Una de las provincias más discretas de Andalucía, Jaén esconde tesoros monumentales como Úbeda o Baeza, entornos naturales como el Parque Nacional de las sierras de Cazorla, Segura y las Villas y una capital tan moruna como cristiana y judía que recibe a sus visitantes con la hospitalidad de antaño.
A vista de pájaro, el casco histórico de Jaén capital –una urbe de apenas 100 000 habitantes– se abre paso como una brecha de piedra entre un manto verde de olivos. Nos encontramos en lo más alto del Cerro de Santa Catalina, en el Mirador de la Cruz que preside el castillo homónimo con nombre de fémina, el punto de partida perfecto para nuestra escapada a la tierra del «oro líquido», una en la que no faltan tampoco los vestigios de un pasado árabe, como es el caso de la fortaleza que perfila la silueta de la capital jiennense. Merece la pena pagar su entrada para explorar el interior de sus murallas, la Torre del Homenaje o la Plaza de Armas.
Imprescindible: para vivir la experiencia al completo, alójate en el parador de turismo que ocupa parte del castillo.
La estampa de Jaén capital no estaría completa sin la majestuosidad arquitectónica de su catedral de la Asunción. Una de las cosas más importantes que ver en Jaén, este templo de fachada barroca, diseño renacentista y origen gótico preside la Plaza de Santa María, en pleno corazón de la ciudad. Fue construida durante el siglo XVI por uno de los maestros más importantes del Renacimiento español –Andrés de Vandelvira–, sobre los restos de una antigua catedral de estilo gótico. Te llamarán la atención, además de sus torres simétricas, las columnas corintias que sustentan el segundo cuerpo de la fachada, las numerosas esculturas en hornacinas o pedestales que la adornan, así como los singulares balcones que asoman. En su interior, no te pierdas su retablo mayor y su gran cúpula.
Imprescindible: fíjate también en la Capilla Mayor o del Santo Rostro, con su retablo neoclásico.
Ponemos rumbo ahora al Palacio de Villadompardo, un edificio que, además de albergar importantes museos que ver en Jaén –y de los que te hablaremos a continuación–, esconde en su subsuelo unos impresionantes baños árabes del siglo XI descubiertos a principios del siglo pasado. Una verdadera joya del arte nazarí poblada de estancias abovedadas por las que se cuela la luz en forma estrellada. A día de hoy uno de los reclamos más importantes de la capital jiennense, es el lugar perfecto para perder la noción del tiempo entre aguas calientes, frías y templadas. Como colofón a una mañana o tarde de autocuidado y contemplación, nada como tomarse algo en la terraza del palacio, que puede presumir de una de las mejores vistas de la ciudad.
Imprescindible: de camino a los baños, no te pierdas la visita al famoso refugio antiaéreo que conserva la ciudad.
Sobrevolando los baños árabes –uno de los mejor conservados de la península– se encuentran otros de los puntos de interés de la ciudad: sus museos. En concreto, visitaremos las exposiciones del Museo de Artes y Costumbres Populares y el Museo Internacional de Arte Naïf, el primero en España dedicado a este estilo artístico, y que debe su existencia al legado del artista Manuel Morán. Sus más de 600 obras, repartidas en una sección nacional y otra internacional, son una oda al color, la ingenuidad y la fantasía. Otras colecciones que tampoco te puedes perder son la del Museo Íbero, una de las mayores colecciones de este tipo de arte en el mundo o la de la Pinacoteca del Museo Provincial de Jaén.
Imprescindible: merece la pena reservar la visita guiada al Museo Íbero y sus más de 1600 piezas.
Fundado en el siglo XIII por Fernando III tras la reconquista cristiana de la ciudad, el Monasterio de Santa Clara se encuentra igualmente en la lista de los imperdibles que ver en Jaén capital. Ubicado en la coqueta calle del centro de la ciudad, a pocos metros de la plaza de los Jardinillos y a las puertas del barrio de Santa Cruz –la judería jiennense–, es el templo de religiosas más antiguo de la ciudad. No te pierdas su patio renacentista con galerías de arcos superpuestos ni su veneradísimo Cristo del Bambú. Piérdete ahora por rincones del barrio con más historia de la ciudad como el Callejón del Gato, la Real Capilla de San Andrés (una antigua sinagoga) o la Plaza de los Huérfanos.
