21 cosas que hacer en Malta

Malta se encuentra entre Sicilia y la costa norte de África. En realidad es un archipiélago de tres islas. La mayor parte de la población vive en Malta, mientras que la segunda en tamaño, Gozo, es conocida por sus playas y paisajes. En Comino, la pequeña, de solo 3,5 kilómetros cuadrados, no circulan coches y solo hay un hotel, lo que significa que es tranquila y virgen. Malta cuenta con 7000 años de historia, buen clima y fantásticas playas. Esto significa que es un lugar excelente tanto para unas vacaciones de playa como para una escapada cultural. Para que no te pierdas las mejores vistas, sonidos y sabores del país, aquí tienes nuestra guía con las mejores cosas que puedes hacer en Malta.

  1. Pasear por su hermosa capital.
  2. Navegar hasta las Tres Ciudades.
  3. Explorar fortalezas históricas.
  4. Ir a la playa.
  5. Practicar actividades al aire libre.
  6. Nadar en la Laguna Azul.
  7. Explorar la Gruta Azul.
  8. Conocer Mdina, la Ciudad del Silencio.
  9. Recorrer las preciosas iglesias de Malta.
  10. Meterse bajo tierra.
  11. Visitar templos más antiguos que las pirámides.
  12. Darse un capricho y probar los pastizzi.
  13. Encontrar tu nuevo vino favorito.
  14. Saborear su pescado fresco.
  15. Bucear entre su colorida vida marina.
  16. Unirse a la fiesta en un festival.
  17. Vivir la escena musical local.
  18. Perderse en la vida nocturna de Paceville.
  19. Asistir a un espectáculo en uno de los teatros más antiguos del mundo.
  20. Admirar su impresionante arquitectura moderna.
  21. Sentirse una estrella de cine.

1. Pasear por su hermosa capital

Con su apenas kilómetro cuadrado de extensión, La Valeta, la capital de Malta, es una ciudad perfecta para recorrer  a pie y explorar sus inconfundibles calles, repletas de edificios históricos, arquitectura de la época barroca y casas con balcones de colores. Pero ni siquiera hace falta recorrer la ciudad entera para disfrutarla por completo: desde los Jardines Upper Barrakka podrás contemplar toda la ciudad y su puerto.

Nuestra recomendación: el mejor sitio para conocer la historia de Malta es el Museo Arqueológico Nacional, que incluye objetos que se remontan al año 5000 a. C.

2. Navegar hasta las Tres Ciudades

Desde el puerto de La Valeta salen los ferris que llevan a tres ciudades igualmente históricas. Birgu (también conocida como Vittoriosa), Senglea y Conspicua son conocidas colectivamente como las Tres Ciudades. Aunque fueron fundadas en la Edad Media, sus orígenes se remontan a mucho antes: han sido el principal punto de entrada a Malta desde los tiempos de los antiguos griegos. Menos modernas que La Valeta, pasear por sus calles nos traslada en el tiempo a una forma de vida más tradicional, especialmente durante los animados festivales que se celebran a lo largo del año.

Nuestra recomendación: las procesiones de Semana Santa, que recorren las calles de las tres ciudades.

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3. Explorar fortalezas históricas

El Fuerte de San Telmo domina el puerto de La Valeta. Desempeñó un papel importante en la defensa de la ciudad durante el Sitio de Malta en 1565 y durante la Segunda Guerra Mundial. Hoy en día alberga el Museo Nacional de la Guerra y en su interior se organizan recreaciones militares. Pero las fortificaciones históricas se extienden por toda la geografía del país: en el siglo XVII se construyeron una serie de torres de vigilancia a lo largo de la costa. Aunque algunas han sido demolidas a lo largo de los siglos, muchas de ellas siguen en pie y algunas están abiertas al público.

Nuestra recomendación: visitar el Fuerte Ricasoli, una fortaleza que se mantiene casi intacta y que ha aparecido en multitud de películas y series: era la Fortaleza Roja de Juego de Tronos en la 1ª temporada.

4. Ir a la playa

Aunque las playas no sean el punto fuerte de Malta, sí que merecen una visita para darse un chapuzón en sus limpísimas aguas. En la isla principal, las playas más populares son Għajn Tuffieħa y Golden Bay, ambas en la costa noroeste. Las playas de Gozo son populares entre los buceadores y los navegantes; si tuviésemos que destacar una, nos quedaríamos con la playa de Ramla Il-Hamra y su arena rojiza-dorada.

