Las mejores 10 playas en Huelva

Playas en Huelva capital y alrededores

Seguro que ya habías oído hablar de sus gambas blancas. Pues bien, resulta que en esta provincia andaluza, la arena de sus playas es también... ¡blanca! Nada de dorada. A lo largo de sus 120 km de litoral, la llamada Costa de la Luz nos regala rincones paradisíacos como estos.

Huelva, tierra de exploradores, de buen marisco, de atardeceres encendidos y, por supuesto, de playas infinitas de arena blanca. Y es que este rincón abierto al Atlántico compite con sus vecinas Cádiz y Portugal por las mejores playas de la península. Ve preparando el bronceador, que nos vamos a conocerlas.

Playa Punta Umbría

A un lado, el océano Atlántico y al otro, las marismas del Odiel en su encuentro con el río Tinto. Justo en esa lengua de tierra se concentran las playas de Huelva más codiciadas por los onubenses, las de Punta Umbría. Sus largos kilómetros de arena finísima y sus aguas bravas pero turquesas reúnen cada verano a familias y visitantes atraídos por el olor a mar y un cachito de arena donde plantar la sombrilla y tumbarse al fresquito de la brisa marina. Concretamente la playa urbana de Punta Umbría, en la zona más pegada a la localidad del mismo nombre, es ya un paraíso que se avista nada más enfilar la Avenida del Océano. Bares, restaurantes y chiringuitos por doquier hacen las delicias de los amantes de una cerveza o un tinto bien frío mientras los más jóvenes se lanzan a surcar las olas en favor del viento.

Imprescindible: explorar las otras cinco playas que se esconden más allá de las sombrillas de la playa más popular. 

Playa El Rompido

El Rompido, un coqueto pueblo de pescadores perteneciente al municipio de Cartaya, tiene en su haber algunas de las playas salvajes más impactantes de la provincia. De todas las playas en Huelva, esta zona tiene las mejores. No es de extrañar, pues la lengua de tierra por la que se extienden sus 12 km de dunas pertenece al Paraje Natural Marismas del Río Piedras y Flecha del Rompido. Así que te puedes hacer una idea de los paisajes y de los restos de moluscos y crustáceos que salpican su deslumbrante arena. Por si aún no te hemos convencido, imagínate casas de pescadores de antaño, barcas varadas en la orilla, playas nudistas y hoteles y restaurantes donde entregarse a la buena vida y al «dolce far niente» con una caña bien fría y una tapa de gambas cocidas.

Imprescindible: no te vayas de El Rompido sin visitar los dos faros que protegen la costa.

Playa El Portil

De entre las playas que ocupan la zona de Punta Umbría, la de El Portil es una de las más bellas. Aviso a navegantes: que no te confunda la existencia de un «Nuevo Portil», simplemente se trata del mismo arenal, solo que uno pertenece al término municipal de Cartaya, y el otro, al de Punta Umbría. Solo eso. El resto es un arenal de unos 4 km de extensión y 40 m de ancho que esconde maravillas en sus alrededores como el Paraje Natural de la Laguna de El Portil. Eso sí, si eres más de bares y chiringuitos, igual te conviene quedarte en la zona de El Portil, con una playa más urbana y menos salvaje que la de Nuevo Portil, en la desembocadura del río Piedras.

Imprescindible: tener en cuenta las mareas, pues el ancho de las playas depende de ellas.

Playa de Matalascañas

Matalascañas o «la playa de los sevillanos», como se la conoce popularmente, es una de las playas pertenecientes al municipio de Almonte, y puede presumir de contar en su entorno ni más ni menos que con la aldea de El Rocío y Doñana. Ahí es nada. A la urbanización del mismo nombre, formada hace algunas décadas, acuden cada verano sevillanos y turistas que tienen en la «Higuerita» o «Torre de la Higuera» su segunda residencia. Prepárate para un ambiente de lo más familiar, con hamacas, castillos hinchables, chiringuitos, redes de vóley y alquiler para la práctica de deportes acuáticos. Se accede a ella por las numerosas bajadas que hay desde el paseo marítimo que la recorre, así que suele estar bastante concurrida, sobre todo una vez pasado el mediodía.

Imprescindible: no descuidar tus enseres en la orilla porque puede que acaben «fagocitados» por las olas.

Playa Isla Canela

Dentro del municipio de Ayamonte encontramos Isla Canela, a la que algunos llaman acertadamente «el Algarve español», ya que está separada de Portugal únicamente por el río Guadiana. Aunque bastante turística, sigue siendo un paraíso natural que puede presumir de contar con una de las mejores playas de arena fina de la Costa de la Luz, la famosa playa de Isla Canela, además de marismas que forman parte del Parque Nacional de Doñana. Sus animados chiringuitos y resorts no desentonan para nada con los flamencos rosados del entorno y por supuesto, con sus aguas turquesas. Todo un ejemplo de perfecta armonía entre naturaleza y hombre. Aquí te esperan siete kilómetros de arena blanca y resplandeciente, que, junto con el colindante campo de golf y demás centros comerciales, ofrecen una oferta de ocio a gusto de todos.

