Qué ver en Senegal: 10 paradas que no puedes dejar de hacer

Si estás pensando en viajar a Senegal debes saber que la esencia de la África que todos buscamos cuando damos el salto al continente vecino se concentra aquí. Un país de contrastes en el que puedes disfrutar de paisajes desérticos, de preciosas cascadas, de la sabana o de islas paradisíacas. Senegal fue durante mucho tiempo sinónimo de esclavitud y por eso en cada paso que se da se aprende un poco más sobre su historia. Si nos pusiéramos a enumerarlos, los atractivos del país darían para una lista infinita, así que para ponértelo más fácil nos hemos decantado por 10 lugares imprescindibles. Seguro que después de conocerlos, ¡estarás deseando escaparte!

  1. Primer contacto con la capital
  2. Gorée, años de esclavitud
  3. El misterio del Lago Rosa
  4. Saint-Louis, viaje al pasado
  5. Noche en el desierto de Lompoul
  6. Descubrir País Bassari
  7. Las aguas turquesas de Dindefelo
  8. Casamance, el paraíso del sur
  9. Los pescadores de Mbour
  10. La vida salvaje de Bandia

1. Primer contacto con la capital

¿Qué mejor que comenzar por la puerta de entrada a Senegal? Dakar es una ciudad bulliciosa y caótica, donde el sonido de los cláxones de los famosos car rapides hacen de banda sonora y los mercadillos de colores y olores diversos aparecen casi al doblar cualquier esquina. No podrás abandonar la capital sin dar un paseo por el Marché Kermel o el Sandaga, visitar la Plaza de la Independencia o acercarte al Monumento del Renacimiento Africano para dejarte deslumbrar por su grandeza. Una vez recorras sus puntos principales habrás realizado una primera inmersión al país. ¿Crees que ya estás preparado para continuar explorando el resto de sus maravillosos rincones?

2. Gorée, años de esclavitud

Gorée, una isla a tan solo 30 minutos en ferry desde el puerto de Dakar, es el resumen de 300 años de historia del país. En este precioso lugar, paradójicamente, tuvieron lugar los hechos más atroces y terribles vividos por el pueblo africano. Y es que las principales casas de esclavos del país se encontraban precisamente aquí, desde donde partían los barcos que los llevaban hacia América. Se calcula que hasta 20 millones de personas zarparon desde África entre los siglos XVI y XIX. 6 millones no llegaron con vida a su destino final. Hoy día los senegaleses perdonan pero no olvidan, por eso abren las puertas de todos los edificios al público: para que todo el mundo conozca lo que allí ocurrió durante tantos años.

3. El misterio del Lago Rosa

¿Qué te parece visitar un lago rosa, que no es rosa? Aunque hace honor a su nombre tan solo durante unos meses al año -cuando una bacteria lo tiñe de ese color- el Lago Rosa sigue resultando precioso. No podrás irte de este maravilloso enclave sin dar un paseo por la orilla y comprobar cómo se comercializa la sal.

Cada barca de las que verás navegando por el lago suele extraer al día una tonelada y media de este mineral, que posteriormente es exportado a países como Malí, Burkina Faso y Níger. Como colofón a esta etapa, podrás hacer una excursión en camión 4x4 por las dunas de los alrededores y disfrutar de una hermosa puesta de sol desde la playa.

4. Saint-Louis, viaje al pasado

Antigua capital del imperio colonial francés, en Saint-Louis fue donde todo comenzó. Hasta aquí llegaron los franceses en el siglo XVII para convertirla en el centro neurálgico de sus conquistas en África y transformarla en la bella ciudad que sigue siendo hoy día. Al pasear por sus calles llama la atención la decadencia de sus fachadas, todas pintadas de colores, como lo estuvieron antaño, con sus balcones de hierro forjado y sus enormes puertas de entrada a los antiguos almacenes. ¿Y qué más puedes hacer en la ciudad, además de pasear por sus calles? El puente de Faidherbe, diseñado por el mismísimo Gustave Eiffel, es uno de los grandes atractivos. Tampoco está de más que te acerques a su embarcadero, repleto de coloridas barcazas, o que visites su barrio de pescadores, donde la vida hogareña se desarrolla de puertas afuera.

5. Noche en el desierto de Lompoul

¿Quién no ha soñado alguna vez con pasar una noche en el desierto? Aunque no es demasiado grande, el de Lompoul te hará sentir que te encuentras en el fin del mundo. Rodeado de inmensas dunas de arena hallarás la paz y tranquilidad que buscabas. ¿Algo más! Pues sí, siéntate y disfruta de un precioso atardecer. Cuando te encuentres cenando o tumbado en una jaima bajo la única luz de las estrellas, sabrás que este rinconcito del mundo es un lugar especial.

6. Descubrir País Bassari

Y del norte del país, al sur. En el extremo este, en la frontera con Guinea, se encuentra esta región senegalesa repleta de sorpresas. ¿Te gustaría ver cómo vive y se relaciona alguna de las tribus que aún perviven en esta zona del país? Solo tendrás que hacer una caminata de hora y media para lograr alcanzar el poblado Iwol, en lo alto de una montaña. La vestimenta, el dialecto y la forma de vida de sus habitantes, que habitan en pequeñas chozas sin luz y sin agua potable, te sorprenderán.

7. Las aguas turquesas de Dindefelo

Cuando llegues a Dindefelo sentirás que nada ha cambiado, pero estarás equivocado: sus habitantes, aunque de sentimiento son senegaleses, en realidad pertenecen a Guinea. Para llegar a la pequeña aldea tendrás que sobrevivir a un eterno trayecto en 4x4 por una carretera repleta de baches, pero el destino bien merece la pena. Además de relacionarte  con sus habitantes, conocer su hospital o contemplar cómo trabajan en el taller de costura del pueblo, hay algo que no debes perderte: la caminata hasta la cascada de Dindefelo. ¡Te dejará sin palabras! Eso sí, no olvides llevar contigo calzado cómodo y un bañador.

8. Casamance, el paraíso del sur

Y del sureste, al suroeste.La tierra de los diola sorprende con sus exuberantes paisajes tropicales, repletos de manglares y arrozales, es el Senegal más verde y frondoso. Una vez aquí, primero nos acercamos a la isla de Carabane, ideal para desconectar aún más o para disfrutar de su ocio nocturno y, a continuación, visitamos Cap Skirring, el caribe senegalés: sus playas de arena blanca y fina lo convierten en el destino más turístico del país. 

9. Los pescadores de Mbour

La parada en esta pequeña localidad a poca distancia de la capital tiene un objetivo clave: conocer de cerca la llegada de los pescadores a la playa. Cada día, sobre las 4 de la tarde, comienza el movimiento. Probablemente te quedes sin palabras desde el primer momento, pero abre bien los ojos: el continuo trasiego de barcas cargadas con la pesca del día y de hombres caminando por la orilla con enormes cajas repletas de pescado sobre sus cabezas es una estampa digna de guardar en la memoria. 

10. La vida salvaje de Bandia

Terminamos nuestro periplo senegalés visitando una reserva natural, la de Bandia, a tan solo 70 km de Dakar.. Es el lugar perfecto para ver rinocerontes, cebras, jirafas y algún que otro búfalo. Los monos serán tus eternos acompañantes, y quizás algún cocodrilo te dé una sorpresa… Recorrer parte de sus más de 3 mil hectáreas en 4x4 será una de esas experiencias para recordar. Y, antes de irte, date un homenaje: no te lo pienses y almuerza en el restaurante de la reserva para volver a casa con muy buen sabor de boca.

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