Qué ver en Calpe y alrededores

Guía para descubrir Calpe en un fin de semana

Sol, playa, arquitectura, gastronomía y naturaleza. Todo eso nos ofrece Calpe, en Alicante, un pueblo que ha sabido adaptarse a los tiempos y que ha pasado de ser una población agrícola y pesquera en los años sesenta a convertirse en uno de los destinos más reclamados de la Costa Blanca.

  1. Peñón de Ifach
  2. Casco antiguo
  3. Edificio Muralla Roja y Cala Manzarena
  4. Las Salinas y los Baños de la Reina
  5. Playas de Calpe

Acompáñanos en esta escapada para toda la familia a un rincón de la Marina Alta, en el que además de disfrutar de playas y calas de un azul turquesa, haremos senderismo, nos daremos un chapuzón de agua dulce y hasta veremos algunas de las obras más singulares de Ricardo Bofill.

1. Peñón de Ifach

Preside en «skyline» de Calpe y lo dota de un exotismo salvaje que lleva atrayendo a un turismo nacional y extranjero desde que en los años sesenta se sustituyera la producción de almendras, pasas y algarrobas, y la extracción de sal por un horizonte de hoteles, apartamentos y chiringuitos a pie de playa. Hablamos del icónico peñón de Ifach, de 332 metros de altura, una de las principales cosas que ver en Calpe. Para verlo de cerca, enfila el paseo marítimo de la playa de la Fossa hasta llegar al final, donde, después de callejear un poco, llegarás al puerto –otro de los imperdibles que ver en Calpe– en dirección al paseo ecológico Príncipe de Asturias. Se trata de un agradable sendero pavimentado que comienza en Cala Racó, al final del puerto, y que transcurre al pie del peñón, entre la roca y el mar, a lo largo de un kilómetro. Es una forma alternativa y mucho más asequible de contemplar el peñón de cerca sin tener que hacer el escarpado recorrido de dos horas y media que, en dos tramos diferenciados –uno con túnel y otro más expuesto– nos llevaría hasta lo más alto de la roca.

Imprescindible: fíjate en la cantidad de aves que sobrevuelan la roca, desde cormoranes a halcones peregrinos y gaviotas.

2. Casco antiguo

A pie o en bici por el carril habilitado para ello que arranca en la Avenida Juan Carlos I, recorrer el casco antiguo de Calpe es otra forma de conocer la esencia de este pueblo pesquero de casas encaladas y pintorescas callejuelas. Uno de los rincones más emblemáticos es la «Forat de la Mar» o ventana al mar, un callejón que da acceso a toda la parte vieja y que pertenece a la antigua muralla que protegía a Calpe de los piratas. Por aquella época, era punto de encuentro de los pescadores, que desde allí avistaban el estado de la mar y decidían si salir a faenar. A pocos metros de ahí se encuentra la Plaza de la Villa, otro de los puntos clave del centro de Calpe desde el que acceder a las típicas calles estrechas y empedradas, adornadas con macetas, coloridas escaleras y murales que dibujan la estampa más fotografiada del núcleo urbano de Calpe. Junto a ella encontrarás los restos de las murallas de la ciudad, la Iglesia Antigua de Calpe, de estilo mudéjar y originaria del siglo XV, o la «Torre de la Peça», que forma parte de los restos defensivos de la ciudad.

Imprescindible: fotografiar la calle Puchalt y tomarte algo en la avenida Gabriel Miró, el lugar ideal para reponer fuerzas.

3. Edificio Muralla Roja y Cala Manzarena

Obra del arquitecto Ricardo Bofill, el carismático edificio conocido como la Muralla Roja es uno de los puntos de interés más singulares que ver en Calpe. Fue levantado a principios de los años setenta, y tiene una estética que recuerda al Constructivismo. Lejos de ser un monumento, este complejo de viviendas de formas geométricas y planta de cruz griega, atrae cada vez a más amantes de la arquitectura curiosos de contemplar de cerca sus laberínticos patios, escaleras y soláriums. Es probable que tengas que verlo desde fuera, puesto que el creciente interés que ha despertado ha hecho que los vecinos tomen medidas para blindar su privacidad. Con todo, contemplar su colorida estampa desde cualquier perspectiva ya merece la pena el viaje. Una vez hecha la foto de rigor, te invitamos a que continúes por la costa hasta llegar a la vecina Cala Manzanera, donde se encuentra una de las postales más repetidas de Calpe: la que ofrecen las ruinas del club social que antaño existía junto a la cala y sus enormes ventanales circulares a través de los que se deja entrever la costa y el peñón de Ifach.

Imprescindible: acércate hasta el Morro de Toix para ver una de las panorámicas más bonitas de la bahía de Calpe.

4. Las Salinas y los Baños de la Reina

Ya de vuelta al centro de Calpe, tomamos de nuevo la Avenida Juan Carlos I, esta vez en el lado opuesto, en dirección al puerto, hasta encontrarnos con otro de los atractivos que ver en Calpe: las antiguas salinas de la ciudad, popularmente referidas como el Saladar. Se trata de una laguna de agua salada cercana al peñón de la que se solía extraer sal para su comercialización. Su estratégica ubicación hace que hoy día, a pesar de que dejara de funcionar en 1988, se haya convertido en un humedal de gran valor ecológico en el que es habitual ver aves migratorias, entre ellos flamencos, que hacen de ella una importante zona de paso. No pierdas la oportunidad de dejar el coche o la bici aparcada y darte un paseo por los miradores y senderos habilitados por el perímetro de la laguna. Hay incluso una ruta ornitológica de 2 km para verlas todas. En las inmediaciones hay también un importante yacimiento arqueológico conocido como los Baños de la Reina, un complejo compuesto por una antigua villa romana, el conjunto termal de la Muntanyeta, y la antigua piscifactoría.

Imprescindible: darse un baño en una de las seis piscinas naturales labradas sobre la roca en los Baños de la Reina.

5. Playas de Calpe

Después de tanta visita, te proponemos descansar en las playas y calas que esconde el litoral costero de Calpe, una extensión de alrededor de 13 kilómetros salpicadas de rincones perfectos para la práctica del buceo, darse un chapuzón o atreverse con algún deporte náutico como el paddle surf. Sus tranquilas aguas de un irresistible azul turquesa son ideales para ello. Puedes comenzar por las dos playas urbanas por excelencia de la ciudad: la del Arenal del Bol o la de La Fossa o de Levante, ambas de cerca de dos kilómetros de largo, arena fina y dorada y un sinfín de servicios para pasar un día de relax a pie de orilla y al lado de la ciudad. Otras opciones más alejadas del centro son la pequeña playa del Cantal Roig, situada junto al peñón y el puerto, y compuesta por un arenal de escasos 200 m que alterna arena y bolos, la de Moraig, algo más alejada pero rodeada de acantilados y una exuberante vegetación, o las calas de Racó, la ya mencionada Cala Manzanera, la Cala les Bassetes y la Cala les Urques.

Imprescindible: date un baño de agua dulce en Les Fonts de L'Algar, un conjunto de cascadas y pozas a 20 km de Calpe.

También te podría interesar

Encuentra el viaje ideal

Cargando el formulario de búsqueda

Suscríbete a nuestra newsletter

Serás el primero en recibir nuestras mejores ofertas, promociones exclusivas y consejos de viaje. Además, te mantendremos informado sobre dónde puedes viajar.


Pago seguro


rumbo