Los 10 mejores bares de tapas en Granada

Ruta de las mejores tapas en Granada

Tapear en Granada debería considerarse como una actividad más a tachar cuando visitas esta capital andaluza, como lo es conocer su Alhambra, el Albaicín o ver un espectáculo de flamenco en el Sacromonte. Sus bares, tascas y tabernas son parte ya de su patrimonio. Te descubrimos los 10 mejores.

  1. Los Manueles
  2. Los Diamantes
  3. Bodegas Castañeda
  4. Taberna La Tana
  5. Minotauro
  6. Bodegas La Bella y La Bestia
  7. Zorro Viejo
  8. Entre Brasas
  9. La Trastienda

Granada es sinónimo de tapas. Quien la conoce mínimamente sabe que aquí no solo se va de «cañas», aquí las tapas van inexorablemente unidas al noble arte de pasar un buen rato entre aimgos. Toma nota, hoy te traemos la lista definitiva de lugares de tapeo de la capital granadina.

1. Los Manueles

La buena fama de sus croquetas o de su tortilla del Sacromonte les precede. Ubicado en una de las arterias de Granada, –la calle Reyes Católicos–, este bar es un icono de la gastronomía «granaína» y uno de los mejores bares de tapas de Granada. No obstante, lleva más de 100 años dando de comer a lugareños y turistas en los diferentes locales que ha ido abriendo en la capital –este es solo uno de ellos–. Aquí te espera un ambiente familiar, el propio de un bar de toda la vida, y tapas caseras como las ya mencionadas croquetas, los arroces y las albóndigas.

Imprescindible: probar sus otros dos locales en Monjas del Carmen y Plaza Bib-rambla si te has quedado con ganas de más.

2. Los Diamantes

Y de un bar mítico de Granada, a otro que tampoco puede faltar en esta lista de mejores bares de tapas de Granada. Sobre todo para los amantes de las frituras, porque aquí la especialidad –y casi todas las tapas– son de pescaíto frito: calamares, chipirones, boquerones, etc. Está situado en la calle Navas y además de que aquí los rebozados vuelan para diestro y siniestro –no las eligen, «te tocan»–, dicen que la caña se tira «como Dios manda» y el ambiente es el que cabe esperar de un local que lleva más de 50 años abierto. Prepárate para la decoración típica de cualquier bar de barrio, y para tener que dar algún codazo que otro para coger sitio en la barra.

Imprescindible: ir a primera hora para poder disfrutar de tu tapa sin aglomeraciones.

3. Bodegas Castañeda

Si buscas un bar con solera de esos que tienen barriles, jamones colgados y azulejos «añejos», este es el tuyo. Aquí lo típico es venir a tomarte el vermút o sus «calicasas» –una potente mezcla de varios vinos– y acompañarlo con una tapa de jamón, porque los clásicos nunca fallan. Prueba también sus tablas de ahumados, de tapas variadas o ibéricos. Eso sí, como todo no iban a ser buenas noticias, el local se llena bastante, así que vente bien pronto o échale paciencia y un poco de morro, si hace falta. Están en la travesía Almireceros, en el mismo sitio en el que abrieron en 1927.

Imprescindible: no confundir con la Antigua Bodega Castañeda.

4. Taberna La Tana

Su nombre ya es garantía de éxito. Y si ya te fijas en su fachada –desconchada por partes–, en el descomensurado frontal de vinos y los embutidos colgados con ajos de su interior, ya sabrás que estás en uno de los sitios más genuinos de «Graná». Ya solo te queda probar sus tomates aliñados y pedirte uno de sus vinos para acompañar una ración de morcilla caliente con piñones para subir directamente al cielo. Pequeño y acogedor, este es uno de los mejores bares de tapas en Granada que podrás probar. Déjate aconsejar por su dueño a la hora de pedir vino y no dejes de probar su tapa de esturión con pimientos. «Delicatessen».

