Las mejores playas en Lisboa

Lisboa: playas a menos de una hora de la capital lusa

Hoy te descubrimos uno de los secretos mejor guardados de la capital lusa: sus playas. Situadas a entre 30 minutos y una hora, entre ellas se encuentran los arenales más espectaculares de la costa portuguesa. Abiertas a un Atlántico bravío, o recónditas y tranquilas, las hay para todos los públicos.

  1. Playa El Guincho
  2. Playa de Cresmina
  3. Playa de Carcavelos
  4. Playas de Ericeira
  5. Playa de Adraga
  6. Playa de Rainha
  7. Playa de Creiro
  8. Playas de Galapos y Galapinhos
  9. Playas de la costa de Caparica

Practicar surf o disfrutar de un día en familia. Todo depende de la actividad que se quiera hacer. Pero playas en Lisboa, haberlas, «haylas». Que se lo pregunten a sus habitantes, que en máximo una hora de tren se plantan con la toalla o la tabla en cualquiera de ellas.

1. Playa El Guincho

A cinco kilómetros al norte de Cascais y unos 30 minutos en coche desde la capital, la «Praia do Guincho» es una de las playas en Lisboa más famosas. Un paraíso para los que practican kitesurf y surf, en ella las dunas vienen y van, invadiendo la carretera y la ciclovía, a merced del viento. El paisaje y la vegetación son los propios de un parque natural, el que da nombre a este arenal de algo más de un kilómetro de longitud bañado por unas aguas cristalinas, pero casi siempre movidas. De ahí que el baño sea quizás la asignatura pendiente de esta playa salvaje en la que merece la pena pararse, aunque sea para contemplar el paisaje.

Imprescindible: coger una de las bicis gratuitas de Cascais para hacer la ruta en ciclovía hasta aquí.

2. Playa de Cresmina

Nos quedamos por la zona, en concreto en el arenal contiguo a El Guincho para descubrir una de las playas cerca de Lisboa más desconocidas. Se trata de la «Praia da Cresmina», un arenal protegido del viento y del mal tiempo por unos acantilados, a los que hay que sumar la belleza de las dunas del parque natural contiguo. De arena compacta y clara, es la opción preferida por quienes huyen del azote del viento y quieren pasar un día en familia o con niños disfrutando de un entorno natural casi paradisíaco. Se accede a ella por una escalera, y no es raro encontrar a bañistas con sus mascotas.

Imprescindible: aunque con menos oleaje que su vecina, conviene tener cuidado con las rocas y las corrientes al bañarse.

3. Playa de Carcavelos

Está perfectamente comunicada con Lisboa por la línea de tren que va a Cascais, su arenal es extenso –más de un kilómetro y medio–, sus aguas, limpias, y su ambiente, una mezcla de gente joven, surferos y amantes de los deportes de playa como el voleibol o el fútbol. El resultado es una de las playas cerca de Lisboa más concurridas, especialmente los fines de semana, cuando se llena tanto de residentes de Lisboa como de turistas y juventud con ganas de pasar un buen rato. Tampoco faltan los sitios donde comer o tomar algo, las tiendas o las escuelas de surf.

Imprescindible: es el lugar perfecto para ir a descansar entre concierto y concierto de los festivales próximos a Lisboa.

4. Playas de Ericeira

A unos 35 kilómetros de Lisboa encontramos un pintoresco pueblo de pescadores considerado una de las cunas del surf en Lisboa. Por algo es considerada la capital del surf, el destino preferido por los surfistas de toda Europa, que vienen a sus agitadas aguas en busca de las mejores olas. Las calas y cráteres repartidos por la costa tienen la culpa de su fama, propiciando oleaje tanto para principiantes como para las tablas más experimentadas. Toma nota de sus dos playas: la de Pescadores y la «Praia da Baleia», y no dejes de probar el marisco de la zona en uno de los restaurantes del pueblo, un «must» tan imperdible como el de llevar la tabla.

Imprescindible: inmortalizar la estampa de casas de tejados azules de su casco histórico.