Imprescindible: descubrir las vecinas Salinas del Duque y las marismas que la rodean.

Playa Cuesta Maneli

También conocida como la playa del Asperillo, la playa de Cuesta Maneli es un oasis en pleno corazón del Parque de Doñana, entre los municipios de Mazagón y Matalascañas. Paralela a esta playa de más de un kilómetro discurre un sendero de madera que recibe el mismo nombre y desde el que se desciende hasta la arena fina y dorada de esta exótica playa, rodeada de especies protegidas, de un sistema de dunas fósiles y del denominado Monumento Natural Acantilado del Asperillo. Si te va el nudismo o los ambientes gays, aquí también tienes tu sitio. Y si llevas contigo a tu mascota de vacaciones, también.

Imprescindible: llegar temprano para coger sitio en el parking que hay a la entrada, con plazas muy limitadas. 

Playa de Islantilla

Situada entre Lepe e Isla Cristina, Islantilla es una de las urbanizaciones costeras más famosas de todo Huelva. Y no solo por el turismo nacional, ya que hasta este rincón de luz y mar llegan multitud de visitantes extranjeros atraídos por sus extensos kilómetros de arena blanca y aguas cristalinas. Encaramada en un bosque de pinos que asoma al Atlántico, la playa de Islantilla, de unos 1400 m de largo, cuenta además con un paseo marítimo que la acompaña en toda su extensión. Dispone, como era de esperar, de todos los servicios de una playa de estas características: puestos de socorrismo, tumbonas, módulos de aseo y duchas, alquiler y escuela de vela y hasta animación en temporada alta.

Imprescindible: si te animas, puedes incluso bañarte en Portugal, ya que se encuentra a solo 20 km de distancia.

Playa Torre del Loro

En esta playa del municipio onubense de Mazagón encontrarás de todo, menos loros. Y es que este curioso nombre que le han atribuido se debe a la torre almenara que la preside, que a su vez recibió este nombre por su cercanía al río del Oro. Ponle un poco de acento andaluz y ya tienes resuelto el enigma. Esta es una playa semivirgen situada dentro del Parque Natural de Doñana, con lo que los paisajes que te esperan son alucinantes. Sus aguas son tranquilas y poco profundas, y la arena, qué decir de esa arena que se escurre entre los dedos como si fuera oro... Eso sí, suele estar bastante llena en los meses de más calor, pese a sus cerca de tres kilómetros de extensión, así que prepárate para madrugar aunque sea un poco.

Imprescindible: si nunca has probado el nudismo, hacerlo en estos parajes es una experiencia única.

Playa Punta del Moral

También en Ayamonte, a ocho kilómetros del centro del pueblo, tenemos la playa de Punta del Moral, un arenal de apenas un kilómetro de largo rodeado de naturaleza. Un enclave codiciado por los muchos turistas que la visitan cada año, aunque no son los primeros, tal y como dan cuenta los restos del mausoleo romano que allí se encuentra. Pese a su entorno virgen, a pocos metros tiene una urbanización con todos los servicios, además de un sinfín de chiringuitos para reponer fuerzas y refrescarse entre baño y baño. Y para los amantes de los deportes acuáticos, aquí encontrarán una oferta de lo más completa: se puede practicar surf, windsurf, paddle surf, kitesurf y kayak. Ahí es nada.

Imprescindible: si te quedan ganas, vete al pueblo, date una vuelta por su casco histórico y prueba una buena tapa.

Playa El Parador

Como su nombre apunta, esta es la playa del Parador de Mazagón. Ubicada dentro del Parque de Doñana, los paisajes naturales están más que asegurados desde esta playa. Su enorme extensión de seis kilómetros y su característico entorno, marcado por los acantilados de color ocre y de algún que otro bosque de pinos y eucaliptos la convierten en un lugar ideal para relajarse y desconectar. Para completar la idílica escena, la orografía de la zona ha dado lugar a unos médanos de arena solidificados por los que a menudo descienden manantiales de agua. Cuenta con todos los servicios que puedas esperar, y su acceso es apto para personas con movilidad reducida, ya que puedes descender a la arena por una de sus pasarelas de madera.

Imprescindible: acercarse a ver el faro de Mazagón, que vigila la playa y la entrada al puerto de Huelva.

VOLVER AL INICIO

También te podría interesar

Encuentra el viaje perfecto

Cargando el formulario de búsqueda

Suscríbete a nuestra newsletter

Serás el primero en recibir nuestras mejores ofertas, promociones exclusivas y consejos de viaje. Además, te mantendremos informado sobre dónde puedes viajar.


Pago seguro


rumbo