Calas en Formentera: paraísos escondidos entre rocas y aguas turquesas

Las mejores calas de Formentera (y algunas que pocos conocen)

Formentera, la más pequeña de las Pitiusas, esconde entre sus costas algunas de las calas más bellas del Mediterráneo. Lejos del bullicio y del turismo masivo, estas pequeñas playas invitan a desconectar entre aguas cristalinas, arena blanca y formaciones rocosas esculpidas por el viento y el tiempo. Así que, si buscas un rincón donde olvidarte del mundo, aquí lo vas a encontrar.

  1. Cala Saona
  2. Playa de Migjorn
  3. Cala de Mort (Caló des Mort)
  4. Cala en Baster
  5. Ses Platgetes
  6. Es Caló

Desde las más populares y accesibles hasta esas calas secretas de Formentera que solo algunos conocen, la isla ofrece opciones para todos los gustos: baños tranquilos, sesiones de snorkel o tardes eternas viendo caer el sol. En este artículo te llevamos por algunas de las mejores calas de Formentera, con pistas para descubrir también esos rincones escondidos donde la naturaleza todavía reina en silencio.

1. Cala Saona

Una de las calas más emblemáticas de Formentera, Cala Saona enamora por su belleza compacta y su entorno tranquilo. Rodeada de acantilados bajos y con aguas cristalinas que varían entre el turquesa y el azul profundo, es ideal para quienes quieren disfrutar del mar con comodidad y vistas espectaculares. A pesar de su popularidad, mantiene un ambiente relajado, sobre todo si llegas temprano o al atardecer, cuando el sol se esconde detrás de Ibiza tiñendo el cielo de tonos cálidos. Su fondo de arena fina, sus aguas poco profundas y la posibilidad de alquilar hamacas o hacer paddle surf la convierten en una cala perfecta para pasar el día. Además, cuenta con un restaurante cercano para reponer fuerzas sin perder la vista al mar. Es también uno de los mejores lugares de Formentera para ver la puesta de sol sin aglomeraciones. Una visita imprescindible.

Imprescindible: contempla la puesta de sol desde Cala Saona mientras el cielo se tiñe de fuego tras los acantilados de Ibiza.

2. Playa de Migjorn

Más que una cala, Migjorn es un extenso litoral de más de cinco kilómetros de costa virgen que recorre el sur de Formentera. Aquí no hay un solo rincón, sino decenas de pequeñas calas y tramos de playa donde cada visitante puede encontrar su lugar favorito. El entorno combina dunas, sabinas y rocas, con acceso fácil en algunos puntos y más escondido en otros, ideal para quienes disfrutan explorando. Sus aguas cristalinas y la ausencia de grandes construcciones conservan ese espíritu salvaje que define a la isla. Migjorn es perfecta para caminar, relajarse sin prisas, tomar el sol o practicar snorkel. También hay chiringuitos repartidos a lo largo de la playa, algunos con encanto hippie y otros con propuestas más gourmet. La clave está en perderse y descubrir tu propia cala dentro de Migjorn. No hay dos visitas iguales a este rincón de la isla.

Imprescindible: piérdete entre las calitas de Migjorn y encuentra tu rincón secreto en los cinco kilómetros más salvajes de Formentera.

3. Cala de Mort (Caló des Mort)

Pequeña, recogida y con un encanto casi cinematográfico, Caló des Mort es una de esas calas secretas de Formentera que, pese a su creciente fama, todavía conserva una magia especial. Rodeada de rocas y con una lengua de arena dorada que se adentra suavemente en el mar, este rincón parece una piscina natural entre acantilados. El acceso no es el más fácil —hay que bajar por un sendero desde el hotel Riu—, pero el esfuerzo merece la pena. Es ideal para quienes buscan tranquilidad, aunque conviene llegar pronto si quieres espacio para extender la toalla. Sin servicios, sin chiringuitos, sin música: solo el sonido del agua y el calor del sol. Si te apetece darte un baño con unas vistas de postal y sentir que estás en una cala privada, Caló des Mort es tu sitio. Uno de los secretos peor guardados, pero todavía un tesoro.

Imprescindible: baja el sendero hasta Caló des Mort y date un baño en una piscina natural con vistas de postal.

4. Cala en Baster

Cala en Baster es una de esas calas de Formentera que parecen diseñadas para los espíritus más libres. Situada al norte de la isla, muy cerca de Sant Ferran, es una cala de rocas con un paisaje lunar, flanqueada por acantilados bajos donde las antiguas casetas de pescadores están excavadas en la piedra. Aquí no hay arena, pero sí aguas transparentes y un ambiente auténtico, alejado de lo comercial y lo turístico. Es perfecta para quienes practican snorkel o buscan un sitio donde leer, nadar o contemplar el paisaje sin más compañía que el sonido del mar. Al ser poco frecuentada, resulta una gran opción si buscas calas secretas en Formentera. El acceso se hace a pie, por caminos de tierra, lo que añade aún más encanto al lugar. Si te gusta lo salvaje y te llevas contigo todo lo necesario, Cala en Baster te regalará un rincón inolvidable.

Imprescindible: explora las casetas de pescadores excavadas en roca en Cala en Baster y sumérgete en un paisaje lunar frente al mar.

5. Ses Platgetes

En la zona de Es Caló, entre acantilados suaves y aguas limpias como espejos, se extienden Ses Platgetes: un conjunto de pequeñas calas de arena blanca y roca que forman un paraíso accesible y tranquilo. No es una sola playa, sino varias calitas conectadas entre sí, perfectas para explorar sin prisas. Su entorno natural, con sabinas y vegetación baja, conserva el espíritu puro de la isla, y sus aguas poco profundas la hacen ideal para familias o para quienes buscan un baño tranquilo sin corrientes ni oleaje. Además, su ubicación frente al este convierte a Ses Platgetes en un lugar magnífico para ver el amanecer. Muy cerca está el pueblo de Es Caló, donde puedes tomar algo o comer pescado fresco tras una jornada de mar. Sin ser la más conocida, es una de las mejores calas de Formentera para descansar sin agobios y con todo el encanto mediterráneo.

Imprescindible: madruga y recibe el amanecer entre calitas de arena blanca y aguas tranquilas en Ses Platgetes.

6. Es Caló

Más que una cala, Es Caló es un pequeño pueblo marinero con un entorno natural privilegiado y algunas de las aguas más transparentes de la isla. La zona de baño está rodeada de casetas de pescadores tradicionales, con barcas varadas en rampas de madera y ese ambiente pausado que parece detenido en el tiempo. Es una mezcla de playa, puerto y mirador desde el que contemplar la costa norte de Formentera en su versión más auténtica. Aquí no encontrarás arena fina, pero sí zonas de roca plana donde extender la toalla y lanzarte al agua. También es una base ideal para quienes quieren hacer snorkel o iniciarse en rutas a pie por el cercano Camí de Sa Pujada. Y, por supuesto, puedes quedarte a comer en alguno de sus restaurantes, donde el pescado es fresco de verdad. Es Caló es historia, mar y belleza, todo en un mismo rincón.

Imprescindible: pasea entre barcas varadas y rampas de madera en Es Caló, el pueblo marinero más auténtico de Formentera.

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