Costa atlántica: los 10 mejores destinos

El Océano Atlántico representa el 16% de la superficie del planeta. Con América a un lado y Europa y África al otro, durante siglos separó las metrópolis europeas de sus colonias americanas; pero por suerte las distancias son cada vez menores. Si piensas hacer un viaje transoceánico en tus próximas vacaciones, no te pierdas estas 10 propuestas de ensueño a orillas del Atlántico

  1. A Coruña
  2. Oporto
  3. El Algarve
  4. Cádiz
  5. El Hierro
  6. Islas Azores
  7. Cartagena de Indias
  8. Río de Janeiro
  9. Mar del Plata
  10. Staten Island

1. A Coruña

Empezamos en casa, en una localidad que, con frecuencia, pasa injustamente desapercibida. Y es que A Coruña es una ciudad que bien merece una visita, con su interesante mezcla de pasado y presente, entretenimiento y cultura, playas urbanas y extenso paseo marítimo, excelentes museos y mejor gastronomía.

Más allá de la espectacular Torre de Hércules, junto a pequeñas calas y suaves playas vírgenes, del Castillo de San Antón en su puerto o su espectacular casco viejo, que se levanta sobre una península y contiene un evocador conjunto de calles, plazas e iglesias medievales, nos quedemos con la posibilidad de los placeres de la gastronomía gallega, siempre bien maridada con un vino gallego. Siéntate en un bar de la plaza de María Pita, pasea por el barrio de Cantones para admirar sus famosas vidrieras modernistas y no dejes de visitar museos como el de Bellas Artes, la Casa de las Ciencias, la Domus o el Museo Arqueológico, que se encuentra en el interior del Castillo de San Antón.

Nuestra recomendación: la Ruta Picasso, que sigue los pasos del genial artista durante los casi cuatro años que vivió en A Coruña.

2. Oporto

Atravesada por el río Duero, esta espléndida ciudad, una de las más antiguas de Europa, se ha consolidado como uno de los principales destinos turísticos de Portugal junto a Lisboa y el Algarve. Con los campanarios que se elevan sobre el paisaje montañoso, las iglesias barrocas, los edificios medievales, los palacios art-deco, el laberinto de calles estrechas y empedradas,  y las casas con fachadas coloridas y azulejos, Oporto parece salida de un cuento de hadas. Entre las visitas obligadas están la Avenida de los Aliados, que conduce a la Plaza de la Libertad, el Palacio da Bolsa, la Catedral, la Iglesia de los Clérigos y la famosa Librería Lello e Irmao. Saborea los platos locales, cruza sus imponentes puentes y  piérdete por sus barrios llenos de personalidad.

Nuestra recomendación: atrévete a probar su plato estrella, la francesinha.

3. El Algarve

Dejamos las ciudades para irnos a esta región del sur de Portugal caracterizada por su naturaleza virgen, sus maravillosas playas salvajes y sus pintorescos pueblos del interior. Con 300 días de sol al año, es el destino ideal para los amantes del mar. Aquí puedes encontrar desde playas urbanas (ideales para familias) hasta grandes playas vírgenes (para los amantes de la naturaleza y de los itinerarios menos concurridos) y magníficas playas ‘deportivas’ (perfectas para los amantes de las actividades de adrenalina y los deportes náuticos). Y, además, está el Parque Natural de la Ría Formosa, con sus islas prácticamente desiertas y unas pequeñas bahías protegidas por las rocas donde podemos disfrutar de un baño en las aguas atlánticas. El punto de partida perfecto para explorar la región es Faro, su capital, y a lo largo de la costa se pueden encontrar otras ciudades grandes y animadas como Albufeira, Portimão y Lagos, perfectas para hacer una base y explorar los alrededores. 

Nuestra recomendación: si te gusta la bici, explora el Algarve a lo largo de la Ecovia do Litoral, el carril bici de 214 km de largo que cruza el Algarve de un extremo a otro.

4. Cádiz

Volvemos a España, concretamente a la Tacita de Plata. Cádiz, situada en un tómbolo (una isla unida a la península por un pequeño istmo), es la ciudad más antigua del mundo occidental. No te pierdas la Catedral de la Santa Cruz, junto al mar, el casco antiguo famoso por su encanto pintoresco debido a los numerosos edificios nobles, como la Casa del Almirante y la Casa de las Cadenas, las callejuelas de los barrios populares como ese de Pópulo, su gastronomía (especialmente su pescaíto frito), ni la Playa de la Victoria, una de las mayores playas urbanas de Europa. Si quieres vivir una experiencia única, no te puedes perder el Carnaval de Cádiz, ¡once días de diversión sin parar!

Nuestra recomendación: sumérgete en el barrio de Santa María, la capital mundial del flamenco.

5. El Hierro

Podíamos haber elegido cualquier isla del archipiélago canario, pero nos quedamos con la más pequeña de las siete. El Hierro es un paraíso natural, como demuestran los 46 puntos de inmersión donde podemos disfrutar de un fondo marino único o el hecho de que sea una isla 100% sostenible. Es difícil describir la magia de esta pequeña isla, un rincón de paz y tranquilidad donde olvidarse de las prisas y el estrés. Reserva de la Biosfera, el contraste entre acantilados, verdes bosques, azul atlántico y las zonas volcánicas conforma un paisaje único. Si eres un amante del senderismo, esta es tu isla, porque está llena de rutas, todas sugerentes, para descubrir su naturaleza salvaje. El camino que une Tamaduste con el Roque Las Gaviotas, de casi dos kilómetros, discurre junto a una de las playas más bonitas de El Hierro. Y el que une el muelle de Punta Grande con La Maceta permite disfrutar de unas increíbles vistas de los acantilados.

