Imprescindible: acudir temprano en plena época estival para poder encontrar aparcamiento y un buen sitio en la orilla.
Si hay algo que no falta en Málaga y provincia, capital de la Costa del Sol, son playas. Desde Manilva a Nerja, pasando por Estepona, Marbella y Málaga capital, sus largos kilómetros de costa proveen días aún más largos de sol a la orilla del mar. ¡Conoce nuestro top ten!
Playas urbanas, a pocos metros de los restaurantes más distinguidos de Marbella y Málaga. Playas vírgenes con bosques de pinos, dunas y especies protegidas. También las hay semiurbanas, de arena fina, de grava, arena más gruesa y de bolos. Déjanos enseñarte las mejores playas de Málaga y la Costa del Sol.
A unos 10 km de Málaga capital, en el término municipal del Rincón de la Victoria, encontramos esta playa amplia y familiar, de aguas poco profundas y un paseo marítimo –el del Cantal– que en verano rebosa de vida. A lo largo de sus 1300 m de extensión y 40 m de ancho se pueden practicar todo tipo de deportes acuáticos, aunque si eres más de chiringo y hamaca, la oferta también es generosa. Además de en coche, puedes acceder a ella desde la propia Málaga en bici o caminando por un conocido sendero con túneles desde el que además tienes unas vistas envidiables de la costa.
Imprescindible: acudir temprano en plena época estival para poder encontrar aparcamiento y un buen sitio en la orilla.
Nada más agotarse el paseo marítimo de las barriadas marineras de Pedregalejos y El Palo, pasado el puerto deportivo de El Candado, nos encontramos con esta playa preferida por familias y los más jóvenes, ya que cuenta con zona de barbacoas, una arbolada de eucaliptos con buena sombra y un sinfín de actividades nocturnas –entre ellas, las famosas «moragas». Recibe este nombre por el peñón con forma de cuervo que divide la playa en dos, y por tener, tiene hasta una zona de juegos infantiles. Eso sí, no hay chiringuitos ni hamacas, con lo que es muy común ver a las familias que van a pasar el día con su propio «chiringuito» montado, con lo que aquí llaman un «chambao» (una choza con cañas y telas, hoy en día sustituidas por sofisticados cenadores).
Imprescindible: si te animas, una forma de llegar es en bici por la Gran Senda Litoral que llega hasta Málaga.
Al suroeste de Estepona, ajena al bullicio del pueblo malagueño, está la Playa del Cristo, una playa semiurbana ubicada junto al puerto deportivo que cuenta con una longitud de unos 700 m de arena gris. Sus aguas suelen estar limpias y tranquilas, y el ambiente reinante es el familiar, ya que hay varias zonas de juegos infantiles, y una arboleda que procura sombra para los días más calurosos. Se puede llegar a ella a pie o en coche, ya que cuenta con un amplio aparcamiento. También tienes un par de chiringuitos que, además del famoso «pescaíto frito» y los espetos de sardinas, ofrece música en directo los fines de semana del verano.
Imprescindible: llegar temprano para coger sitio en la zona de sombra, sobre todo en pleno verano.
Hay quien dice que es una de las playas más bonitas de España. Y razones no le faltan. Rodeada por los famosos acantilados de Maro, en pleno Parque Natural de Maro-Cerro Gordo, por cultivos y cañaverales, esta cala de unos 500 m de extensión de arena gruesa cuenta con unas aguas limpias y cristalinas en las que es una gozada bañarse. Además, en sus inmediaciones tienes cascadas, cuevas submarinas y un paisaje bello donde los haya. No dispone de servicios, al ser una zona protegida, y el acceso es relativamente sencillo, pudiendo dejar el coche a pocos metros. Si te fijas, desde la propia playa podrás ver una de las antiguas torres vigía de la zona.
Imprescindible: hacer una de las rutas en kayak o paddle surf entre Burriana y Nerja.
También en Nerja, concretamente a un kilómetro del pueblo, está la concurrida Playa de Burriana, un enclave de arena fina y aguas turquesas que además cuenta con un extenso paseo marítimo en el que no faltan los chiringuitos y otros establecimientos. Es, además, la única playa a la que se accede directamente desde el ascensor del Parador de Turismo de Nerja, con lo que suele haber bastante gente en temporada alta. Como no podía ser de otro modo, este arenal de 800 m de longitud recibe cada año el distintivo de Bandera Azul y en ella, además de disfrutar de la oferta de restauración, puedes realizar todo tipo de actividades deportivas.
Imprescindible: disfrutar de una paella en uno de sus famosos restaurantes, el del «Ayo».
La playa urbana del centro de Málaga por excelencia, la playa de la Malagueta, es la más popular entre los locales y también los turistas, por su cercanía al centro histórico, el Muelle Uno y la Alcazaba, entre otros. Presidida por unas enormes letras fotografiadas hasta la saciedad, esta extensa playa de arena fina cuenta con chiringuitos, zonas de juegos infantiles y diversas áreas con césped y palmeras que dan una sombra muy agradecida en verano. Son en total unos 1200 m de longitud rodeado por un agradable paseo marítimo, la Playa de la Caleta a un lado, y la farola de Málaga y el Muelle Uno al otro.
Imprescindible: tener en cuenta que en algunas zonas, los edificios acaban dando sombra a una hora de la tarde.
Una playa mítica donde las haya ubicada a la entrada de Marbella, la playa del Cable da cuenta del pasado minero y siderúrgico del municipio marbellí. Como has leído. Y es que uno de sus símbolos más importantes –la torre bicolor a unos cientos de metros de la orilla– perteneció al sistema de carga de carbón que llegaba desde Sierra Blanca hasta el mar. Con sus 400 m de longitud y arena fina y limpia, esta es una de las playas preferidas por los habitantes de Marbella. Tanto es así, que es lugar predilecto para celebrar las fiestas de San Juan y las «moragas» en verano, las famosas hogueras con espetos de sardinas.
Imprescindible: ver el atardecer desde uno de los chiringuitos más cool de la zona, cóctel en mano.
No hay postal de Nerja en la que no aparezca esta emblemática playa malagueña, una de las más fotografiadas y concurridas del municipio. La «culpa» la tiene su situación junto al no menos famoso Balcón de Europa y a la cala del Chorrillo. Su acceso es relativamente sencillo, por el conocido como «boquete de Calahonda», un arco a la izquierda del balcón con varios tramos de escalera no muy escarpados. No es difícil ver a los pescadores echando las redes o incluso compartir espacio con algunas barquillas. Completan la pintoresca postal las casas blancas y azules de los propios marineros.
Imprescindible: darte un paseo hasta la playa de Burriana o hasta la vecina playa del Carabeo.
Si buscas una playa natural de arena fina y blanca, rodeada de dunas protegidas y con un sendero de pasarelas que la recorren, tienes que venirte a la playa de Cabopino, en el paraje natural de las Dunas de Artola. Y es que con sus 1200 m de extensión, esta magnífica playa está salpicada de dunas móviles y vegetación autóctona que le dan a la playa un aspecto muy salvaje. De hecho, tiene tramos nudistas y pese a estar pegada al puerto deportivo de Cabopino, la sensación es la de encontrarse en una playa semivirgen. Para los que quieran, hay chiringuitos y restaurantes, así como servicio de hamacas en zonas determinadas.
Imprescindible: darse un paseo por la pasarela de madera que la recorre.
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