5. Playa de Adraga

Hay quien va a ella para darse un homenaje de pescado y marisco en el restaurante que lleva su mismo nombre, sobre todo fuera de temporada. También quien se acerca en coche para asomarse por su mirador, en una de las muchas paradas en rincones con encanto que regala esta parte de la costa de Sintra. Y por supuesto no faltan, sobre todo en pleno verano, los que acuden a este arenal de fácil acceso y arena doradas que recuerdan a las del Algarve, largas y enmarcadas por acantilados, para darse un baño en sus idílicas aguas galardonadas con el distintivo de Bandera Azul.

Imprescindible: subir a lo alto de la colina desde la playa para admirar las fabulosas vistas de la costa y los acantilados.

6. Playa de Rainha

El centro de Cascais nos sorprende con esta playa de arenal pequeño pero grande en popularidad, especialmente entre las familias con niños, que acuden a ella por sus aguas tranquilas y poco profundas de un intenso color turquesa. Otro de sus puntos a favor es su fácil acceso desde una de las calles principales de Cascais —Rua Frederico de Arouca—, y su cercanía a la estación de tren, hasta donde llegan los lisboetas en un busca de un trozo de arena dorada y fina donde estirar la toalla. Cuenta con los servicios básicos de una playa urbana, incluido un bar que garantiza la comida y el ambiente día y noche.

Imprescindible: tener en cuenta que el acceso es a través de una escalera, por uno de los acantilados que la rodean.

7. Playa de Creiro

Ubicada a los pies del Parque Natural de la Sierra de Arrábida, la «Praia do Creiro» es, de las playas en Lisboa, Portugal, una de las que más nos recuerdan a los arenales caribeños. Salvo por su temperatura –las aguas son ligeramente más gélidas que las de sus vecinas lusas–, podría pasar por una playa de cualquier isla más allá del Atlántico, o incluso de la costa californiana. Su proximidad a la capital lisboeta y sus increíbles paisajes naturales hacen de ella el secreto mejor guardado por las familias portuguesas. A su atractiva naturaleza y sus aguas poco profundas hay que añadir un yacimiento arqueológico en las inmediaciones que incluye unos baños romanos.

Imprescindible: recorrer uno de los senderos que llevan a los acantilados del cabo Espichel.

8. Playas de Galapos y Galapinhos

Seguimos en el Parque Natural de la Arrábida, muy cerca de Setúbal, esta vez en la playa de Galapinhos y su vecina, la «Praia dos Galapos», dos arenales de arena blanquísima, aguas transparentes y mansas, y fondos marinos de lo más atractivos para los buceadores. Por algo la de Galapinhos fue nombrada la mejor playa de Europa en 2017 por la publicación «European Best Destinations». Se trata de un oasis a poco más de media hora de Lisboa, íntimo y tranquilo, que sigue manteniendo su naturaleza casi intacta gracias a su difícil acceso y a la escasez de aparcamiento en los alrededores.

Imprescindible: además de bucear y hacer esnórquel, sus aguas son propicias para la práctica de pesca submarina.

9. Playas de la costa de Caparica

Situada en un extremo de la costa de Caparica, la «Praia de Cova do Vapor» ocupa gran parte del litoral del pueblo marinero que lleva su mismo nombre. Accesible en coche y en ferry –se llega desde Belém, hay que bajarse en Trafaria y desde allí caminar, coger un bus o la bici–, sus aguas se encuentran a medio camino entre el río Tajo y el Atlántico, lo que la convierten en un lugar propicio para la práctica del surf. Más al sur, los casi treinta kilómetros de la costa «da Caparica» nos ofrece playas como las de Bela Vista, un arenal con dunas salvajes por las que atraviesa el tren turístico del pueblo –el Transpraia– y en el que está permitido el naturismo, las de Fonte de Telha, divididas en tres zonas: Terras da Costa, Acácias y Medos.

Imprescindible: tener en cuenta los atascos que se pueden dar en temporada alta.

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