Qué ver en Tenerife : 8 cosas imprescindibles

Santa Cruz de Tenerife, el Puerto de la Cruz, el Teide, la playa de las Américas, Los Cristianos… son algunas de las razones por las que Tenerife es la isla más visitada por los turistas. Pero, a pesar de ser tan popular, todavía quedan muchas cosas por descubrir en sus poco más de dos mil kilómetros cuadrados. Bosques, acantilados, eventos… estos son algunos de los desconocidos de Tenerife.

1. Un bosque de la Era Terciaria

No todos los días uno puede pasear por un bosque con millones de años de antigüedad. El bosque de Laurisilva en las cumbres de Anaga es un vestigio de la Era Terciaria (y tranquilo, los dinosaurios se habían extinguido en la era anterior, a finales del Cretácico, en la Era Secundaria, así que no te encontrarás ninguno cuando camines por los senderos del parque).

2. El increíble parque del Drago

En el Parque del Drago se encuentra el famoso Drago Milenario, un magnífico árbol de más de 16 metros de altura, 20 metros de diámetro y 800 años de antigüedad. Los guanches celebraban la corte bajo su copa y creían que el árbol predecía el futuro, ya que una floración plena prometía una buena cosecha. Los alrededores de Icod de los Vinos tienen mucho más que ofrecer que sus árboles: buenas compras, la Iglesia de San Marcos del siglo XVI y la bonita Plaza Pila son sólo algunas de las actividades y lugares que no puedes perderte.

3. Los Gigantes

En la punta occidental de la isla de Tenerife se encuentran los Acantilados de los Gigantes –en Buenavista del Norte y Santiago del Teide–. En tiempos de los guanches se conocían como “la muralla del infierno” y aún hoy lo siguen pareciendo, con una altura que alcanza los 600 metros sobre el mar en algunos puntos y el color oscuro de su lava volcánica. Los acantilados protegían la isla desde el mar y han protegido al mar de la isla: los fondos marinos de los acantilados –de unos 30 metros de profundidad– siguen albergando gran variedad de vida submarina. Cálzate las aletas para ver los acantilados… acabarás en el agua.

4. El Jardín Botánico

Creado en 1788 para albergar las plantas que llegaban de Asia y América, el Jardín Botánico contiene unas 3.000 especies de plantas y árboles, incluidas 150 palmeras diferentes y una enorme higuera de 200 años.

5. El otro mar de Tenerife

Además del océano que rodea sus 342 kilómetros de costa, en Tenerife hay un mar de altura: el mar de nubes. Los vientos alisios empujan las nubes en la costa norte formando entre los 500 y los 1.500 metros de altura una superficie compacta de nubes –estratocúmulos para ser exactos– que transporta al que lo ve al interior de un avión en pleno vuelo sin levantar los pies de tierra firme. En la carretera que lleva hasta las Cañadas del Teide hay varios miradores para disfrutar de esta maravilla natural.

6. Un museo al aire libre

Si has paseado alguna vez por las calles de Santa Cruz de Tenerife, es posible que te hayas dado cuenta de la cantidad de esculturas que las decoran. Son obras que formaron parte de la Exposición Internacional de Arte en la Calle de 1973. Fueron 43 los escultores que participaron en aquel encuentro –algunos tan conocidos como Joan Miró, Henry Moore, Ossip Zadkine, Alicia Penalba o Marino Marini–. Todavía hoy se pueden ver 30 de sus obras por el Parque García Sanabria, la Rambla de Santa Cruz, el Parque Cultural Viera y Clavijo, el Parque Las Indias, la Avenida de Anaga y la Avenida del 25 de Julio. Entre ellas la Femme Bouteille, ‘la mujer botella’, de Joan Miró o el Guerrero de Goslar de Henry Moore.

7. Puertito de Adeje

En la pequeña cala de Puertito de Armeñime, en Adeje, podrás disfrutar de un ambiente más tranquilo al margen de las zonas más masificadas y respirar el aire local de Tenerife. Además podrás encontrar una pequeña reserva natural. Y, si te animas a colocarte las gafas y el tubo, podrás ver sus preciosos fondos marinos, que están siendo recuperados tras la aparición del erizo de Lima en la zona.  

8. Arquitectura contemporánea

Tenerife no son únicamente playas, también podrás encontrar obras arquitectónicas que merecen una visita. En Santa Cruz de Tenerife se alzan el Auditorio de Tenerife y el Centro Internacional de Ferias y Congresos, ambos obra de Santiago Calatrava, y el TEA, Tenerife Espacio de las Artes, de Herzog & De Meuron. Pero hay más arquitectura contemporánea en la isla: en La Laguna –además de las casonas y patios tradicionales que la han convertido en patrimonio de la Humanidad– se encuentra el Magma Arte & Congresos, obra del estudio local de arquitectura AMP arquitectos (Artengo, Menis y Pastrana).

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