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Escapadas a la naturaleza en otoño

¿Has disfrutado de la experiencia sensorial que ofrece viajar a la naturaleza en otoño? Cuando el vértigo del verano cede su protagonismo a la calma del otoño, la luz del día adquiere tonalidades increíbles y las temperaturas son perfectas para explorar espacios naturales. Imagina los paisajes del Círculo Dorado de Islandia iluminados por la luz otoñal, o los escenarios de cuento de hadas de la Selva Negra vestidos de dorado, naranja y verde. Sumérgete de lleno en el otoño con una de nuestras escapadas. recibir con alegría la esencia invernal. 

  1. Círculo Dorado + Reikiavik
  2. Selva Negra, Alemania
  3. Parque Nacional del Teide, Tenerife, Islas Canarias
  4. Umbría, Italia
  5. Tirol, Austria
  6. Condado de Antrim, Irlanda del Norte
  7. Alentejo, Costa Vicentina, Portugal
  8. Perthshire, Escocia
  9. Fiordos noruegos
  10. Madeira, Portugal
  11. Lagos de Plitvice, Croacia
  12. Extremadura

1. Círculo Dorado + Reikiavik

Vuela a Reikiavik y, antes de lanzarte a explorar la naturaleza islandesa, pasea por la capital. Una visita a la icónica iglesia Hallgrímskirkja es obligatoria, y también al barrio de los Dioses, cuyas calles tienen nombres como Thor, Loki y Freya, y están flanqueadas por casas coloridas, jardines muy bonitos y mucho arte callejero. Una vez terminado el recorrido urbano, es hora de iniciar el recorrido por los 300 km del Círculo Dorado para ir descubriendo sus maravillas, como la majestuosa cascada del Parque Nacional de Pingvellir, el gran géiser de la zona geotermal de Geysir, la sorprendente cascada de Gullfoss y el volcán Kerid, en cuyo cráter se esconde un hermoso lago circular azul. Entre paisajes que mezclan verdes, rojizos y dorados verás muchas ovejas, grandes protagonistas de la naturaleza de Islandia.

No te pierdas: el réttir o redada de ovejas, celebración que culmina con bailes, comida y bebida; a principios del otoño.

2. Selva Negra, Alemania

El encanto de la Selva Negra en otoño convierte a este destino en una opción fantástica para unas vacaciones en familia. Puedes volar a Estrasburgo y luego conducir una hora para llegar a Gutach, donde está el museo al aire libre de la Selva Negra; o al aeropuerto de Stuttgart, que dista 2 horas en coche de allí. Al explorar esta hermosa región te encuentras con los pintorescos pueblos de los cuentos de los hermanos Grimm, con sus casas con entramado de madera, entre preciosos lagos e impresionantes cascadas como la de Triberg, valles verdes y aromáticos viñedos, con las montañas nevadas como telón de fondo. Recuerda acercarte al lago Titisee para contemplar su belleza con el bosque otoñal reflejado en sus aguas.

No te pierdas: la casa de Schonach, con su propio reloj de cuco, uno de los mayores del mundo.

3. Parque Nacional del Teide, Tenerife, Islas Canarias

El otoño es perfecto para hacer una escapada al parque nacional del Teide, el volcán que ostenta la mayor altura de España con sus 3718 m. Esta región fue declarada Patrimonio Natural de la Humanidad en 2007 gracias a su riqueza en paisajes volcánicos y sus valores naturales. Puedes acceder al parque desde cualquiera de los cuatro puntos cardinales de Tenerife, partiendo de La Orotava, Vilaflor, La Laguna o Chío. Toma la carretera de Las Cañadas del Teide para subir al teleférico y llegar a la estación de La Rambleta, ubicada a 3550 m de altitud. Desde allí puedes emprender el ascenso al pico del Teide por distintas rutas guiadas de diversas dificultades, observando aves, lavas, vegetación endémica y unas vistas panorámicas espectaculares. 

No te pierdas: una ruta guiada nocturna desde Las Cañadas del Teide para observar en su plenitud los cielos estrellados.

