5 cosas que ver en Burgos

Qué ver en Burgos en un día

Además de por su rica morcilla –que tienes que probar sí o sí–, Burgos es famosa por su catedral, una verdadera joya del Gótico europeo, por contar con uno de los yacimientos arqueológicos más importantes del mundo y por un patrimonio y una gastronomía que no defraudan. Descúbrelo con nosotros.

24 horas dan para mucho. Te invitamos a conocer una de las ciudades castellanas más importantes de España por su rico patrimonio, su no menos rica cocina, por ser el lugar de nacimiento del archiconocido Cid Campeador y por los restos humanos más antiguos e importantes de la Península Ibérica.

1. Catedral de Santa María

De estilo gótico con influencias francesas (dicen que está inspirada en la malograda catedral de Notre Dame de París), esta verdadera obra maestra de la arquitectura es, como no podía ser de otro modo, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y una de las cosas que visitar en Burgos. Para que te hagas una idea, es la tercera catedral más grande de España después de la de Toledo y Sevilla, y además de deslumbrarte con una ornamentada fachada, en su interior se encuentran tesoros como la Capilla de los Condestables, las tumbas de Rodrigo Díaz de Vivar –más conocido como el Cid Campeador– y su esposa Jimena, unas bellas vidrieras y una impresionante sillería del coro de estilo plateresco, entre otros. La mejor forma de no perderse nada es con una visita guiada o con una audioguía. 

Imprescindible: ver como el «Papamoscas», el reloj de la catedral, abre la boca para marcar las horas en punto.

2. Atapuerca y el Museo de la Evolución Humana

El Museo de la Evolución Humana es uno de los mejores que ver en Burgos, y uno de los museos arqueológicos más destacados de España. No es de extrañar, teniendo en cuenta que en Atapuerca, a 13 km de la capital, se hallaron los restos humanos más antiguos de la Península Ibérica, y para algunos, incluso de Europa. Con la finalidad de difundir estos hallazgos, el museo reúne en varias plantas todas las teorías y descubrimientos en torno a la evolución humana. Y si te quedan más ganas de seguir explorando, te animamos a que vayas a visitar el yacimiento en sí, una de las mejores cosas que puedes ver en Burgos y alrededores. 

Imprescindible: admirar el edificio que alberga el museo, de estilo contemporáneo y obra de Juan Navarro Baldeweg.

3. Casco histórico y arco de Santa María

En su día parte de las murallas de la ciudad, el arco de Santa María es hoy la puerta de entrada al casco viejo y uno de los imprescindibles de Burgos. De hecho, además de contemplar su exterior –profusamente decorado con estatuas de reyes y nobles– en su interior se exponen exhibiciones temporales que, si es el caso, hacen que merezca la pena entrar. Nada más atravesarlo, te invitamos a que vayas hasta la Plaza Mayor, que te hagas la foto de rigor con la estatua del Cid Campeador en la Plaza Mio Cid y que subas hasta el mirador del castillo, desde el que tendrás unas interesantes vistas de la catedral y su vecina iglesia San Nicolás de Bari.

Imprescindible: visitar la Iglesia de San Nicolás de Bari para contemplar de cerca su retablo en piedra caliza.

4. Monasterio de Las Huelgas Reales

Nos alejamos ya del centro para descubrir uno de los monasterios más grandes de España, el que en su día mandara construir Alfonso VIII. El Monasterio de Las Huelgas Reales alberga hoy día además de importantes panteones reales entre los que se encuentran las tumbas del propio Alfonso VIII y su esposa Leonor, un encantador claustro románico, un maravilloso retablo renacentista y el Museo de las Telas Medievales, que reúne una interesante colección de vestimentas y joyas medievales. Y todo ello, con permiso de las 30 monjas que todavía residen en el monasterio, que sigue funcionando como tal. 

Imprescindible: encontrar el Códice de las Huelgas, un manuscrito del s. XIV con el repertorio musical del monasterio.

5. Monasterio de Santo Domingo de Silos

A unos 60 km de Burgos capital encontramos la diminuta localidad de Santo Domingo de Silos, que da nombre a una de las principales abadías benedictinas de Castilla y cuyo claustro, dicho sea de paso, es una de las obras maestras del románico español. En torno a él, transcurre toda la vida monacal y su principal cometido es ofrecer un espacio armónico y bello en el que pasear y descansar. Dividido en dos plantas, destaca la minuciosidad de sus capiteles y bajorrelieves y el artesonado mudéjar de sus techos. Descubre su museo y su iglesia, y contágiate del espíritu de contemplación y desconexión que se respira en el ambiente. 

Imprescindible: acudir a una de las liturgias para escuchar en persona los famosos cantos gregorianos.

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