en apenas un año de existencia en la Guía Michelin gracias al distintivo «Bib Gourmand» por su excelente relación calidad-precio. A día de hoy, no son pocos los expertos que vaticinan su «estrellato» en breve y lo colocan en lo más alto de la lista de mejores restaurantes en Sevilla. Su cocina aprovecha el recetario local y lo reinventa con técnicas e interpretaciones que ponen el acento en cada ingrediente para acentuarlo en perfecta armonía con el resto de elementos. Déjate sorprender por su menú degustación o elige tú mismo de la carta. Seguro que aciertas.
Imprescindible: pedir una mesa en el patio de la antigua casona, el rincón más especial del restaurante.
Vino de Jerez y las mejores materias primas, ¿qué puede fallar? Este restaurante sevillano, un acogedor bar con tapas modernas y elaboraciones más sofisticadas, se antoja como el maridaje perfecto para sus no menos ideales vinos del marco de Jerez. Sin ir más lejos, las almas pensantes de este proyecto nacido en 2016 junto a la iglesia de San Pedro son el cocinero Ángel Rodríguez y la enóloga Ana Hergueta, quienes pretenden llevar a la mesa y a la copa la esencia del enoturismo combinado con tapas para compartir y una carta de temporada que va cambiando y que tiene el pescado fresco como gran estrella. Ojo, porque dicen que sus platos de cuchara no tienen nada que envidiarles...
Imprescindible: para ponerle el colofón, la tarta de queso casera, uno de sus postres con más éxito.
Con el cerdo ibérico y el cuchareo como principales protagonistas, y la casquería como artista invitada, el establecimiento del chef Javier Abascal, ubicado desde 2019 en los bajos del hotel One Shot de Sevilla, se ha ganado este año la distinción «Bib Gourmand». Y bien merecida que es. Quienes lo han visitado hablan maravillas de sus platos, una imaginativa versión de recetas más tradicionales que el chef reinterpreta y ejecuta con las últimas técnicas. Lo que es inalterable es el producto: el cerdo ibérico de la Sierra de Huelva, de la que provienen gran parte de los ingredientes de sus originales creaciones. Cocina ibérica 100 %.
Imprescindible: probar sus carnes de caza y la casquería ibérica.
Algo más de veinte años lleva el chef Antonio Conejero haciendo que sus comensales coman «por los ojos». Y es que las creaciones de este restaurante, uno de los primeros de Sevilla en recibir el «Bib Gourmand» de la Guía Miguelin, basan su éxito en la originalidad visual y la calidad de las materias primas. Su decoración, igualmente vistosa, es el hilo conductor de sus diferentes salas, en las que lo mismo podrás picotear unas croquetas sobre un cojín de porcelana, o disfrutar de la exquisitez de los platos de su menú degustación con un no menos extraordinario servicio. No te puedes ir sin probar su original carro de quesos.
Imprescindible: probar uno de sus platos estrella, el huevo a baja temperatura con pulpo y trufa.
Así se llama el bar de tapas del grupo homónimo responsable de éxitos culinarios que han dado y están dando que hablar en la escena gastronómica hispalense como Casa Ozama, Filo o Castizo. Su cocina, mucho más informal y desenfadada que la que encontrarás en la mayoría de sus otros locales, incluye tapas y platos internacionales servidos en un ambiente animado con mucho ruido –del bueno– y vocación canalla. Su ubicación en pleno casco antiguo y a pocos metros de la catedral lo convierten, a pesar de su recogido tamaño, en el lugar ideal para echar unas cañas acompañadas de propuestas actuales y con fundamento.
Imprescindible: no te vayas sin probar sus «risottos», sus tacos o sus bravas.
Con un apellido con tanta solera, este restaurante no podía ubicarse en otro sitio que en el que está: junto a la ribera del río Guadalquivir y con entrada desde un callejón del barrio de Triana. Una vez dentro, su cuidado interiorismo y su propuesta de calidad no te defraudarán. Su propietario Manuel Llerena se encarga de que tanto la decoración como los fogones estén a punto. La suya es una cocina de proximidad basada en productos de mercado y de temporada que se ha ganado una excelente reputación entre los picos más finos de la capital hispalense. Es, sin duda, el nuevo imprescindible de cualquier «foodie» que visite la ciudad de la Torre del Oro.
Imprescindible: no te pierdas su extensa carta de vinos.
Aunque se haya quedado fuera de la Guía Michelin –al menos de momento–, el restaurante de Rafa Liñán y Patricia Moliner forma parte del circuito gastronómico de los comidistas más exigentes de la capital. Ofrecen una cocina de mercado en una sala elegante y bien atendida en la que los fogones están a la vista y la carta está dispuesta como si de puestos de un mercado se tratase: ostrería, carnicería, pescadería y frutería. Los platos varían en función de lo que haya en el mercado, las preparaciones son sencillas, pero empleando técnicas de alta cocina para sacar el máximo partido a cada receta.
Imprescindible: probar su rodaballo, sus ostras en diferentes versiones o su plato de perdiz.
Cocina de kilómetro cero con recetas históricas de la provincia Sevilla y en definitiva una cocina 100 % sevillana. Es la propuesta de este local del Grupo La Raza cuyo nombre hace alusión a la denominación primitiva de la ciudad hispalense que significa «tierra llana». Jorge Manfredi dirige el local de decoración rústica moderna con dos salas diferentes en las que podrás disfrutar desde recetas añejas como la corvina ahumada o el gazpacho verde a la carta o bien elegir entre sus dos menús degustación: el «Conoce Sevilla» y el «Enamórate de Sevilla», a su vez divididos en entrantes/aperitivos, principales y «momentos dulces».
Imprescindible: no te vayas sin probar su arroz de Isla Mayor con verduras de la huerta sevillana y mollejas de ternera glaseadas.
Nos lo han dejado fácil: este restaurante tiene, lo mires por donde lo mires, muy buena pinta. Y no hablamos solo de su espacio, diseñado en torno a un patio típicamente andaluz que en su día perteneciera al mítico edificio de los Almacenes Peyré, una obra maestra del interiorismo firmada por el estudio Lucas y Hernández-Gil, sino también, y principalmente de su propuesta culinaria que no renuncia a los arroces de toda la vida, así como los pescados y las carnes en todas sus formas. Aquí no faltan los boquerones o el atún de Cádiz ni tampoco las hamburguesas, carrillada o las costillas ibéricas, entre otros.
Imprescindible: no perder la buena costumbre de comerse un arroz de domingo en su patio.
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