Qué ver en Egipto: 10 paradas imprescindibles

Venga, admítelo: cada vez que te preguntan por los destinos que sueñas con visitar una vez en la vida, Egipto aparece escrito en mayúsculas y subrayado en fluorescente. Porque desde pequeño fantaseas con adentrarte en sus históricas pirámides y recorrer su desierto en camello. Con perderte por sus templos y descubrir la historia de sus faraones. Pues no te preocupes que, para darte el último empujoncito, estamos aquí nosotros. Hoy te proponemos un recorrido por Egipto en 10 paradas imprescindibles.

  1. La capital: El Cairo
  2. El sueño por cumplir: Giza
  3. La pirámide escalonada
  4. Un lugar muy sagrado: el Valle de los Reyes
  5. El templo de Hatshepsut, el más singular
  6. El corazón de Tebas: el templo de Luxor
  7. El gran templo de Karnak
  8. La joya de la corona: Abu Simbel
  9. Kom Ombo, el templo de los cocodrilos
  10. Navegar por el río Nilo

1. La capital: El Cairo

Comencemos por lo fundamental: sería un delito viajar a un país como Egipto sin pasar por su capital. Caótica como ella sola, El Cairo, que no entiende de semáforos ni de reglas de conducción, te resultará toda una aventura. Y si ya suele decirse que jamás olvidarás la experiencia de montarte en un taxi cairota, te aseguro que también recordarás para siempre cómo es cruzar una de sus calles a pie. No podrás irte de ella sin visitar su mercado de Jan el-Jalili y regatear hasta la saciedad. También deberás dejar un tiempo para dedicárselo al arte: el Museo de Arte Egipcio de la ciudad es fundamental para que empieces a familiarizarte con historias y nombres que oirás continuamente durante el resto del viaje. Además, ¿no te parece increíble poder ver la máscara funeraria de Tutankamón en persona? Aquí podrás demostrar lo mucho que aprendiste en tus clases de historia del arte en el instituto. 

2. El sueño por cumplir: Giza

Cuando las veas por primera vez con tus propios ojos, el corazón te dará un vuelco. No te preocupes, no se trata de nada malo: es la reacción que tiene el 100% de los turistas que las visitan. Y es que te aseguro que jamás pudiste imaginar la majestuosidad e inmensidad que tienen las pirámides de Giza. La única de las maravillas del mundo antiguo que sigue existiendo a día de hoy es, sin duda, el gran reclamo turístico del país. Keops, Kefrén y Micerinos continúan en pie tras casi 5000 años desde su construcción. Se calcula que cada uno de los bloques que las forman pesa unas dos toneladas y fueron transportadas uno a uno hasta allí por 20 000 obreros. Por cierto, si tienes pensado visitar el interior de alguna de ellas (algo que aconsejamos), debes estar seguro de no sufrir claustrofobia… ¡los espacios en su interior son diminutos y las temperaturas, altísimas! Antes de irte no olvides visitar, por supuesto, la famosa esfinge. Con 20 metros de altura y 57 de longitud, se dice que podría representar al faraón Kefrén, que se encarga, con su fiera figura, de proteger todo el recinto. 

3. La pirámide escalonada

Y ya que estamos visitando pirámides, ¿por qué no dar un salto (bueno, mejor si vais en taxi, que son 30 kilómetros desde El Cairo) hasta la antiquísima pirámide escalonada de Saqqara? Forma parte de la necrópolis de Saqqara y su verdadero nombre es “de Zoser”. Se dice que fue el primer cenotafio monumental real y que en ella se inspiraron tanto las tres pirámides de Giza como otras muchas que existen repartidas por el resto del país. Es decir: ¡se trata de la primera pirámide del mundo! Fue construida en el 2.650 a.C por Imhotep, el primer ingeniero y arquitecto conocido de la historia. Una vez te encuentres en el lugar, podrás dedicar el resto del tiempo a visitar otras zonas del complejo funerario que bien merecen la pena. Tanto Saqqara como Giza fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1979.

4. Un lugar muy sagrado: el Valle de los Reyes

Y ahora sí: bajamos por el Nilo hasta llegar a Luxor, antigua Tebas, donde se encuentran varias de nuestras próximas propuestas. Para empezar, vamos a trasladarnos a los alrededores y comenzar a lo grande… haciendo una visita al Valle de los Reyes, ni más ni menos. ¿Qué te parece? En la orilla oeste del Nilo, y rodeada de un paisaje desértico, se encuentra esta inmensa necrópolis donde fueron enterrados la mayoría de los faraones del conocido como Imperio Nuevo. También nombrado Patrimonio de la Humanidad en el 79, esta parada obligada guarda una de las tumbas más aclamadas y visitadas: la de Tutankamón.

5. El templo de Hatshepsut, el más singular

Hatshepsut, reina-faraona de la dinastía XVIII de Egipto, tenía que tener, por supuestísimo, un lugar destacado en esta lista, que para eso es uno de nuestros lugares favoritos. Porque si hay un templo que fascina por su magnificencia, su hermosura y su singularidad, ese es el suyo. Para empezar, está construido en terrazas superpuestas, lo que hace que llegue a confundirse con la ladera de la montaña junto a la que se levanta. Un trenecito te lleva desde la entrada del recinto hasta la misma puerta del templo. Una vez allí, disfruta. Pocas veces en tu vida verás algo igual.

