La capital de Austria está repleta de alicientes tanto para los visitantes que desean recorrerla y tener una visión global de lo que ofrece como para los que llegan hasta la urbe con el fin de disfrutar de un viaje acotado a una cierta temática como la música, algo que ocurre durante todo el año, pero que se hace más visible durante la celebración del majestuoso concierto de Año Nuevo en la sala dorada “Musikverein” -solo apto para ciertas economías, pues la entrada más barata ronda los 1.500 euros. A diferencia de lo anterior y afortunadamente, no es difícil encontrar vuelos baratos a Viena para disfrutar de su encanto imperial. Majestuosa es un vocablo que encaja a la perfección con lo que refleja Viena y sin duda alguna, no es el único. También es cívica, elegante e histórica y asimismo lo son sus cafés, una parada obligatoria desde el siglo XVII en cualquier tipo de visita. Eso sí después de enumerar los cafés históricos de Viena con más renombre, comprobaréis que es posible hacer una ruta temática a lo largo de estos establecimientos. También os mostraremos algunos que se salen de lo tradicional y apuestan por mezclar el concepto primigenio -café y dulce- con comercio justo, ecología o gatos. Coge el primer vuelo barato que encuentres y disfruta de esta dulce Viena.
La pasión de los vieneses por el café podría deberse a un armenio llamado Jerzy Franciszek Kulczycki, que comerciaba con productos orientales. En 1683 se hallaba en la ciudad cuando los turcos la sitiaron, pero gracias a su dominio de la lengua de los invasores y disfrazado de turco pudo salir de Viena y avisar al rey de Polonia para que la liberase como así ocurrió. Entonces, los vieneses hambrientos se hicieron con el depósito de víveres de los primeros y en unos sacos que creían que contenían pienso para camellos, encontraron café. El armenio no se quedó sin premio por su valiente acción y se le concedió permiso para instalar un café Hof zur Blauen en las proximidades de la Catedral de San Esteban, un negocio que pronto le hizo rico y famoso. Sin embargo, siglos después, en 1980, el historiador Karl Teply afirmó que la historia que contaba que Kulczycki había sido el propietario del primer café de Viena fue una invención del escolapio Gottfried Uhlich en 1783.No obstante, un descendiente del armenio, Jerzy Sas Kulczycki, no daba validez a la teoría de Teply, al que consideraba un fraude. Teniendo en cuenta estos datos, Teply apuntaba que el primer café abierto en Viena fue el del armenio Johannes Theodat en 1685, al que se le premió por sus servicios como mensajero, y que estaba instalado en lo que hoy es Roterturmstrasse 14. Lo cierto es que a los vieneses les encantó esta bebida y pronto se multiplicaron los cafés que adornaron su oferta con suculentos dulces. Se estima que Viena alberga más de 500 cafés y más de 250 pastelerías.
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