Barcelona: qué ver en la Barceloneta

Más allá de la postal de playa: conociendo la Barceloneta

Cuando piensas en la Barceloneta, probablemente lo primero que venga a tu mente sea la playa. Y sí, la Barceloneta es playa, es Mediterráneo, pero también un barrio. Una zona de la Ciudad Condal donde confluyen lo genuino, lo popular, miles de turistas en una mezcla que termina por ser irresistible.

  1. Cuatro playas para enamorarte de la Barceloneta
  2. Mercado de la Barceloneta: sabor local
  3. Una bomba muy especial. Ruta gastronómica.
  4. Modernismo cerca del mar: el Parque de la Barceloneta
  5. Paseo con historia por el Port Vell
  6. Miscelánea: un pez fuera del agua, una vela de 99 metros y una iglesia barroca

Si visitas Barcelona y te preguntas qué ver en la Barceloneta, quédate por aquí. Te contamos todo lo que debes saber para disfrutar de este barrio tan auténtico, desde las mejores playas, pasando por los puntos de interés turístico y las recomendaciones para mezclarte con éxito entre locales y "guiris".

1. Cuatro playas para enamorarte de la Barceloneta

Aunque solo una de ellas lleve el nombre del barrio, en total son cuatro las playas a las que puedes acceder desde esta parte de la ciudad. Empecemos por la más conocida, sin ánimo de ser redundantes… ¡la Barceloneta! Tiene una extensión de 422 metros, que multitud de bañistas (locales, pero, sobre todo, y por encima de todo, guiris) se animan a ocupar. ¿La parte positiva? La Barceloneta dispone de todos los servicios necesarios, incluyendo unas estupendas instalaciones municipales (Espai de Mar) para practicar todo tipo de deportes acuáticos y no tan acuáticos, como taichí o entrenamiento personal. Además, es el enclave perfecto para los típicos campamentos o escuelas de surf, etc, destinados a un público más infantil y juvenil. Le siguen en popularidad la playa de San Sebastián o Sant Sebestià, una de las más antiguas de la ciudad, donde se encuentran lugares como el histórico Club de Nataciò de Barcelona; la playa de Sant Miquel del Puerto y la de Somorrostro, cuyo nombre recuerda el barrio de chabolas derribado en los años 60.

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2. Mercado de la Barceloneta: sabor local

Nada mejor para construir vida y comunidad de barrio que un buen mercado. Y en un ambiente de pescadores, se hacía imprescindible la presencia de un mercado que surtiera a los habitantes del barrio. Por eso, a finales del siglo XIX se levantó el Mercado de la Barceloneta, especializado en, lógicamente, pescado y marisco. En la actualidad, y tras una reforma muy aplaudida, el mercado mantiene la estructura modernista original, pero incorporando mejoras técnicas y funcionales. De hecho, luce con orgullo su apuesta por la sostenibilidad (separación de residuos, placas solares y apuesta por el producto local. El mercado cuenta también con dos restaurantes en el exterior.

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3. Una bomba muy especial. Ruta gastronómica.

En la Barceloneta una bomba es una palabra con significado propio. Sirve para referirse a una deliciosa tapa (la más famosa del barrio) que consiste en una especie de croqueta rellena de carne picada y patata, frita y servida con una salsa picante. La intensidad de la salsa varía, y aunque originalmente se acompañaba de alioli o salsa tipo brava, hoy en día se ofrecen multitud de variantes. El origen de la receta no está claro, y hay más de un establecimiento que se atribuye su autoría. Parece que la teoría más aceptada es que es una tapa creada en el célebre bar La Cova Fumada, en dura competencia con la Bombeta de la Barceloneta. Nuestro consejo está claro: tapea en los dos bares y prueba, además de las bombas, otras tapas como las alcachofas en el primero, y el pescado frito en el segundo. Una tercera recomendación: la Fresca, un bar de tapas tradicional, la versión más informal de la oferta de restauración del grupo Can Ramonet, una auténtica institución en la Barceloneta.

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4. Modernismo cerca del mar: el Parque de la Barceloneta

El Parque de la Barceloneta es, en realidad, una creación muy reciente. Se inauguró en 1996, pero su interés radica en que, además de aportar un espacio de recreo y esparcimiento para los vecinos de la zona, supo aprovechar y recuperar los restos de las antiguas instalaciones industriales de la Sociedad Catalana del Gas. Aunque la mayor parte de estas edificaciones fueron derribadas cuando el barrio se transformó para recibir los Juegos Olímpicos del 92, se conservaron elementos muy interesantes. Entre ellos, la Torre de Aigüas, obra de Doménech i Estapà, consta de 45 metros de altura y destaca con rasgos típicamente modernistas como la combinación de ladrillos y trencadís. El Parque termina su recorrido abriéndose al mar.

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5. Paseo con historia por el Port Vell

Asómate al pasado del puerto de Barcelona y a la tradición pesquera recorriendo el Port Vell. El Muelle des Pescadors se ha abierto recientemente al público, y se podrá pasear hasta la Torre del Reloj, y acceder a la subasta de pescado en la Lonja renovada. El otro punto de interés es el antiguo edificio de los Almacenes Generales de Comercio, más conocido como Palau del Mar. En la actualidad, es la sede del Museu d’Història de Catalunya, y es un ejemplo más de cómo conservar con éxito la esencia de un edificio con toques de arquitectura moderna. Tiene una clara vocación didáctica y se centra en la investigación histórica. El toque frívolo: puedes acceder al coqueto restaurante y terraza situado en la azotea.

Imprescindible: Contemplar la Torre del Reloj

6. Miscelánea: un pez fuera del agua, una vela de 99 metros y una iglesia barroca

Llegamos al final de este itinerario por la Barceloneta y no podemos despedirnos sin recomendarte tres lugares que tienes que ver. Ya sabes que los Juegos Olímpicos de 1992 transformaron la Barceloneta. Una de sus mayores atracciones es la escultura en forma de pez (aunque los locales lo llaman «el pescado») compuesta por una red dorada de acero inoxidable, visible desde la playa de la Barceloneta y el puerto Olímpico. Su autor fue, nada más y nada menos que el gran arquitecto Frank Ghery. No menos famoso es el artífice del «Hotel Vela» (W Hotel): Ricardo Bofill, el mítico arquitecto barcelonés. El hotel se alza con sus casi 100 metros sobre el mar, ofreciendo una vista quizá no del gusto de todos, pero desde luego impactante. Y, por último, no te vayas de la Barceloneta sin visitar la iglesia de Sant Miquel del Port.

Imprescindible: La escultura del pez al amanecer

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