Imprescindible: probar los menús degustación, con platos tradicionales y guiños de fusión.
Acompáñanos por este recorrido por los mejores restaurantes, fogones y casas de comidas que no te puedes perder en tu visita a la región de Murcia. Prepárate para una cocina de base marinera e influencias andaluzas, manchegas y valencianas que respeta las recetas tradicionales pero no tiene miedo a innovar.
Abrimos listado y apetito con la cocina elegante y refinada de Nazario Cano. Ubicado a las afueras de la ciudad de Murcia, dentro de un colosal complejo con casino y piscina incluida levantado por el Grupo Orenes, este restaurante de cocina tradicional con visión actual y creativa brilla en el firmamento gastronómico murciano con su estrella Michelin, otorgada poco después de su apertura, en 2021. Sus creaciones, que nada tienen que ver con la estridencia de su decoración, ofrecen un punto de vista diferente de la cocina mediterránea al que estamos acostumbrados, fruto de la mirada curiosa e imaginativa de Cano, quien ha sabido hacer de este local, su restaurante más personal e íntimo.
Nos trasladamos al corazón de Murcia ciudad para conocer uno de los referentes gastronómicos de la región. Liderado por el chef David Muñoz, Alborada es un restaurante de mercado, de productos frescos trabajados en su punto, con sensatez y creatividad. No se nos ocurre mejor sitio para tomarle el pulso a la cocina contemporánea murciana que aquí, donde las verduras de la huerta murciana, el pescado recién capturado y los mejores cortes de carne se elaboran y sirven en tres ambientes diferentes: la barra, el salón o el reservado. Un buen hacer, el del chef murciano y su apasionado equipo, que les ha llevado a recibir la distinción «Bib Gourmand» de la Guía Michelin, así como algún que otro Sol de Repsol.
Si hay un lugar donde la experimentación no tiene límites, ese es la cocina. Y así lo entienden en este local en el que se «ensaya», y mucho, sobre todo desde el corazón. ¿Las materias primas? Todas las de la despensa murciana. ¿La mente pensante y ejecutora? La del chef David López, encargado de dar forma a ideas y ocurrencias irresistibles que son fruto de años de experimentación y un acertado conocimiento de las técnicas culinarias más avanzadas. La suya es una cocina natural, reconfortante, como el entorno en el que se presenta y disfruta. Una cocina de proximidad y de puro goce, en el que destacan como ingredientes estrella la dorada, el langostino o el chato murciano, una raza de cerdo negro de nuevo en boga.
Este restaurante de exótica presentación se encuentra en El Palmar de Don Juan, Murcia, y es el único de la región que acumula tres Soles de Repsol y dos estrellas Michelin. Galardones no le faltan a la brillante cocina del chef Pablo González, una propuesta de temporada que huye de convencionalismos y promulga el apego a la tierra, a la materia prima y, sobre todo, a vivir el momento de la degustación como un instante de disfrute que queda para siempre en la memoria. Decía el chef francés Alain Ducasse, que si no hay recuerdo tras la ingesta, entonces es que no hemos acertado. En esta casa son de la misma opinión, y así lo dejan ver en sus tres menús degustación.
Un comedor tradicional en el centro de Murcia con sus clientes de siempre, unos apostados en la barra, el resto en las mesas redondas –de esas de mantel grueso y pesado– dispuestas por toda la sala. Esto es precisamente lo que te vas a encontrar cuando visites este templo de las buenas costumbres gastronómicas, del producto murciano de la más alta calidad, bien entendido, seleccionado y elaborado. Su exitosa trayectoria y espléndida oferta culinaria le han valido recientemente un Sol de Repsol, así que prepárate para encontrarlo más concurrido que de costumbre. En su carta encontrarás verdaderos homenajes al recetario de los años 80 y 90, que conviven con platos de fusión y reinterpretaciones varias.
Juan Guillamón es el nombre propio que hay detrás de uno de los restaurantes más demandados de Murcia capital. En un local de estética limpia y sincera, sin trampantojos ni florituras, el murciano presenta su visión de la cocina más personal. Arraigada en la tierra y en la tradición, sin perder de vista la estacionalidad o el producto local, su cocina de mercado se impregna asimismo del espíritu explorador y viajero del chef, haciendo de la vanguardia, el exotismo y la creatividad algunas de sus más loables virtudes. Todo ello le ha valido recientemente un merecido Sol de la Guía Repsol. Imperdibles, sus refrescantes y originales entrantes, como el gazpacho de melocotón o principales como la «merluza de pincho glaseada con emulsión de salsa verde y raíz de loto».
El 2022 está siendo el año del restaurante capitaneado por Rodi Fernández. Especialmente por haber recibido su primer Sol de la Guía Repsol en reconocimiento a su renovación, ese renacer entre las cenizas –figuradas– de un antiguo molino de pimentón, su actual ubicación. El proyecto gastronómico de Rodi es una amalgama de tradición y modernidad; de raíces; de materia prima de la tierra; de fusión con otras cocinas del mundo; de técnicas culinarias que sacan lo mejor de cada plato. Su enclave, en el histórico barrio del Espinardo, el ambiente que el arquitecto Paco Sola ha creado con su restauración del espacio, pero sobre todo la incesante creatividad de Rodi han hecho que aquí se disfrute de una de las experiencias gastronómicas más completas de la capital.
En la localidad murciana de Ricote encontramos otro de los ganadores de los soles que este año ha repartido la Guía Repsol. Su chef, Jesús Ortega, es el responsable de una cocina que lleva el recetario regional a lo más alto, con pinceladas de autor de sello indiscutible. De especial mención son sus platos de caza, en concreto sus gazpachos de caza menor o sus empanadillas de faisán, el tradicional chato murciano a la parrilla, los postres caseros como la «trompeta del Sordo» –crujiente de avellana con manteca de cacao–, y otras «delicatessen» tan contundentes como exquisitas. Su menú degustación, de menos de 40 euros, tiene una excelente relación calidad-precio.
Cartagena fue el lugar elegido por la joven chef cartaginense María Gómez y su «partner in crime», Adrián de Marcos, para hacer realidad su proyecto, el de una alta cocina murciana contemporánea que busca la creación de paisajes locales a través de sabores y texturas, y que recientemente le ha valido una estrella en el firmamento Michelin, y dos Soles de la Guía Repsol. Su propuesta logra el perfecto equilibrio entre materias primas del campo y la mar, las recetas tradicionales heredadas y una pasión por llevar a cada bocado la esencia de Cartagena, sus raíces, su historia, sus gentes. «Que quien entre en Magoga sepa muy bien que se encuentra en Cartagena», en palabras de los propios protagonistas, es su principal objetivo. Palabra de chef.
Lo que comenzó en 2010 como un concepto de comida callejera e informal para compartir se ha convertido hoy en un espacio gastronómico valedor de un Sol de Repsol y de una distinción «Bib Gourmand». Ubicado en pleno centro de Murcia, detrás de su catedral, este local de estética fresca y desenfadada, y ambiente distendido, tiene propuestas culinarias tan interesantes como un «bocatín de de solomillo, salsa de trufa y rúcula», «canelón de pato y mostaza suave» o el clásico «bocata de calamares». Las suyas son tapas de raíces mediterráneas con toques asiáticos e influencias orientales presentes en toda su carta, imaginadas y ejecutadas por las manos del ingenioso chef Sergio Martínez.