6. El corazón de Tebas: el templo de Luxor

El segundo templo más importante de todo Egipto se encuentra en esta ciudad y está dedicado a Amón, dios del viento. Fue el mismísimo Ramsés II el que mandó construir su recinto exterior (el interior fue inspiración de Amenhotep III), ese tan característico con la famosa Avenida de las Esfinges flanqueando la entrada. Según cuentan, esta avenida tan peculiar se extendía aún más en el pasado y llegaba a alcanzar los tres kilómetros de largo (y las 600 esfinges, ahí es nada), uniendo el templo de Luxor con el de Karnak. ¿Quieres saber una curiosidad? Uno de los obeliscos del templo de Luxor es el que se levanta en el centro de la Plaza de la Concordia de París desde que el rey Mohamed Alí se lo regaló a Francia en 1836.

7. El gran templo de Karnak

Y pasamos del segundo templo más importante de Egipto al que ostenta el título de más grande del país en tan solo un paseo de 3 kilómetros. En la construcción del templo de Karnak, que se alargó durante casi 2000 años, participaron diferentes faraones: Hatshepsut, Ramsés II e, incluso, Ramsés III crearon este inmenso complejo de 4200 metros de perímetro. En su interior, imprescindible visitar el templo de Amón o el gran lago sagrado. Aunque, ¿quieres saber lo mejor de la visita? Deja que tus ojos se abran como platos cuando llegues a la sala hipóstila y descubras las 134 columnas que aún hoy, tras más de 4000 años años, la decoran. 

8. La joya de la corona: Abu Simbel

Créenos: jamás tus ojos vieron nada igual. Bueno, vale, tienes razón: llevamos repitiendo lo mismo desde que comenzamos este artículo. Pero no es porque seamos unos exagerados: ¡es que cada uno de los templos egipcios es un mundo nuevo lleno de sorpresas! Y Abu Simbel es de una hermosura e inmensidad tal que quedará grabado para siempre en tu retina. Bien merece la pena el madrugón que probablemente te des para viajar en autobús durante horas desde Asuán (también es posible llegar en avión o en crucero), pero una vez te encuentres frente a los enormes templos dedicados a Ramsés II y a Nefertari, todo habrá valido la pena. Imagina la cara que se le debió quedar al explorador suizo Bukhard en 1813 cuando descubrió parte de este tesoro. Cada una de las cuatro figuras que decoran la entrada del templo de Ramsés II, y que le representan a él mismo, mide la friolera de 20 metros de altura... ¿podéis haceros una idea? Pero este lugar aún alberga más sorpresas: Abu Simbel fue reubicado entre 1964 y 1969. Sí, como lo lees: tras la construcción de la presa de Asuán se corría el riesgo de que los templos desaparecieran bajo el agua, así que se desmontaron y reconstruyeron en un lugar a 65 metros más de altura de donde se encontraban. ¡Increíble pero cierto! 

9. Kom Ombo, el templo de los cocodrilos

Ni los terremotos, ni la acción del río Nilo (en el que se sumergía debido a sus crecidas hasta la construcción de la presa de Asuán), ni la mano del hombre (que se encargó de tomar muchas de sus piedras para utilizarlas en otras construcciones) consiguieron acabar con este peculiar templo situado en la ciudad de Kom Ombo. Eso sí, su conservación deja bastante que desear en comparación con el resto de templos, pero suficiente mérito tiene el mantenerse en pie aún a día de hoy. Ya solo su nombre llama la atención, pero lo más singular de Kom Ombo, sin lugar a dudas, es su diseño doble: tenía todos los elementos propios de un templo (accesos, patios, capillas, santuarios o salas) de manera duplicada, la mitad sur dedicada al dios Sobek y la mitad norte al dios Haroeris. Pero si ya todo esto lo convierte en un lugar peculiar, espera a leer otro detalle que te contamos de esta parada de nuestra lista: en la mismísima puerta del templo también se encuentra el Museo del Cocodrilo, con más de trescientas momias de este animal divinizado por los antiguos egipcios. Una visita de lo más completa, ¿no te parece? 

10. Navegar por el río Nilo

Ahora cierra los ojos por un instante. Imagínate en la cubierta de un barco que navega tranquilamente por el sinuoso río Nilo. Escucha el chapoteo del agua mientras avanza despacio, sin prisas. Visualiza preciosos atardeceres con la silueta de los minaretes de las mezquitas de las localidades de la orilla. Y, de repente, la llamada a la oración comienza y se transforma en la perfecta banda sonora para ese momento que estás viviendo… Ya puedes abrir los ojos: no ha estado mal, ¿verdad? Y es que recorrer el famoso río (uno de los más largos del mundo, por cierto, con 6600 kilómetros de largo) desde Luxor hasta Asuán es algo que no deberías dejar de hacer si viajas a Egipto. Te aseguramos que descubrirás un país muy diferente. 

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