Nuestra recomendación: en primavera y otoño hay menos gente y el clima permite bañarse. Por cierto, tanto el nudismo como el toples están prohibidos en Malta.

5. Practicar actividades al aire libre

Si no eres mucho de tomar el sol, no te preocupes, abundan los planes para admirar el paisaje maltés. Gozo es especialmente recomendable para hacer excursiones en plena naturaleza. En la isla de Malta, hay varias cuadras y escuelas de equitación, aunque hay que tener en cuenta que las mejores rutas se encuentran en la costa norte de la isla. Dicho esto, las tres islas cuentan con excelentes lugares para practicar la escalada y el rappel (de hecho, hay más de 1.300) y tanto en Malta como en Gozo hay clubes de escalada y touroperadores de aventura que pueden ayudarte a organizar una escapada.

Nuestra recomendación: Fawwara, Mellieħa, Għar Lapsi, Dingli y Wardija son excelentes lugares para hacer excursiones de un día.

6. Nadar en la Laguna Azul

Ubicada en la isla de Comino, justo enfrente del islote de Cominotto, la increíblemente fotogénica Laguna Azul es, probablemente, el lugar más popular del país. Dado que se encuentra en la ruta entre Malta y Gozo, es muy común que los veleros de ambas islas hagan paradas en sus brillantes aguas turquesas. Date un buen chapuzón y explora las numerosas e impresionantes cuevas.

Nuestra recomendación: evita las aglomeraciones visitándola bien temprano por la mañana o a última hora del día.

7. Explorar la Gruta Azul

Otro de los parajes naturales más bellos de Malta es la Gruta Azul. Se trata de una serie de cuevas marinas situadas en la costa sur de la isla principal, ideales para descubrir en barco o buceando. El vivo color azul se debe a que la luz del sol atraviesa las cuevas en el ángulo perfecto para iluminar la vida submarina fosforescente.

Nuestra recomendación: visítala antes de las 13:00h ya que por la mañana es cuando las aguas están más azules. 

8. Conocer Mdina, la Ciudad del Silencio

Mdina es una ciudad amurallada perfectamente conservada que se encuentra en la cima de una colina en el norte de la isla principal. En ella se permiten muy pocos coches, lo que le ha valido el sobrenombre de "la Ciudad del Silencio". Hasta mediados del siglo XVI, Mdina fue la capital del país y el lugar de residencia de algunas de las mayores fortunas del Mediterráneo. Sin embargo, tras el traslado de la capital a Birgu (y luego a La Valeta), Mdina entró en decadencia y ha permanecido prácticamente inalterada desde sus días de esplendor, lo que permite explorar casas y palacios históricos realmente fascinantes. Justo fuera de las murallas, se encuentran los restos de una villa romana (Domus Romana). 

Nuestra recomendación: aunque no queda mucho de la Domus Romana en sí, aún se pueden admirar algunos de sus bellos mosaicos, en gran parte aún intactos.  

9. Recorrer las preciosas iglesias de Malta

Se dice que en Malta podrías dedicar todo un año a recorrer sus iglesias, a razón de una por día. Sin embargo, nosotros vamos a centrarnos solo en dos, especialmente famosas. 

La iglesia parroquial de la Asunción, comúnmente conocida como Rotonda, o Cúpula, de Mosta, se encuentra al noroeste de la isla principal, está inspirada en el Panteón de Roma y cuenta con una de las cúpulas más grandes de Europa. 

La Concatedral de San Juan de La Valeta, uno de los edificios barrocos más bellos de Europa, data de 1570 y fue construida por los Caballeros de San Juan. Su impresionante colección de arte incluye obras de Caravaggio y Rubens.

Nuestra recomendación: en muchas iglesias se recomienda vestir con decoro; consulta las posibles restricciones de cada una de ellas.

10. Meterse bajo tierra

Algunos de los monumentos más fascinantes de Malta se esconden bajo tierra. La ciudad de Rabat es famosa por las catacumbas de San Pablo y Santa Águeda. Se remontan a la época del Imperio Romano y son uno de los monumentos cristianos más antiguos del país. A pesar de tener más de mil años, todavía se pueden contemplar algunos de sus impresionantes murales. Las Salas de Guerra de Lascaris, en La Valeta, se construyeron originalmente como cuarteles de esclavos en el siglo XVI. Después, la red de túneles se convirtió en una base para las fuerzas aliadas durante la Segunda Guerra Mundial.