4. Umbría, Italia

La región de Umbría es verdaderamente impresionante, y te invita a descubrir uno de los mejores destinos naturales de otoño no solo de Italia sino de toda Europa. La región es frondosa y salvaje, y la atmósfera rural se extiende por sus hermosos bosques, donde asoman castillos medievales convertidos en hospedajes fascinantes. En tu recorrido visita ciudades como Asís, Perugia y Orvieto, y disfruta de ascensos por las laderas escarpadas de los montes Sibilinos, tapizadas de castaños, robles y fresnos. Descubre el encanto de Umbría en otoño iniciando tu aventura en Perugia. Viaja a Roma y conduce hacia el norte durante unas dos horas; o aterriza en Florencia, que está, aproximadamente, a la misma distancia y se encuentra al noroeste de Perugia.

No te pierdas: los eventos otoñales en Umbría, como la Feria de la Trufa y el Eurochocolate de Perugia.

5. Tirol, Austria

Volar a Salzburgo o Innsbruck en otoño para descubrir las maravillas del Tirol austríaco te garantiza una escapada inolvidable. Explora Innsbruck para descubrir sus principales atractivos, entre ellos el Tejadillo de Oro y la catedral, antes de sumergirte en espacios naturales hermosos, como los del valle de Rissbachtal, el parque Karwendel o la alucinante región alpina de Ahornboden. Esta zona alberga unos 2000 arces sicómoros centenarios, que lucen impresionantes con sus hojas doradas y naranjas durante el otoño, creando un escenario de inmensa belleza. Una escapada para explorar Ahornboden es perfecta para senderistas experimentados y ciclistas de montaña, ya que está surcada por atractivos senderos entre montañas de piedra caliza. 

No te pierdas: el puente colgante Highline 179, cerca de Reutte, que une montañas, castillos y fortalezas.

6. Condado de Antrim, Irlanda del Norte

La ciudad más conocida del condado de Antrim es Belfast, la capital de Irlanda del Norte, donde se construyó el célebre RMS Titanic en el astillero Harland and Wolff; en la actualidad se puede visitar el centro interactivo para saberlo todo sobre el monumental barco. Vuela a Belfast en otoño y prepárate para maravillarte con sus nueve glens o valles, que discurren por 60 km de costa accidentada y virgen mientras se alternan bosques, turberas, parques, bahías abrazadas por pueblos pintorescos y campos salpicados de iglesias y castillos. Además, visita el gran lago Lough Neagh y la famosa Calzada del Gigante, formada por 40.000 columnas de basalto a los pies del mar de Irlanda.

No te pierdas: la ruta costera de los acantilados de los Gobbins; cuevas, pasarelas sobre las olas y acuario natural.

7. Alentejo, Costa Vicentina, Portugal

La naturaleza del Alentejo, la extensa región del centro-sur de Portugal, adquiere matices llenos de magia en otoño, cuando se viste de hermosas tonalidades ocres, granates, mostaza, doradas y hasta verdes. Particularmente, el Parque Natural del Suroeste Alentejano y la Costa Vicentina conforman un destino impresionante. Cuenta con el litoral europeo mejor conservado, hogar de varias especies de fauna y flora únicas. El paisaje destaca por sus escarpados acantilados de formas caprichosas y por sus numerosas especies de aves, como las águilas pescadoras o las cigüeñas blancas. También es posible ver nutrias y especies vegetales endémicas, como la Biscutella Vicentina. Las playas de la región son perfectas para el surf. Para llegar, vuela a Lisboa y viaja unas dos horas hasta Sines, o aterriza en Faro, desde donde podrás llegar también en unas dos horas a algún hermoso destino costero, como Azenha do Mar. 

No te pierdas: Vila Nova de Milfontes, surf, pintorescos senderos costeros y rutas en bici de montaña.

8. Perthshire, Escocia

Los paisajes de ensueño, que alternan verdes praderas, hermosos lagos y frondosos bosques, son señas de identidad de Escocia y atraen a miles de viajeros todos los años. Entre las áreas más cautivadoras se encuentra el condado de Perth o Perthshire y, en su interior, destacan los bosques de Pitlochry. Durante el otoño lucen una belleza que se deshace en mil colores y dan vida a una obra de arte natural emocionante. Para llegar allí vuela a Glasgow o Edimburgo: la localidad de Pitlochry está situada a una hora y media en coche de cualquiera de ambos destinos. Los bosques que te encontrarás en esta región forman parte de una gran masa forestal que se extiende por el norte de Perthshire, y pertenecen al parque Tay Forest. Entre cascadas, bosques encantados y chocolate caliente podrás comprender por qué los highlanders adoran su tierra.

No te pierdas: el pueblo de Blair Atholl, donde puedes visitar las cascadas Falls of Bruar y el legendario castillo Blair.

