Las 10 mejores playas de Cantabria

Playas de Cantabria que no te puedes perder

«Cantabria infinita». Con semejante lema como carta de presentación, debimos intuir que la tarea de hoy no iba a ser fácil. Elegir 10 playas de entre todas las que abarcan los 285 kilómetros de costa de la comunidad cántabra. Playas serenas, bravas, agrestes y recogidas o discretas y escondidas. Comenzamos.

  1. Playa de Oyambre
  2. Playa de Valdearenas
  3. Playa de Covachos
  4. Playa del Puntal
  5. Playa de Langre La Grande
  6. Playa de Somo
  7. Playa de Trengandín
  8. Playa de Berria
  9. Playa Tostadero
  10. Playa del Sardinero

Prepárate, porque la «tierruca», como la llaman cariñosamente sus lugareños, es un paraíso con playas para todos los gustos de las que no sabrás cuál visitar. Te lo ponemos un poco más fácil con esta selección de las más bonitas, incluidas las que aceptan mascotas. ¡Seguro que nos lo agradecerás!

1. Playa de Oyambre

Muy cerca de la famosa localidad de San Vicente de la Barquera –a seis kilómetros de esta– encontramos una extensa playa de dos kilómetros de arena dorada delimitada a un lado por el Parque Natural de Oyambre y por la ría de Rabia, al otro. Se trata de la playa de Oyambre, un arenal que, por cuestiones de azar –o de dimensiones, dirían muchos–, se convirtió en la pista de aterrizaje improvisada del primer vuelo transatlántico entre EE. UU. y España. Anécdotas aparte, prepara la vista para bellos campos de dunas, aguas de color esmeralda y la desembocadura de una ría que nos regala una de las estampas más bonitas de Cantabria: la de la Curva de Oyambre.

Imprescindible: admirar la playa con marea alta desde el barrio de Trasvía.

2. Playa de Valdearenas

Dejamos un parque natural para adentrarnos en otro. Esta vez en el Parque Natural de las Dunas de Liencres, en el municipio del mismo nombre. Una de las playas más extensas de la comunidad, y sin duda la más espectacular de la conocida como Costa Quebrada, la de Valdearenas es una de las mejores playas en Cantabria. Te esperan tres kilómetros de arena fina –del que el último tramo es apto para el nudismo– y desde el que ver espectaculares puestas de sol, además de admirar la postal que conforman las formaciones rocosas que perfilan la silueta de su horizonte. Por su fuerte oleaje, es también el «spot» perfecto para practicar surf.

Imprescindible: ten en cuenta que en esta playa suele ondear la bandera roja, con lo que es posible que no te puedas bañar.

3. Playa de Covachos

A poco más de media hora de Santander encontramos este idílico paisaje, una playa salvaje de acceso complicado y un arenal resplandeciente que hace destacar aún más el turquesa de sus aguas transparentes. La preferida de jóvenes y naturistas, y también de los amantes del senderismo, esta es una playa poco concurrida e ideal para quienes escapan del bullicio de la ciudad y buscan naturaleza en su estado más virgen. Los mismos que podrán aprovechar la pleamar para caminar por el estrecho sendero que descubre el mar y así llegar al Islote de Castro, los restos de un antiguo valle fluvial. Maravillas de la naturaleza en plena Costa Quebrada.

Imprescindible: si te aventuras a cruzar la línea de arena que comunica con la isla, ten en cuenta los horarios de las mareas para no llevarte sorpresas.

4. Playa del Puntal

Estamos ante una de las playas en Cantabria para perros más espectaculares. Situada en la bahía de Santander, se trata de una lengua de arena fina y dorada de unos 500 metros de longitud rodeada de agua por todos lados: de un costado, por la desembocadura de la ría de Cubas, y del otro, un mar abierto en su versión más serena. Para acceder a ella, tendrás que hacerlo desde la localidad de Somo, caminando por un paseo de arena que cruza las dunas durante unos 15 minutos, teniendo en cuenta, además, que la playa no disfruta de duchas ni equipamiento, con lo que tendrás que llevar lo que vayas a consumir contigo.

Imprescindible: admirar las vistas de la ciudad de Santander y, con suerte, de hasta los Picos de Europa.