Nuestra recomendación: aunque puedes hacerlo por tu cuenta, las visitas guiadas a las catacumbas merecen la pena.

11. Visitar templos más antiguos que las pirámides

El complejo de los templos de Ġgantija, en Gozo, fue construido alrededor del año 3600 a. C., es decir, es más antiguo que Stonehenge y las pirámides de Egipto. En la isla principal encontramos los templos de Ħaġar Qim (casi tan antiguos) y los templos de Tarxien, que datan de alrededor del año 3150 a. C. y aún conservan unas tallas increíblemente detalladas. El mejor conservado de estos antiguos monumentos es el Hipogeo de Saflieni; aunque es casi tan antiguo como Ġgantija, este complejo funerario subterráneo ha estado protegido de los elementos y sólo fue redescubierto a principios del siglo XX.

Nuestra recomendación: reserva tu visita con antelación ya que el acceso está muy restringido por cuestiones de conservación.

12. Darse un capricho y probar los pastizzi

Al estar tan cerca de Sicilia, la cocina maltesa tiene una clara influencia italiana. En muchos restaurantes de Malta encontrará pasta, pizza y otros clásicos italianos (y en generosas porciones de tamaño italiano). Aunque el plato nacional de Malta es el stuffat tal-fenek, un guiso de conejo, en caso de que solo pruebes un plato tradicional maltés durante tu viaje, que sean los pastizzi. Estos pequeños pasteles rellenos de queso ricotta o puré de guisantes se encuentran en todas partes: en las especializadas pastizzerias y en bares y vendedores ambulantes. Si eres goloso, prueba un imqaret, muy similar pero relleno de dátiles.

Nuestra recomendación: prueba también la timpana, un hojaldre relleno de macarrones, carne picada, huevo duro y queso parmesano. ¡Te sorprenderá!

13. Encontrar tu nuevo vino favorito

En Malta se cultiva mucha uva; no obstante, no es fácil encontrar vino maltés en el supermercado local. Al estar tan cerca de Italia, tradicionalmente los malteses se limitaban a importar la mayor parte del vino que consumían. En los últimos años, sin embargo, Malta se está convirtiendo en un destino vinícola gracias a su emergente industria del vino. Dependiendo de la fecha de tu visita, podrás realizar una visita a un viñedo o una cata de vinos en Meridiana Wine Estate, Emmanuel Delicata Winemaker o Tal-Massar Winery.

Nuestra recomendación: prueba los vinos ligeros y afrutados elaborados con uvas, Girgentina y Gellewza, autóctonas del país.

14. Saborear su pescado fresco

En Malta no falta el pescado. El preferido para los malteses es el lampuki (de la familia de los peces-delfín y también conocido como mahi mahi), que suele servirse en forma de pastel. Encontrarás el pescado más fresco de Malta en Marsaxlokk; este pintoresco pueblo de la costa sureste de la isla acoge cada domingo el mayor mercado de pescado del país.

Nuestra recomendación: en Marsaxlokk, haz una excursión en luzzu, el típico barco pesquero de Malta.

15. Bucear entre su colorida vida marina

Si prefieres ver a los peces en su hábitat natural, estás de enhorabuena: en Malta hay un montón de lugares fantásticos para bucear y, además, muchas localidades costeras cuentan con sus propias escuelas de buceo. Además, las aguas tranquilas y claras son perfectas para quienes están empezando. Cerca de la Gruta Azul, Ghar Lapsi es un buen lugar para hacer esnórquel y buceadores de todos los niveles.

Nuestra recomendación: los buceadores más experimentados disfrutarán como nunca explorando los naufragios del Um El Faroud, cerca de Ħaġar Qim, y el HMS Maori, justo a las afueras del puerto de La Valeta.

16. Unirse a la fiesta en un festival

El calendario de festivales de Malta no tiene nada que envidiar al de cualquier otro destino. 

El Festival Internacional de Fuegos Artificiales de Malta, que conmemora la adhesión del país a la UE, se celebra cada año a finales de abril en el puerto de La Valeta y en otras localidades del país. 

Entre finales de junio y principios de julio, el Festival Internacional de las Artes de Malta ofrece conciertos, teatro, proyecciones de películas, exposiciones y representaciones artísticas en escenarios de toda La Valeta. Y la Notte Bianca hace lo propio durante una noche de octubre. 

