A 38 kilómetros de Ávila, 100 de Madrid y ubicado en el valle que forma el río Alberche, el pueblo de Navaluenga se convierte en perfecto remanso de paz para esos meses más fresquitos en los que la cultura, el buen comer y el encanto de la sierra de Gredos se entremezclan en un cóctel más que recomendable para paliar los días de otoño.
Un lugar que en verano llega a acoger hasta 25 mil personas dados sus muchos encantos y un gran potencial como destino ecoturístico, carácter que lo hizo merecedor del Premio C Regional de Turismo de Castilla y León en 1998.
Rumbo.es te lleva a Navaluenga, uno de los mejores pueblos de Ávila al que acercarse este otoño para contemplar su vida tranquila y sentarse a ver el atardecer junto a uno de los puentes románicos más bonitos de España.
Caminando por las calles de Navaluenga sientes la sensación de estar en un lugar influenciado por muchas culturas, aunque no lo parezca a simple vista. De hecho, este núcleo urbano data de la propia época prerromana y de los primeros pueblos que vivieron a orillas del río Alberche. Después, las culturas visigoda y árabe también estuvieron asentadas en esta zona hasta que fuera reconquistada por las tropas abulenses el 22 de julio del año 1090.
A partir de entonces, la población de Navaluenga se ha abrazado a sus propias costumbres, fomentando un apego a unas tradiciones que se reflejan en sus viñas, su río diáfano o sí, las muchas casas invadidas por jardines de hortensias en las que ancianos locales pasan la tarde mimando su porción de naturaleza.
Con una población de poco más de 2030 habitantes, el encanto cultural de Navaluenga puede apreciarse en su Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de los Villares, erigida en el siglo XII y decorada con capiteles góticos. Anexa a la iglesia encontramos también la Cruz del Cerrillo de San Marcos, cuya inscripción fue realizado en estilo gótico.
Caminando entre sus calles arboladas, sus pequeños jardines y el bullicio de una plaza en la que se agolpan las terrazas y su cultura de la tapa, poco a poco alcanzamos el mayor orgullo del pueblo: su puente románico, uno de los más bellos de España el cual fue erigido en el siglo XVI a fin de facilitar el paso del ganado a la sierra de Gredos. Una construcción que invita a ser contemplada desde la orilla de un río Alberche que adquiere tonos dorados al atardecer y se deja envolver por el silencio de un pueblo que ha sabido adaptarse a la naturaleza.
Situado a 1700 metros de altura, Navaluenga sirve de umbral para conocer los muchos encantos naturales compartidos con el macizo oriental de la sierra de Gredos, compuesta por rocas graníticas y ejemplos de bosques de pino laricio sobre el que revolotean los buitres negros.
Además de su cultura y naturaleza, Navaluenga es un pueblo que rinde un culto ancestral a la gastronomía. Desde la famosa feria del melocotón pernilero hasta la matanza tradicional de todos los años, en Navaluenga se entremezclan sabores clásicos con otros nuevos, unos más copiosos con otros ligeros, si bien platos como el chuletón de Ávila o el cabrito de Navaluenga son indispensables a nuestro paso por esta zona.
La selección de bares y restaurantes de Navaluenga pasa por algunos como:
Sí, menciono la palabra "vinos" porque no puedo despedirme sin mencionar la rica propuesta vinícola de Navaluenga. Vinos robustos y suaves elaborados con la famosa garnacha (uva de vino tinto) del Alberche, la cual se distribuye en las muchas bodegas del pueblo. Un delicioso trago con el que finalizar nuestro repaso a uno de los destinos más recomendables del otoño abulense.
Y si tienes tiempo no olvides acercarte a Ávila, una ciudad preciosa sobre la que encontrarás información útil en este artículo sobre Qué ver en Ávila. Si necesitas alojamiento aquí encontrarás un listado de hoteles en Ávila a un buen precio.
Para más información sobre Navaluenga te ofrecemos los siguientes links a sus webs oficiales:
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