Imprescindible: si te gustaron los baños árabes, los Baños del Naranjo de la judería son de visita obligada.
Alzada sobre una antigua mezquita a principios del siglo XVI, la iglesia de la Magdalena, ubicada en la plaza y el barrio con el mismo nombre, es otro de los vestigios que ver en Jaén de la civilización árabe. Aunque puedan pasar desapercibido a primera vista, de la antigua mezquita se conservan la alberca que perteneciera al patio de las abluciones del templo árabe y el antiguo minarete, hoy reconvertido a torre campanario. Otro de los imperdibles del barrio es el Hospital San Juan de Dios, del siglo XV. Merece la pena entrar a pasear por su estupendo patio renacentista, un vergel rodeado por galerías de arcos.
Imprescindible: además del patio, se puede visitar gratis la capilla del hospital y las exposiciones que alberga.
Concluimos nuestro recorrido por el casco histórico de Jaén visitando el segundo templo más importante de la ciudad, la Basílica de San Ildefonso, ubicada en el barrio del mismo nombre. Fue levantada a mitad del siglo XIII tras la ampliación del recinto amurallado y es uno de los rincones preferidos de los jiennenses, especialmente porque fue en su primigenia capilla donde dicen tuvo lugar el descendimiento de la virgen. Te llamará la atención su fachada de estilo manierista y neoclásico, además de su retablo de estilo barroco. En su interior encontrarás los restos del arquitecto Andrés de Vandelvira, autor de la catedral de la ciudad y de Baeza.
Imprescindible: dentro del barrio, no te pierdas la Puerta del Ángel o el Palacio del Condestable Iranzo.
Ciudad Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es el segundo destino más visitado de la provincia. No nos extraña, después de pasear por su coqueto casco viejo y descubrir joyas como su majestuosa Plaza del Pópulo, con una de las fachadas platerescas más hermosas de Andalucía, y un legado arquitectónico renacentista plasmado en los versos de Antonio Machado, cuya casa también podrás visitar. Recorre su Paseo de las Murallas y accede al «intramuros» por su Puerta de Úbeda hasta llegar a la Catedral de la Natividad de Nuestra Señora y su impactante fachada renacentista. No dejes de descubrir tampoco los edificios de su célebre Plaza de Santa María, el Palacio de Jabalquinto o la iglesia románica de Santa Cruz.
Imprescindible: pásate por la Plaza de la Constitución y no dejes de fotografiar la Torre de los Aliatares.
Úbeda es, para muchos, la ciudad más monumental que ver en Jaén y provincia. También en la lista del Patrimonio de la Humanidad, esta ciudad situada a apenas 10 kilómetros de Baeza puede presumir de contar con un célebre conjunto monumental articulado en torno a la Plaza Vázquez de Molina entre los que destacan la Sacra Capilla del Salvador, una obra maestra del Renacimiento iniciada en el siglo XVI por Francisco de Cobos y rematada por Andrés de Vandelvira, o la Basílica y Real Colegiata de Santa María la Mayor de los Reales Alcázares, construida sobre la antigua Mezquita Mayor. Otros de los imprescindibles son también el Palacio de las Cadenas –actual sede del ayuntamiento–, la Sinagoga del Agua o el Palacio del Deán Ortega.
Imprescindible: alójate si puedes en el Parador Nacional, ubicado en el Palacio del Deán Ortega.
Jaén está innegablemente ligado a parajes naturales tan ricos como los que encontrarás en el Parque Nacional de las sierras de Cazorla, Segura y las Villas, una de las mayores áreas verdes protegidas de España, declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 1983. Prepárate para paisajes sobrecogedores, lugares tan significativos como el nacimiento del río Guadalquivir, cascadas y arroyos paradisíacos y senderos escenográficos para todos los gustos y niveles. Si. te va la naturaleza, tampoco dejes de visitar el Parque Natural de la Sierra de Andújar, famoso por albergar la Basílica de la Virgen de la Cabeza, el Parque Natural de Sierra Mágina o el de Despeñaperros.
Imprescindible: visitar el pueblo de Cazorla y hacer la ruta del nacimiento del río Cerezuelo.
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