5. Playa de Langre La Grande

Si buscas playas bonitas en Cantabria, esta es una de ellas. Quienes conocen la región dicen incluso que es una de las más espectaculares. Basta con contemplar la estampa de sus 800 metros de arena fina y dorada rodeada de acantilados y praderío para saber que no exageran. Salvaje y rural al mismo tiempo, se accede a ella a través de unas escaleras, por el municipio vecino de Somo, atravesando verdes prados que parecen asomarse, curiosos, al anfiteatro que representa este deslumbrante trozo de arena. No nos extraña que en su día enamorara al mediático naturista Félix Rodríguez de la Fuente, quien por aquel entonces llegaba a ella por un escarpado sendero desde Santander.

Imprescindible: no confundir con la playa de Langre La Pequeña, ubicada a un lado de este arenal.

6. Playa de Somo

Muy cerca de Langre, en Ribamontán al Mar, tierra de surfistas por antonomasia –es el epicentro del origen de este deporte en el Cantábrico– se encuentra este arenal dorado de casi cuatro kilómetros de longitud bañado por unas aguas con oleaje constante y fuerte. Un paraíso rodeado por las dunas del Parque Natural de las Dunas del Puntal y el estuario del Miera, muy cerca de la bahía de Santander, la de Somo es una playa salvaje que puede presumir de un entorno natural casi virgen. Pese a ello, cuenta con acceso adaptado a personas con movilidad reducida y varios servicios.

Imprescindible: respetar la señalización de baño, ya que se trata de una playa abierta al mar con fuertes corrientes.

7. Playa de Trengandín

Por su extensa orilla de arena blanca y fina de más de tres kilómetros de extensión, por sus aguas tranquilas y transparentes, y por su accesibilidad, la playa de Trengandín, perteneciente a la localidad de Noja, es una de playas de Cantabria más adecuadas para ir con niños. Si a ello le sumamos la postal de las marismas de Santoña –uno de los humedales más importantes del norte de España– y un paisaje natural que cambia con las mareas, tenemos la playa perfecta para los adultos también. Su arenal salpicado de rocas y nécoras en la bajamar invita a los largos paseos.

Imprescindible: inmortalizar el paisaje y el horizonte con una foto al caer el sol.

8. Playa de Berria

También cerca del Parque Natural de las marismas de Santoña, Victoria y Joyel tienes esta larguísima playa de arena dorada de algo más de dos kilómetros de extensión que une la localidad de Santoña con la de Argoños a través de un istmo. Su paisaje está marcado por el verde de las praderas que delimitan la playa a un lado, y el verde esmeralda de sus aguas de oleaje moderado. Es una playa semiurbana que cuenta con numerosos servicios, acceso mediante pasarela para personas con movilidad reducida, duchas y WC adaptados, aparcabicicletas y hasta escuela de surf. Como es de esperar atnte tanto equipamiento, ondea en ella la Bandera Azul.

Imprescindible: date un paseo por su espectacular entorno, por los encinares del Brusco y el Bruciero.

9. Playa Tostadero

Es la playa por excelencia de San Vicente de la Barquera. La reconocerás por la bella estampa del puente de San Vicente en uno de sus extremos. Recogida y coqueta, es una playa urbana de arena fina y dorada de unos 500 metros de extensión que ocupa el margen derecho de la ría del pueblo. Está adaptada para todos los públicos y cuenta con todos los servicios propios de una playa de ciudad, a lo que hay que añadirle una belleza paisajística sin igual. Entre sus playas vecinas se encuentran otras de las playas bonitas de Cantabria, como son la del Merón, la de Guerra y la ya mencionada playa de Oyambre.

Imprescindible: las vistas de San Vicente de la Barquera con los Picos de Europa al fondo que hay desde la playa.

10. Playa del Sardinero

No podemos marcharnos de la región sin pisar uno de los arenales más famosos de Cantabria: el de la playa del homónimo barrio de El Sardinero. Aunque para ser justos, deberíamos hablar de ellas en plural, porque en realidad son dos: la Primera y Segunda de El Sardinero. La más famosa es la Primera, va desde el restaurante Maremondo hasta los Jardines de Piquío y que no llega a los 500 m de longitud, mientras que su hermana menos conocida –pero más extensa–, abarca algo más de un kilómetro, y cuenta también con todos los servicios, zona de juegos infantiles y una gran zona de aparcamiento. Juntas suponen más de dos kilómetros de arena blanca y fina, una playa urbana que puede presumir de competir en belleza con la de La Concha, en San Sebastián.

Imprescindible: visitar las playas colindantes de La Concha y el Camello.

También te podría interesar

Encuentra el viaje ideal

Cargando el formulario de búsqueda

Suscríbete a nuestra newsletter

Serás el primero en recibir nuestras mejores ofertas, promociones exclusivas y consejos de viaje. Además, te mantendremos informado sobre dónde puedes viajar.