El festival de música más popular de Malta es el Isle of MTV, un concierto multitudinario (y gratuito) al aire libre que se celebra cada mes de junio. También es musical el festival Lost and Found, a principios de mayo.

Nuestra recomendación:  consulta las páginas web oficiales para estar informado sobre todos los festivales de Malta.

17. Vivir la escena musical local

La escena musical de Malta es igualmente animada. El mejor lugar para vivir la experiencia de la tradicional música folclórica maltesa es el Għanafest, que se celebra en La Valeta cada mes de junio. Se trata de un festival de tres días en el que actúan algunos de los mejores intérpretes de canto folclórico tradicional, la Għana. La música está en el corazón de muchas comunidades maltesas y sus bandas de música son una importante fuente de orgullo local. Dichas bandas actúan en festivales locales, pero también desempeñan un papel importante en la vida cotidiana de cualquier localidad. En aquellas donde hay más de una banda, existe una amistosa rivalidad al estilo de los equipos de fútbol. En las fiestas locales se puede ver a los seguidores de una banda vestidos con los colores típicos de la misma.

Nuestra recomendación:  en La Valeta encontrarás todo tipo de actuaciones en vivo: jazz, rock y música clásica.

18. Perderse en la vida nocturna de Paceville

Paceville es el barrio de ocio de Malta, a las afueras de la localidad turística de St Julians. Aquí encontrarás superclubs, restaurantes y bares de rock y salsa. Durante los meses de verano, gran parte de la vida nocturna se traslada a los clubes al aire libre que se reparten por las localidades de la isla principal. Malta también cuenta con una vibrante escena gay y ha sido nombrada uno de los mejores destinos de Europa en cuanto a derechos LGBTIQ. Paceville cuenta con varios clubes y bares de ambiente y la Semana del Orgullo de La Valeta se celebra a principios de septiembre.

Nuestra recomendación: muchos de los hoteles de lujo de la zona cuentan con bares en las azoteas.

19. Asistir a un espectáculo en uno de los teatros más antiguos del mundo

La Valeta cuenta con uno de los teatros en funcionamiento más antiguos de Europa. Inaugurado en 1732, el Teatro Manoel ha conservado muchas de sus características originales. En él se representan regularmente obras en inglés, incluida la tradicional pantomima navideña británica.

Nuestra recomendación: combina la asistencia a un espectáculo con la visita guiada al teatro.

20. Admirar su impresionante arquitectura moderna

El otro gran teatro de La Valeta es la Pjazza Teatru Rjal, al aire libre. Es uno de los varios edificios de la ciudad diseñados por el renombrado arquitecto Renzo Piano, responsable del Shard de Londres. Piano también diseñó el Parlamento y la Puerta de la Ciudad de La Valeta, que se han convertido rápidamente en puntos de referencia locales. Este moderno teatro sustituye a la antigua Ópera y está construido sobre los cimientos del edificio original. Su mezcla de tradición e innovación (por no hablar de las hermosas vistas que lo rodean) hacen que sea un lugar memorable para ver un espectáculo.

Nuestra recomendación: los amantes de la arquitectura no pueden perderse la Casa Rocca Piccola, del s. XVI, y el moderno Centro de Comercio Marítimo.

21. Sentirse una estrella de cine

Desde 1925 se han rodado casi 150 películas en Malta, entre ellas algunos de los últimos éxitos de la gran pantalla como Gladiador, El Código Da Vinci y La espía que me amó. Y no solo películas, sino también series de éxito como Juegos de tronos, que rodó gran parte de su 1ª temporada en Mdina. Sin embargo, la producción que más impacto ha tenido en la isla fue un famosísimo fracaso: Popeye. El decorado del pueblo de Sweethaven construido para la película de 1980 protagonizada por Robin Williams quedó intacto tras el rodaje y ahora se ha convertido en una de las atracciones familiares más populares de Malta. Situado en un acantilado de la costa occidental de la isla, Popeye Village ofrece unas vistas pintorescas, así como espectáculos en vivo al estilo de los parques temáticos.

Nuestra recomendación: en Fuerte Ricasoli, el pueblo pesquero de Marsaxlokk y la ‘ciudad del silencio’, Mdina, se rodó Ágora, dirigida por Alejandro Amenábar.

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