Ideal para: tomar espectaculares fotografías.
Consejo: lleva escarpines si te gusta explorar parajes rocosos.
200 kilómetros de un litoral irregular repleto de playas y calas de aguas espectaculares, pueblitos de pescadores, acantilados de vértigo y bosques salvajes. Son algunas de las atracciones naturales que se extienden entre Blanes y Portbau, punto fronterizo con Francia. Hablamos de la Costa Brava, una de las franjas costeras más atractivas del Mediterráneo.
El viento de Tramontana esculpe las rocas, los arbustos crecen en los tajos verticales como mantos verdes y los pinos se contorsionan para lograr enraizarse en las paredes rocosas. Este paisaje agreste desciende hasta un mar cristalino que se mece en bellas calas y playas de mil colores y formas. Acompáñanos por este paseo por las playas y calas de la Costa Brava.
Iniciamos nuestro refrescante itinerario playero con uno de los arenales más populares: la playa Illa Roja, que debe su nombre al tono rojizo de sus arenas y a una gran roca que se alza en mitad de la playa. Cerca de Tossa de Mar, concretamente a 6 kilómetros, se encuentra Cala Pola, una de las más bonitas del litoral catalán. Enclavada en una pequeña bahía rocosa rodeada de vegetación, es de esos rincones que no se olvidan jamás. Otra mención especial merece cala de Aiguablava. De arena blanca y agua transparente, está considerada una de las más bonitas calas de Costa Brava: te parecerá que te estás dando un chapuzón en un pequeño rincón caribeño.
Ideal para: tomar espectaculares fotografías.
Consejo: lleva escarpines si te gusta explorar parajes rocosos.
Además de la playa de Illa Roja, ya citada anteriormente, en la Costa Brava se suceden diversos arenales de gran valor paisajístico donde los bañistas pueden relajarse desnudos para tomar el sol y refrescarse en completa libertad. Un buen ejemplo es la playa de Castell de Palamós, considerada la más virgen de esta renombrada costa catalana. Además, en su extremo izquierdo se hallan las ruinas de un poblado ibérico que ofrece una formidable panorámica de la playa. Por su parte, la cala del Senyor Ramon, a 11 kilómetros de Sant Feliu de Guixols, se distingue por estar rodeada de un hermoso paraje natural, entre acantilados y vegetación frondosa.
Ideal para: visitar las ruinas del antiguo poblado ibérico junto a la playa de Castell.
Consejo: acceder a Illa Roja a través del camino de Ronda.
Empezamos por Cala Sant Francesc, también llamada Cala Bona por estar resguardada de los vientos del norte, de ahí que sea una estupenda playa familiar para disfrutar con los más peques de la casa. Gracias también a su ubicación, protegida de los vientos y de las olas, la playa de Santa Cristina, con sus aguas poco profundas y cristalinas, es otra buena alternativa para ir con niños. Por otra parte, las familias que visitan la comarca del Bajo Ampurdán tienen en la playa de Tamariu un remanso ideal para que los niños jueguen y se bañen.
Ideal para: cubrir el camino que se inicia en la playa de Llafranc, junto a la de Tamariu.
Consejo: si prefieres una playa con sombra, Cala Sant Francesc es la mejor opción.
Cala S'Alguer es una postal en sí misma, puesto que se encuentra salpicada por casas de pescadores, que se remontan al siglo XVI, construidas sobre rocas. Un reducto paisajístico que fue declarado Bien de Interés Cultural por la Generalitat de Cataluña. Situado junto al Museu d'Arqueologia de Catalunya-Empúries y al paseo marítimo de Empúries, la playa del Portixol se enclava en un entorno espectacular. Esta playa tiene una longitud de 255 metros, es de arena fina y aguas turquesas, y justo detrás de ella se halla el histórico portal de Empúries.
Ideal para: subir las escaleras de la playa del Portitxol que conducen hasta un mirador.
Consejo: parte desde Palamós para visitar la playa S'Alguer.
A la encantadora Cala Sa Sabolla se llega desde Cadaqués por el camino de Ronda, que es una de las rutas a pie más bonitas del cabo de Creus. Se trata de una pequeña cala de tan solo 50 metros de extensión, pero sorprende por la limpieza del agua y por su precioso fondo marino. También en una localización recóndita se ubica Cala Estreta, a la que se llega desde la playa el Castell a través de un sendero de pinares. Está dividida en dos partes por el saliente de una roca y, aunque la arena dorada apenas ocupa 20 metros, es uno de los parajes más bellos de Palamós.
Ideal para: disfrutar de la máxima tranquilidad.
Consejo: lleva calzado deportivo.
Terminamos el recorrido por las mejores playas y calas de la Costa Brava con la playa de Fenals, una fabulosa playa con el distintivo de bandera azul, de unos 700 metros de longitud, y ubicada sobre una hermosa bahía protegida por un macizo. Por ello sus aguas, además de cristalinas, son muy tranquilas. También cuenta con una amplia variedad de servicios, así como con actividades acuáticas para bañistas de todas las edades.
Ideal para: disfrutar de diferentes actividades acuáticas.
Consejo: toma la carretera de Blanes a Lloret para llegar a la playa de Fenals.