Imprescindible: ir antes de las comidas y las cenas para comer desahogados.

5. Minotauro

El Minotauro es famoso entre los estudiantes por el generoso tamaño de sus tapas y por sus no menos famosas roscas, que acompañan con patatas fritas y aceitunas. ¡Solo con pedir tu bebida! Tiene también a su favor que sus raciones y platos combinados tienen un toque «alpujarreño», lo que es de agradecer, sobre todo si vienes de fuera y estás deseando probar la cocina local. Además, el precio de las bebidas es de los más baratos de la zona, y el ambiente es de todo menos aburrido. Su decoración no es nada del otro mundo, pero tiene la gracia de que sus paredes están decoradas con servilletas con mensajes de sus clientes.

Imprescindible: saber que los dueños tienen otro bar de tapas en calle Imprenta.

6. Bodegas La Bella y La Bestia

Ideal para los estómagos más hambrientos, aquí las tapas son también bastante grandes, con las roscas rellenas acompañadas de patatas fritas como grandes protagonistas de la carta. Las tapas van cambiando conforme vas pidiendo bebidas –muy baratas, por cierto– y no es difícil llenarse con apenas un par de rondas. Prepárate para probar sus choricitos, minihamburguesas, croquetas con patatas fritas y un largo etcétera. El grupo que lo lleva tiene varios locales más por la ciudad, así que no te extrañe ver más de un «Bella y la Bestia». Además, abren hasta tarde y sirven copas, lo cual es un buen plan para cuando la cosa se alarga.

Imprescindible: ir con bastante hambre, porque sus tapas llenan mucho.

7. Zorro Viejo

Situado en el Realejo, el Zorro Viejo es un clásico entre la gente joven. Se denominan a sí mismos «gastrobar» y lo cierto es que sus tapas son de lo más originales y tienen un ambiente bastante animado. Además de a tapear o tomar el vermút, aquí se puede venir a desayunar, merendar o a tomar unas copas de noche. Se trata de un concepto algo distinto al de la taberna o tasca tradicional, pero igualmente atractivo si lo que se busca es echar un buen rato, comer bien, y que te atiendan rápido. Ojo, porque aquí la cerveza la tiran con mucho mimo, y sobre todo congelada.

Imprescindible: si te quedas con hambre, las raciones para compartir salen superbien de precio.

8. Entre Brasas

Como habrás adivinado por su nombre, aquí la especialidad son las carnes a la brasa. La tapa que te sirven con la bebida es de tamaño mediano, pero de más calidad que en otros sitios, sobre todo teniendo en cuenta su más que aceptable precio. Además de sus carnes, dicen que sus huevos rotos –especialmente los que van con morcilla– están espectaculares. Tienes que probarlos. Por lo demás, se encuentran en la mítica calle Navas, un lugar muy céntrico e ideal por si quieres continuar tu ruta y probar otros sitios, aunque ya te adelantamos que el Entre Brasas pone el listón bastante alto por su relación calidad-precio y por su excelente servicio.

Imprescindible: no irte sin probar sus croquetas de rabo de toro.

9. La Trastienda

Ya lo dice su nombre: aquí se come en la trastienda. Dicho y hecho. Nada más entrar al local, te encontrarás un mostrador que bien podría pertenecer a una charcutería antigua o a una tienda de ultramarinos de las de antes, y el bar propiamente dicho, con sus mesas, se encuentra justo detrás de este. A diferencia de otros sitios, aquí el ambiente es tranquilo y relajado a pesar de lo reducido de su estancia, y el servicio, de lo más cuidado. Sus favoritos, además de sus tapas, son las tablas de patés, quesos y embutidos con las que acompañar sus cañas bien tiradas, sus vinos o su vermút de grifo.

Imprescindible: pedir mesa en su terraza si prefieres comer al aire libre.

Encuentra el viaje ideal

Cargando el formulario de búsqueda