Imprescindible: elegir el tipo de entrada, ya que hay dos niveles, el segundo ascensor o la cima, y el precio es diferente.
Ven hoy con nosotros a descubrir París, ese lugar mágico al que volver una y otra vez porque siempre quedan cosas por ver, terrazas que disfrutar, tiendas en las que comprar y museos por los que divagar. Acompáñanos en este recorrido por los imperdibles de la Ciudad de la Luz.
¿Te imaginas ver tu primer amanecer en París con la silueta de la «dama de hierro», el icono por excelencia de París, de fondo? Es cuestión de madrugar un poco y de plantarte antes que nadie en Trocadero, el mejor «spot» para ver la torre Eiffel en todo su esplendor. Una de las primeras cosas que ver en París, fue construida por Gustave Eiffel en 1889 con motivo de la Exposición Universal y es uno de los monumentos más visitados de todo el mundo. Subir hasta lo más alto de sus más de 300 metros de altura es toda una experiencia, sin duda una de las cosas que hacer en París sí o sí. Te recomendamos, eso sí, llegar a primera hora o haber comprado las entradas en la web oficial. Para conquistar su «cima», puedes hacerlo en ascensor o subiendo los 674 escalones que la separan del suelo. Arriba te espera una sobrecogedora panorámica de la ciudad.
Dando un paseo de apenas 20 minutos por la ribera del río Sena en dirección nordeste llegarás a otro de los atractivos más destacados que visitar en París: el Palacio de los Inválidos. Lo primero que te llamará la atención serán los jardines que dan abren paso a este impresionante complejo arquitectónico compuesto por el Palacio Nacional de los Inválidos –«Hôtel National des Invalides»–, una construcción de estilo barroco de finales del siglo XVII destinada a ser residencia para los veteranos de guerra. Dentro del mismo destaca la iglesia de «Saint Louis des Invalides» y la iglesia del domo, en las que descansan las cenizas de Napoleón Bonaparte.
En la explanada de Los Inválidos nace el Puente de Alejandro III que nos llevará hasta los jardines de los Campos Elíseos. Considerada una de las principales arterias de la ciudad, la Avenida de los Campos Elíseos, de cerca de 2 km de longitud, tiene su origen en el siglo XVII, cuando se empezaron a plantar árboles a lo largo de la actual avenida. Su trazado actual data del siglo XVIII, aunque en 1994 se hizo una remodelación para mejorar su aspecto. Está dividida en una parte baja en la que se encuentra la famosa Plaza de la Concordia, con los Jardines de las Tullerías al fondo, y una parte alta que se corona con el Arco del Triunfo.
Tras el paseo que supone remontar toda la avenida hasta el Arco del Triunfo, el más famoso de los que existen en todo el mundo, seguro que la idea de subir sus 286 escalones para verlo todo con perspectiva no te seduce mucho, pero te aseguramos que merece la pena. Este importante monumento, una de los «must» que ver en París, fue mandado construir por Napoleón en 1806 al finalizar la batalla de Austerlitz y representa las victorias del ejército francés bajo las órdenes de Bonaparte. A uno de los lados de su base, de 45 por 22 metros, luce siempre una llama encendida en honor a los franceses caídos durante la Primera Guerra Mundial. La verás junto a la «Tumba del Soldado Desconocido», levantada en 1921.
Te invitamos ahora a deshacer el camino, esta vez en metro, hasta el museo más emblemático de París: el Louvre. Apenas 8 minutos de subsuelo por la línea 1 hasta la parada «Palais Royal-Musee du Louvre». De nuevo en la superficie, son apenas 200 m hasta llegar a la famosa pirámide de cristal, uno de los iconos más representativos de este, el museo más importante de Francia y uno de los más visitados del mundo. Se encuentra alojado en el palacio homónimo, una fortaleza del siglo XII que, después de servir de residencia real a varios monarcas, alberga hoy algunas de las obras artísticas más valiosas del mundo. Dedícale medio día a conocer los tesoros que esconde.
Cruzamos de nuevo el Sena para visitar la catedral de París dedicada a la Virgen María. Recientemente en boca de todos por el terrible incendio que acabó en 2019 con la aguja de su torre principal, es una de las catedrales góticas más antiguas del mundo –se empezó a construir en el año 1163 y fue terminada en 1345– y está situada dentro del Sena, en la pequeña isla de la Cité. Actualmente se encuentra en pleno proceso de restauración, así que no se puede visitar por dentro ni tampoco acceder a su plaza. Nos quedamos, de momento, con la bella estampa de su fachada con sus dos torres de 69 metros de altura vistas desde enfrente.
Entramos de lleno en el barrio Latino de París para conocer uno de los primeros monumentos de París, el Panteón. Construido a finales del siglo XVIII sobre la colina o montaña de Santa Genoveva, en él se encuentran las tumbas de algunos de los personajes más ilustres de Francia como Voltaire, Rousseau, Marie Curie o Monet, entre otros. Su llamativo diseño de estilo predominantemente neoclásico –obra de Jacques-Germain Soufflot– combina magistralmente la grandiosidad del estilo gótico con elementos de la arquitectura griega y está inspirado en el Panteón de Agrippa de Roma. Imprescindible, además de visitar el interior del edificio, bajar a la cripta.
Desde la estatua de la libertad que tienes en los Jardines de Luxemburgo tienes apenas un cuarto de hora caminando hasta nuestro próximo destino: el mejor mirador de París. No es otro que la torre Montparnasse, de 210 m de altura, un rascacielos y el primer edificio de oficinas construido en el centro de París, ya que fue inaugurada en 1973. Cuenta con 59 pisos de altura, incluida su terraza, y desde su restaurante situado en la planta 56 tienes unas de las mejores panorámicas de la ciudad. Además, si subimos tres plantas más tenemos las únicas vistas de París con la torre Eiffel incluida.
Junto con el singular barrio Latino de París y el de Montmartre esta es una de las zonas más auténticas de la ciudad del amor. Situada en pleno centro, muy cerca de la orilla del Sena, en sus calles se respira un ambiente bohemio y chic. Dar un paseo por sus calles adoquinadas repletas de tiendas «vintage», galerías, boutiques de moda, elegantes mansiones o sofisticados restaurantes y cafeterías donde comer en París, es hacer un viaje en el tiempo. Es conocer al viejo París, el del crisol de culturas que abraza la diversidad, la vanguardia y esa «slow life» que tanto anhelamos.
Acabamos nuestro periplo por París en el «barrio de los pintores» con un paseo por las pequeñas y empinadas callejuelas que llevan hasta la iglesia del Sagrado Corazón, en torno a la cual podrás ver con tus propios ojos la típica estampa de terrazas llenas de pintores con sus caballetes inmortalizando el atardecer o esbozando la caricatura de algún viandante. Permítete observar el ir y venir de turistas o simplemente descansa en los jardines junto a las escalinatas del «Sacre Coeur», repleto de quienes buscan una panorámica más de la ciudad de la luz. Luego, ya en su parte baja, prepárate para descubrir el popularmente conocido como «barrio rojo», articulado en torno a la Plaza Pigalle y que tiene al Moulin Rouge como uno de sus principales atractivos.
Serás el primero en recibir nuestras mejores ofertas, promociones exclusivas y consejos de viaje. Además, te mantendremos informado sobre dónde puedes viajar.