Recomendación: visita el faro de piedra Phare des Baleines. Desde el mirador se tiene una vista panorámica de las playas y el mar.
Como muestra nuestra selección de las mejores playas de Francia, las más bellas no siempre tienen que estar en la Costa Azul, que es cierto que cuenta con verdaderos tesoros (y que, por supuesto, vamos a compartir contigo) pero otras regiones no se quedan atrás. Tanto si buscas pintorescos paseos marítimos, como si prefieres amplios arenales ideales para familias o calas naturales y solitarias, el litoral francés cautiva con sus polifacéticas ciudades costeras. Hemos preparado la lista definitiva de las mejores playas de Francia, exclusivamente para tus próximas vacaciones en la playa.
La playa de Conche des Baleines, en el extremo de la isla de Ré, en el Atlántico, se abre justo detrás del denso bosque de Lizay. La forma más fácil de explorar la playa y sus alrededores es en bicicleta, y sus aguas tranquilas y de color azul oscuro son perfectas para los nadadores. En la época adecuada del año, los vientos hacen que el lugar sea también perfecto para el windsurf.
Recomendación: visita el faro de piedra Phare des Baleines. Desde el mirador se tiene una vista panorámica de las playas y el mar.
En el sur de Córcega existe una playa de ensueño: la playa de Roccapina, enmarcada por una bahía rocosa densamente cubierta de vegetación. El agua azul celeste se une a la arena blanca y de las pintorescas rocas surgen numerosos monolitos. El acceso no es el más fácil: desde el pueblo hay que bajar por un camino de tierra, pero el esfuerzo merece la pena. Se recomienda volar a Ajaccio, desde donde se puede llegar al pueblo cercano en autobús o alquilando un coche.
Recomendación: hazte una foto con el "león de piedra", un enorme bloque de granito, que vigila la bahía.
El pequeño pueblo de Etretat, en la costa norte de Francia, se encarama sobre unos acantilados de piedra caliza únicos y realmente espectaculares. El telón de fondo de Normandía es extraordinario y permite disfrutar de unas vacaciones en la playa muy especiales. Bajo los inmensos acantilados, se extiende una amplia franja de playa, cuyas aguas, que van del verde esmeralda a azul marino, bañan suavemente la orilla. Durante los meses de verano, la playa es perfecta para bañarse en el Canal de la Mancha, y en el pueblo encontrarás todos los servicios necesarios, alojamiento y restaurantes incluidos.
Recomendación: desde los acantilados podrás disfrutar de una magnífica vista de la playa y de las extrañas formaciones de piedra caliza.
Porquerolles es la isla más grande del archipiélago de Hyères, en el sur de Francia, a la que se llega en un corto trayecto en ferry desde la Costa Azul. La isla impresiona por su original litoral. La playa de Notre Dame, en el noreste de la isla, se extiende a lo largo de una amplia bahía. En el interior, los pinos, las hierbas silvestres y los nudosos eucaliptos crean un entorno mágico. La playa es un destino ideal para toda la familia y ofrece actividades como la natación, el buceo y las excursiones en barco.
Recomendación: alquila una bici en la terminal del ferry para llegar a la playa de forma rápida y sencilla.
La playa de Palombaggia, en el sur de Córcega, suele figurar entre las diez mejores playas de Europa. Su ambiente caribeño confiere a la playa un encanto especial. Para llegar hay que tomar un camino que se desvía del circuito de la isla y desciende unos cientos de metros a través de pinares: la recompensa son unas vistas impresionantes. La playa de arena blanca y el mar cristalino forman una pequeña bahía que termina proyectándose sobre el mar en forma de extraña formación rocosa. Si a lo anterior añadimos el paisaje natural formado por las amplias copas de los árboles, la conclusión es clara: has llegado al paraíso.
Recomendación: desde la bahía de Tamaricciu encontrarás unas vistas incomparables de la playa, el bosque costero y el mar.
No muy lejos de Hyères se encuentra la playa de Almanarre, de 5 km de longitud, en la península de Giens. Esta amplia playa de arena es ideal para practicar deportes como el bádminton o el voleibol de playa y atrae a muchos aficionados a los deportes náuticos (sus instalaciones incluyen parapente, esquí acuático, buceo y kitesurf). Debido a su tamaño, la playa también ofrece mucho espacio donde retirarse en busca de paz y tranquilidad. El encantador paisaje se compone de irregulares acantilados en el sur y ofrece una panorámica hermosa y natural.
Recomendación: visita el yacimiento arqueológico d'Olbia, situado justo detrás de la playa.
La amplísima costa de Espiguette, con sus vastas dunas, marismas y lagunas, parece un litoral sacado directamente del Sáhara. La civilización prácticamente desaparece a lo largo de esta interminable playa, donde la arena amarilla y el mar, a menudo agitado, crean una peculiar imagen de paraje completamente virgen. Como una isla desierta, el paisaje promete libertad y alegría. Sin embargo, no hay necesidad de sentirse como Robinson Crusoe: en el cercano restaurante Les Pieds Nus podremos degustar la mejor comida francesa o tomar una copa.
Recomendación: la amplia playa natural es perfecta para los principiantes que quieran probar el kitesurf.
Esta cala escondida aparece como por casualidad al recorrer el sendero que rodea Saint-Jean-Cap-Ferrat. Enclavada entre terrazas pedregosas bordeadas de álamos y rocas escarpadas, el mar azul celeste invita a zambullirse y relajarse en sus tranquilas aguas. Tómate un descanso y recupera fuerzas mientras disfrutas de las delicias culinarias en los restaurantes de primera categoría que encontrarás en la Paloma.
Recomendación: no te pierdas las impresionantes vistas de todos los pueblos costeros hasta llegar a Mónaco.
En el extremo suroeste de Francia se encuentra la playa urbana de San Juan de Luz. La costa vasca del Atlántico se baña en suaves olas gracias a los diques de piedra de la zona, que retienen el mar salvaje y los fuertes vientos. Los surfistas buscarán olas en vano, pero para los niños la playa es perfecta; está separada de los innumerables hoteles, restaurantes y bares por un atractivo paseo marítimo. Dado que es un popular destino de vacaciones, la playa cuenta con socorristas y numerosas instalaciones durante el verano.
Recomendación: mientras los niños se divierten en el club de playa, los adultos pueden nadar hasta el pantalán.
Bien protegida del Atlántico, esta pequeña bahía sirve de puerta de entrada al Parque Nacional de Armórica, en Bretaña. El ambiente sencillo y cercano se caracteriza por sus coloridas casas de campo, los acantilados cubiertos de bosques y una amplia playa de arena blanca. En el centro náutico podrás tomar clases de vela o alquilar un equipo para practicar kayak y piragüismo. El cercano pueblo cuenta con excelentes hoteles, restaurantes y bares para que puedas cargar las pilas y disfrutar de los días de playa.
Recomendación: haz una excursión en barco para recorrer las espectaculares cuevas y rocas que rodean la bahía.
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