9. Fiordos noruegos

Sal de excursión por los fiordos noruegos en otoño y podrás ver escenarios de una belleza que quita la respiración. Al finalizar el verano, los paisajes se calman y cambian de colores y fisonomía. Las temperaturas bajan, es cierto, pero igualmente no te quitan las ganas de absorber la naturaleza de la región, ya que la tibieza de la sauna te esperará al final de cada excursión. Acércate a increíbles miradores, como el de Preikestolen, y siente el impacto de contemplar las cataratas de Veringsfossen desde el balcón mirador o el imponente puente con escaleras. Jamás lo olvidarás. Haz una excursión en catamarán por las aguas azules y las riberas escarpadas de los fiordos más famosos, Patrimonio de la Humanidad, como son los de Geiranger, Hardanger, Naeroy y el célebre y extenso Sognefjord; la experiencia es inolvidable. Vuela a Bergen y sumérgete de inmediato en las increíbles experiencias que te brindan los fiordos noruegos en otoño. 

No te pierdas: una ruta de senderismo o una travesía en kayak para sentir las vibraciones de la naturaleza noruega.

10. Madeira, Portugal

Madeira es uno de los destinos de naturaleza y turismo activo favoritos de portugueses y europeos, también en otoño, cuando tomar el sol y disfrutar de las playas sigue siendo un plan muy recomendable. Sin embargo, las montañas del interior de Madeira en otoño ofrecen los paisajes más espectaculares del archipiélago. El pico Ruivo, con sus 1862 m, es el punto más alto de la isla. En sus alrededores puedes explorar el Parque Florestal das Queimadas, donde se aprecia el bosque de laurisilva y es posible acceder a varias rutas de senderismo por levadas o canales, y a senderos que conducen a diferentes lugares de la isla. El PR 9, por ejemplo, une Queimadas, Caldeirão Verde y Caldeirão do Inferno. En el pico de Areeiro, también elevado, puedes andar entre nubes habitualmente. Desde aquí parte la ruta más popular de la isla, Vereda de Areeiro a Pico Ruivo, que discurre por 7 km.

No te pierdas: el sendero de 3 km de ascenso al pico Ruivo (solo a pie), desde Achada do Teixeira.

11. Lagos de Plitvice, Croacia

Vuela a Split y disfruta de dos horas y media de hermosos paisajes croatas conduciendo por la E-65; o a Zagreb, para aprovechar tu escapada y visitar la capital del país. Desde allí estarás a dos horas en coche para poder disfrutar del Parque Nacional de Los Lagos de Plitvice, un paraíso natural donde el agua, que sorprende con sus cambios de colores, es la protagonista. De hecho, el parque posee 16 lagos pequeños que reciben las aguas de arroyos y cascadas. En la Gran Cascada o Veliki Slap, situada en los Lagos Inferiores, el agua cae desde 75 m de altura. Gracias al agua, además, este parque está lleno de vida y es hogar de numerosas especies endémicas. Destacan los hayedos y los bosques de abetos y pinos, y su riqueza natural le ha valido para convertirse en Patrimonio de la Humanidad en 1979. 

No te pierdas: cruzar en barco el lago Kozjak, que conecta los Lagos Inferiores con los Lagos Superiores.

12. Extremadura

En la Península Ibérica española también existen paisajes naturales que se llenan de magia en otoño. Los senderos naturales extremeños lucen un manto rojo y ocre durante la espléndida temporada de setas, bellotas y, por supuesto, castañas asadas. Puedes instalarte en Montánchez, localidad muy práctica para quienes no desean alejarse demasiado del entorno urbano. Además de los cercanos bosques, hay secaderos de jamón y bodegas muy atractivas. Otra opción es explorar el valle del Jerte, increíblemente bello en otoño, donde se puede recorrer la ruta del Camino Real entre El Piornal y Navaconcejo. Y, si vas a por todas, explora el Parque Nacional de Monfragüe, donde podrás escuchar la berrea nupcial de los ciervos, que anuncia el nacimiento de los cervatillos la próxima primavera. Existen otras áreas extremeñas fascinantes, como el valle de Ambroz, que recuerda los escenarios de las aventuras de Tolkien, y cualquiera de ellas es fantástica como destino de una escapada otoñal a la naturaleza.  

No te pierdas: la preciosa ruta del castañar de Montánchez para recoger castañas y visitar el castillo.

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