Imprescindible: Tomar un café en el Foyer
El Born es uno de los barrios que componen el distrito de Ciutat Vella, y en realidad comprende los barrios de la Ribera, Sant Pere y Santa Caterina. La palabra «born» designaba los torneos o justas medievales que se celebraban en el actual Paseo o Passeig del Born, lo que refleja su importancia, ya desde el siglo XIII.
Empezamos con una de las grandes joyas patrimoniales del Born, obra del arquitecto Lluís Doménech i Montaner. El Palau de la Música Catalana, en el barrio de Sant Pere, es un espectacular ejemplo de arquitectura modernista, que data de 1908. El espacio más importante es la Sala de Conciertos, que destaca por su luz natural, (que simboliza el sol) el órgano sobre el escenario y las figuras de las musas que rodean el patio de butacas. La Sala de Ensayo del Orfeón, con preciosos vitrales, se destina a espectáculos de formato más reducido, y el Foyer sirve como encantador café-restaurante bajo sus característicos arcos de ladrillo y cerámica policromada. El Palau está íntimamente ligado a la vida cultural de la ciudad, y mantiene un programa de integración social destinado a menores desfavorecidos a través de la música.
Imprescindible: Tomar un café en el Foyer
El Mercado del Born se fundó en 1876, y era un magnífico ejemplo de la llamada arquitectura de hierro. Durante una época fue el mercado mayorista para la fruta y la verdura en la ciudad, pero en los años 70 fue clausurado. Afortunadamente fue rehabilitado y se convirtió en un centro cultural, destinado a conservar y analizar la memoria del barrio y la ciudad. (Born Centre de Cultura i Memória) Puedes visitar el yacimiento arqueológico, así como las distintas exposiciones. Una más de mercados: el Mercado de Santa Caterina, construido también a finales del siglo XIX sigue funcionando hoy en día bajo el brillo de sus coloridas cubiertas inspiradas en los trencadís (trozos de azulejos o cerámica decorados), construidas tras la reforma que terminó en 2005. Además de los tradicionales puestos o «paradas», el mercado de Santa Caterina también tiene su toque gourmet, y el restaurante Cuínes de Santa Caterina es un buen ejemplo; aunque también nos gusta mucho el Bar Joan.
Imprescindible: Mercado de Santa Caterina
Ildefonso Falcones inmortalizó la historia y las leyendas en torno a la construcción de esta muestra única del gótico catalán en su novela «La catedral del mar». En realidad, la catedral del mar no es una catedral. Si nos ponemos técnicos, es una basílica menor. Santa María del Mar se construyó gracias al esfuerzo de los vecinos de la zona. De hecho, los estibadores del puerto, conocidos como «basteixos» trajeron las piedras desde las canteras de Montjüic. En agradecimiento, se incluyeron en las puertas de la basílica unas figuritas de bronce que los representan. Santa María del Mar deslumbra en el interior de sus tres naves con unas espectaculares columnas, que le dan un aire de ligereza único. Fíjate además en las vidrieras, y si eres culé o aficionado al fútbol, busca el escudo del Barça entre ellas. No es ninguna leyenda, solo un recordatorio de la contribución del equipo a la restauración de las vidrieras durante los años 60. Estamos ante una auténtica superviviente, que superó el grave terremoto de 1428 (la caída del rosetón causó más de 30 víctimas mortales) incendios, y, sobre todo, las heridas de la guerra civil. Afortunadamente, muchos siglos después, puedes (y debes) visitarla.
Imprescindible: Subir a la terraza
En la calle Montcada te espera el Museu Picasso, situado en un conjunto de cinco palacios de los siglos XIII y XIV. La rehabilitación de estos edificios del gótico civil es, en sí misma, una obra digna de visitarse. Comparten una estructura común en torno a un patio. Picasso vivió en Barcelona menos de diez años. Sin embargo, fue una época fundamental en su vida, en la que se formó como pintor y se integró con destacados artistas como Rusiñol o Casas, y otras amistades, que hicieron que su vínculo con la ciudad se mantuviera a lo largo de su vida. Este museo es buena prueba de ello, ya que el propio Picasso donó varios cuadros importantes y en la actualidad reúne una impresionante colección de casi 5000 obras. Te recomendamos que selecciones y planifiques tu visita, sobre todo si hay una exposición temporal que te interese. Algunas recomendaciones: El Arlequín, El abrazo, El diván, y, por supuesto la serie de Las Meninas. La librería-tienda Laie es muy recomendable, tanto si buscas recuerdos como títulos más divulgativos o relacionados con el arte.
Imprescindible: Las visitas guiadas
En pleno bullicio del Born (en la calle dels Carders) se esconde una pequeña capilla románica del siglo XII que no puedes dejar escapar. Se trata de la capilla d’En Marcus o de la Virgen de la Guía y aún conserva buena parte de la construcción original. Tiene un horario reducido de visita, por lo que debes consultar la información antes de ir. Cambiando radicalmente de tercio, puedes darte un baño de arte contemporáneo con Bansky, Basquiat, KAWS o Jeff Koons y, si quieres dar un paso más, atreverte con el arte inmersivo. ¿Dónde? En el Museo de Arte Contemporáneo MOCO, una apuesta privada que triunfó primero en Ámsterdam y que se encuentra también en Londres. Un nuevo ejemplo de rehabilitación de un edificio clásico (el Palacio Cervelló) que no te dejará indiferente. Y después de tanta cultura, te mereces un premio, así que te regalamos una visita a las pastelerías Hoffman (una de las más reputadas de Barcelona) o Bubó, pastelería de autor.
Imprescindible: Probar un croissant en Hoffman
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