Qué ver en Fuerteventura: planes imprescindibles

Canarias es el vecino exótico de un continente europeo cada vez más consciente del encanto de estas islas, las cuales abarcan desde paraísos del buceo hasta pueblos de colores, pasando por una paz que la isla de Fuerteventura evoca como ninguna otra.

Con más 20 volcanes y 150 kilómetros de playa, la isla más alargada de las Canarias es un edén árido cuyo encanto fue difundido por Miguel de Unamuno durante su destierro en 1924. La isla majorera -nombre que recibe por los antiguos habitantes de esta isla y de Lanzarote, los majo- se convirtió, poco después, en pieza angular de la literatura surrealista de nuestro país.

Un surrealismo que aún sobrevive en forma de playas de ensueño, volcanes dormidos, muchas cabras y una condición de meca del surf que conforman una isla en la que experimentar el sonido del silencio, tal y como rezaba el eslogan de Turismo de Fuerteventura, que se convierte en una realidad más que palpable.

Te invitamos a viajar  al norte surfero y a las playas del sur, a ser posible, en coche para que no te pierdas absolutamente nada de lo que ofrece la isla.

Fuerteventura y su norte surfero

Conocida hasta 1956 como Puerto de Cabras, la actual capital de Fuerteventura, Puerto del Rosario, es una ciudad pequeña que podemos explorar durante unas horas para degustar algunas de sus ofertas gastronómicas o visitar puntos de interés cultural como el Museo de Unamuno.

Desde Puerto del Rosario nos dirigimos hacia la mitad norte de la isla, en concreto hacia Corralejo, la localidad más dinámica del norte de Fuerteventura, meca del surf y lugar donde se extienden las famosas Dunas de Corralejo, uno de los mayores orgullos de esta isla designada como Reserva de la Biosfera por la Unesco en 2009.

Corralejo

Corralejo es el punto de partida hacia el resto del norte de Fuerteventura, donde destacan el encanto hippie del pueblo de Lajares, la soledad y ventanas verdes de la aldea de Majanicho o, especialmente, El Cotillo, un pueblecito con majestuosas playas, como la del Aljibe de la Cueva, y donde cada 17 de agosto se celebra la Fiesta del Agua, todo un referente en Fuerteventura. Por supuesto, la práctica de deportes acuáticos como el surf, el kitesurf o el windsurf es prácticamente obligada.

Pasar unos días en Corralejo es toda una experiencia gracias a su amplia oferta gastronómica, sus playas salpicadas de corralitos (construcciones de piedra para protegerse de los vientos atlánticos) y sus aguas cristalinas. Desde el mismo Corralejo parten las excursiones al Islote de los Lobos, donde hay que conocer La Caleta, una playa turquesa contenida por las montañas volcánicas.

Jandía, en Fuerteventura: playas de ensueño

A medida que dejamos atrás el norte surfero nos adentramos en territorio de volcanes, los mismos a los que antiguamente los majoreros rendían tributo y entre los que las ardillas aún merodean en busca de alimento.

No exenta de un gran encanto cultural, en la profundidad de sus valles la isla de Fuerteventura ofrece oasis históricos como el pueblo de Betancuria, donde una iglesia de estilos canario, barroco y hasta gótico francés preside sus jardines de palmeras y terrazas en las que degustar el típico queso majorero con un buen vino.

Siguiendo hacia el sur podremos detenernos en algunos de los miradores de la isla a medida que esta se estrecha, dando paso a la famosa península de Jandía, zona donde disfrutar de las mejores playas de Fuerteventura.

A partir de pueblos como Pájara o La Pared, el cual suponía la total división de la antigua Fuerteventura, las influencias tropicales de la cercana Gran Canaria se perciben en las palmeras y vegetación que salpican este sur árido.

Costa Calma

En Costa Calma encontraréis playas como la Playa de la Lajita, perdida entre riscos volcánicos, la Playa de Sotavento o, especialmente, una de las más famosas de la isla: la Playa de la Barca, el paraíso más fotografiado de Fuerteventura gracias a una laguna natural formada por las aguas desbordadas de esta costa de ensueño. Situada a los pies del Meliá, en la laguna se imparten clases de kitesurf y paddle surf, todo un referente para amantes de este deporte. 

A medida que se acerca el atardecer, anestesiados por la brisa y el frescor de estas playas, lo mejor será conducir hasta Morro Jable y, desde allí, al otro lado de la península de Jandía. Al sortear los caminos de tierra intuiremos un paraíso escondido tras las últimas colinas, donde una franja naranja adivina el atardecer desde las playas de Cofete, el mejor mirador de la isla gracias a sus 12 kilómetros de playa custodiados por el macizo montañoso más alto de Fuerteventura. Poco después, en algún bar del pueblecito de Cofete, hay que degustar su pescadito, mientras los volcanes susurran y el cielo ya es naranja casi negro. El silencio y calma de esta zona son la mejor recompensa de un verano en la isla de los volcanes y las playas infinitas. Donde podrás surfear lo inimaginable.

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