Nuestra recomendación: el transporte público solo comunica las principales localidades: alquila un coche para explorar la isla en profundidad.

6. Islas Azores

Este pequeño paraíso en medio del Atlántico es el lugar ideal para desconectar. El archipiélago consta de 9 islas de origen volcánico, frondosas, montañosas y salvajes. Su oferta turística es muy amplia, desde disfrutar de sus playas, su flora y fauna o de las rutas de senderismo hasta deportes de aventura como el parapente, el surf, el barranquismo o el buceo. Aunque Sao Miguel es la isla más conocida, ya que suele ser la puerta de entrada para la mayoría de turistas, las demás islas no tienen nada que envidiar. Terceira tiene un pueblo precioso e increíbles cuevas, Sao Jorge ofrece fantásticas rutas de senderismo, en Pico son visita obligada su volcán y sus viñedos, Faial ofrece magníficos paisajes, Santa Maria te encanta con sus playas de arena blanca, Graciosa, con su Caldeira, ofrece el paisaje más emblemático, Flores que, como su nombre indica, está plagado de interminables campos de hortensias y azaleas, y Corvo, la más pequeña, Reserva de la Biosfera de la UNESCO.

Nuestra recomendación: su cocina, en especial los pescados y carnes, como el “Cozido das Furnas”, una carne hervida que se cuece lentamente bajo tierra.

7. Cartagena de Indias

Saltamos el charco y aterrizamos en uno de los grandes puertos más importantes de la época colonial española. Es una ciudad súper viva que recibe al visitante entre colores, olores y música en cada rincón, cuenta con una espléndida bahía rodeada de islas y lagunas y ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad. No te puedes perder su casco histórico, reflejo de la arquitectura colonial española, como demuestran el Castillo de San Felipe, las calles coloniales, la Torre del Reloj y el Palacio de la Inquisición. Para disfrutar de un espectáculo único, sube a las murallas de la ciudad: es imposible olvidar la magia que ofrece la naturaleza cuando el sol poniente se sumerge en el agua del mar ya teñida de naranja. Si el cuerpo te pide playa, no te pierdas las de Boquilla, Bocagrande, El Laguito o Castillo Grande.

Nuestra recomendación: el barrio de Getsemaní, hasta hace poco uno de los menos recomendables de la ciudad, ha sufrido un increíble proceso de remodelación y ahora es famoso por su arte callejero y su animada vida nocturna.

8. Río de Janeiro

Un destino clásico cuando se visita Brasil: Río de Janeiro se ha desarrollado entre las montañas y el mar que, como un río, la penetra por decenas y decenas de kilómetros. Una ciudad llena de contradicciones, que es capaz de albergar a millones de personas y al mismo tiempo contar con el bosque urbano más grande del mundo. Su éxito se basa en playas espectaculares como las de Copacabana o Ipanema, tan icónicas como el Cristo Redentor que vigila la ciudad desde lo alto del Pan de Azúcar. Su carnaval, una de las fiestas más coloridas y famosas del mundo, el Parque Nacional de Tijuca, el bosque urbano más grande del mundo, o Maracaná completan las visitas obligadas en la ciudad. Y todo aderezado con una vida cultural que no tiene parangón en el mundo y unas gentes que  destacan por su belleza y sus enormes ganas de vivir.

Nuestra recomendación: acércate hasta la Escalera de Selarón, del artista chileno de mismo nombre, con sus 215 escalones cubiertos con más de 2.000 coloridos mosaicos, algunos pintados a mano por el artista y otros recogidos de más de 60 países.

9. Mar del Plata

Conocida como la argentina Biarritz, acabamos en esta localidad ubicada 400 kilómetros al sur de Buenos Aires, una ciudad balnearia que guarda bastantes similitudes con la francesa. Sus 16 km de espléndida playa, donde el cuidado césped da paso a grandes calas de arena cubiertas de sombrillas y dominadas por rascacielos futuristas y chalés históricos de piedra y madera local, son de hecho un destino turístico muy popular durante los meses de enero y febrero (el verano austral). Hay que pasear por la Rambla, con la estatua del lobo de mar, símbolo de la ciudad, el Hotel Provincial y Casino, disfrutar de edificios como la Casa Puente, el Torreón del Monje y la Torre Tanque. Como buen país latino, Mar del Plata también vive de noche. Pequeñas tiendas de abarrotes, restaurantes y discotecas permanecen abiertas hasta el amanecer, con música a todo volumen, luces tenues, mucha gente y excelentes cócteles.

Nuestra recomendación: el Festival de Cine de Mar del Plata, uno de los festivales de cine más importantes de Sudamérica, se celebra en la ciudad desde 1954.

10. Staten Island

Sonará a tópico, pero no podemos dejar de hablar de la costa atlántica americana sin hacer escala en Nueva York. Nos quedamos con uno de los distritos más relajados de una ciudad frenética, la situada en la zona sur neoyorkina y que cuenta con el mayor porcentaje de zonas verdes. Una isla a la que podemos acceder en ferry mientras disfrutamos de una perspectiva única de la Estatua de la Libertad y de los rascacielos de Manhattan. Visitas obligadas: el museo Tibetano y el Garibaldi-Meucci Museum; y uno de los lugares más llamativos de Staten Island: Historic Richmond Town, una ciudad rural restaurada con construcciones de viviendas del siglo XVII.

Nuestra recomendación: en el ferry, a la ida siéntate a estribor (lado derecho) para disfrutar aún más de las increíbles vistas.

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