Imprescindible: probar la mejor tortilla de patatas de la ciudad en la Taberna Santos, uno de los sitios «top» donde comer en Córdoba.
Tomarse una caña en la Plaza de la Corredera, inmortalizar la belleza en flor de los patios del barrio de San Basilio, almorzar un flamenquín o vivir en primera persona la majestuosidad de su mezquita son solo algunos de los planes que no pueden faltar en tu visita a Córdoba.
No hay guía de visita a Córdoba que no comience por su símbolo: la mezquita, reflejo del esplendor de la ciudad como capital del califato Omeya, y una de las cosas imprescindibles que ver en Córdoba. Una de las ventajas de empezar por aquí es evitar las colas que se forman en el Patio de Naranjos, en el que se encuentran las taquillas. Acude a ellas a primera hora si no tienes reserva. Mandada construir en 786 por Abderramán I, fue durante el califato la segunda mezquita más grande del mundo, después de La Meca, hasta que, con la Reconquista, pasó a ser catedral. De ahí la fusión de estilos: sus 1300 columnas conviven con altares, capillas, y por supuesto, el «mihrab», la zona más sagrada, y la más profusa en decoración.
No se nos ocurre mejor forma de finiquitar nuestra visita a la mezquita que con una foto con su torre de fondo en la famosa -. En esta bella estampa no faltan las paredes blancas encaladas, el lienzo perfecto para las características macetas azules que engalanan esta callejuela, convertida ya en todo un icono de la ciudad y una de las cosas que ver en Córdoba en un día. Al final de la calle te toparás con una pequeña plaza con su fuente, el lugar perfecto para darse un respiro antes de seguir nuestro recorrido por la parte vieja de la ciudad.
Una vez hecha la foto de rigor y contemplado la mezquita desde esta perspectiva, toca recorrer las calles laberínticas de la judería cordobesa. De la calleja de las Flores a la del Pañuelo –llamada así porque tiene la anchura de un pañuelo de hombre en diagonal– hasta la Calleja del Salmorejo Cordobés –dedicada a uno de sus platos más típicos– y seguidamente la Calleja de la Hoguera. Por el camino te encontrarás con pequeñas y pintorescas plazas con fuentes y naranjos hasta llegar a uno de los mayores reclamos del barrio: la sinagoga. Completa tu visita con un paseo por el Zoco Municipal, la Casa Andalusí, la plaza de Maimónedes o la capilla de San Bartolomé.
Hoy convertidas en un museo que alberga una colección de carruajes del siglo XIX y en escenario de diversos espectáculos ecuestres, las caballerizas reales del rey Felipe II son otro de los imperdibles del centro histórico de Córdoba. Situadas al salir del barrio judío, fueron levantadas para la cría del caballo de pura raza española y han sido declaradas Monumento Histórico Nacional y Patrimonio Nacional. Su entrada es gratuita, así que es un plan perfecto para hacer tiempo antes de visitar el Alcázar de los Reyes Cristianos, situado justo al lado y el barrio de San Basilio antes de cruzar el famoso puente romano de Córdoba.
Nuestra siguiente parada tiene como protagonista este monumento declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Construido en el siglo XIV en estilo mudéjar, se trata de un edificio de carácter militar que sirvió de residencia a los Reyes Católicos durante la Reconquista del Reino de Granada y fue testigo de las reuniones con Cristóbal Colón para financiar su viaje a las Indias. Prepárate para descubrir detrás de sus sobrios muros y sus cuatro torres una colección de hermosos patios y jardines entre los que destacan el Salón de los Mosaicos, el Patio Morisco, los Baños Reales Mudéjares y los Jardines del Alcázar.
El sustantivo «patio» lleva inherente el gentilicio «cordobés». Estarás de acuerdo con nosotros –aunque sea por haberlos visto en la tele– que no hay patio más pintoresco que los de la capital cordobesa, especialmente durante el mes de mayo. Y no es que lo digamos nosotros, dan fe de ello los miles de visitantes que se desplazan en el mes de las flores para hacer su particular peregrinaje por los innumerables patios decorados con motivo del concurso de patios que organiza el ayuntamiento. En su mayoría privados –y de acceso gratuito– suelen concentrarse en el barrio de San Basilio, aunque también los hay por la zona de la mezquita. Dicen que fueron los árabes, conocedores del calor seco de Córdoba en verano, quienes dispusieron sus casas en torno a un patio centran con agua para refrescar.
Ya que estamos a la vera del río Guadalquivir, podemos aprovechar para cruzar el puente de piedra más famoso de Córdoba –y el primero que cruzó el Guadalquivir–, que dicen fue construido en el siglo I a.C. como parte de la Vía Augusta que unía Roma con Cádiz. De 331 metros de longitud, sostienen 16 arcos de los cuales solo cuatro son los originales. Merece la pena recorrerlo de ida y vuelta para explorar en un extremo la Puerta del Puente, y al otro, la Torre de Calahorra, otro de los reclamos turísticos que ver en Córdoba. No dejes de subir a él y admirar las vistas sobre el río con la mezquita al fondo que tienes desde allí. Otro de los monumentos de origen romano que no te puedes perder es el templo romano, descubierto durante las obras de ampliación del Ayuntamiento de Córdoba en 1951, y situado muy cerca de la Plaza de la Corredera.
Te proponemos un alto en el camino después de pasear entre las ruinas del templo romano de Córdoba para tomarnos algo en una de las terrazas de esta plaza mayor con forma rectangular –la única de Andalucía– y estilo castellano con mejor ambiente de toda la ciudad. Sirvió de plaza de toros, fue testigo de ejecuciones durante la Inquisición y a día de hoy –afortunadamente– es punto de encuentro del aperitivo, la comida y también la cena. Dicen que el Bar El Patri y Casa Mari Paz son de los mejores de la plaza y sitios más que recomendables donde comer en Córdoba. No te vayas sin tomarte una tapa de caracoles en alguno de ellos.
Con el estómago lleno –o al menos después de haber recuperado fuerzas–, toca visitar esta casa solariega perteneciente a los Marqueses de Viana situada en el barrio de Santa Marina. Distribuidos en sus más de 6500 metros cuadrados encontramos hermosos jardines, doce patios y un palacio que da cuenta del buen gusto de la nobleza cordobesa. En tu visita no puede faltar un paseo por el interior del palacio –especialmente por su biblioteca– para contemplar la ornamentada decoración de la época, ni tampoco un recorrido por sus numerosos patios unidos por galerías con detalles arquitectónicos árabes y romanos, y en los que destacan sus fuentes y plantas.
Situada a unos ocho kilómetros del centro de Córdoba, la ciudad palatina de Medina Azahara es uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de Europa y el más grande de España. De visita obligada, fue mandada construir por Abderramán III en el año 936 con fines administrativos y residenciales y abarca una superficie total amurallada de 113 hectáreas que fue declarada en 2018 Patrimonio de la Humanidad. Prepárate para caminar entre las ruinas de la ciudad que –según cuenta la leyenda– fue levantada para Azahara, una de las amantes de Abderramán y que, aunque solo duró 70 años, aún conserva parte de su magia en forma de murallas y estancias como el Salón Rico, la Casa de Yafar, la Mezquita Aljama y el Jardín Alto y Bajo.
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