Barcelona: qué ver en un día

Déjate seducir por Barcelona

Barcelona está entre las tres ciudades más visitadas de España, y mantiene un duelo por el primer puesto con Madrid. Es la ciudad española preferida de los turistas extranjeros. Inmortalizada en el cine y la literatura, pero también citada como ejemplo de gentrificación y turismo masivo. Virtudes y defectos que la hacen única.

  1. De la Plaza de Cataluña a la Rambla
  2. Mercat de la Boquería: un clásico que no falla
  3. Park Güell, mucho más que un parque
  4. Arquitectura modernista y esplendor burgués: Eixample y Passeig de Gràcia
  5. La Sagrada Familia: poesía en movimiento
  6. Atardecer en Barcelona. Una ciudad, múltiples opciones.

Cosmopolita, cultural e irremediablemente turística, Barcelona deslumbra con su vibrante ambiente, su arquitectura mágica, sus monumentos emblemáticos y su conexión con el Mediterráneo. Léenos con mucha atención, apúntate nuestras pistas y te ayudaremos a organizar un día (casi) perfecto recorriendo la capital catalana. ¡Hemos preparado algunas sugerencias de planes alternativos para que tengas donde elegir!

1. De la Plaza de Cataluña a la Rambla

Creemos que nuestro plan Barcelona: qué ver en un día va a ser tu mejor aliado para enfrentarte a este reto viajero con éxito. Partiremos de la Plaza Catalunya, construida tras la Exposición Universal de 1889, con la finalidad de unir el Eixample con la parte más antigua de la ciudad. Desde aquí, puedes seguir varias rutas interesantes. Te proponemos continuar con la visita a la Rambla Sí, sabemos que es un lugar muy concurrido (por decirlo suavemente) y por eso puede ser una buena idea verla al inicio del día. Se trata de una única avenida, que se divide en cinco tramos: Canaletes, Estudis, las Flors, Caputxins y, por último, la de Santa Mònica. Es cierto que los tradicionales puestos de flores ceden cada vez más espacio a otros establecimientos más enfocados al turismo, pero recorriendo las Ramblas puedes admirar monumentos emblemáticos como el Teatro del Liceu, o, muy cerca de este, el mosaico de Joan Miró (inadvertido para muchos), el Palau de la Virreina (actual Centro de la Imagen) o el Mercat de la Boquería.

Imprescindible: El mosaico de Joan Miró

2. Mercat de la Boquería: un clásico que no falla

En pie desde el siglo XIII, la fachada modernista de la Boquería es una de las fotos más deseadas para presumir en IG. No te dejes intimidar por las multitudes, y lánzate a por unos churros con chocolate; o a por una tapa (cualquier hora es buena) en el Pintxo Bar, el Bar Central o el mítico Quim. Quizá quieras continuar tu paseo dirigiéndote al Barrio Gótico; pero en esta ocasión, te proponemos otro plan. Toma la línea 3 de metro, dirección Trinitat Nova, y bájate en Lesseps… llegarás andando en pocos minutos a tu próximo objetivo. ¡El Park Güell! Como alternativas, puedes ir en bus (las líneas H6 o D40, por ejemplo, pueden ser buenas opciones), en taxi o en vehículo privado. Pero retrocedamos un poco en el tiempo. Para visitar este recinto único, es imprescindible que reserves las entradas online (y te recomendamos hacerlo en la web oficial). La entrada general cuesta 18€, y los niños con edades comprendidas entre los 7 y los 12 años pagan 13,5 (los peques menores de esa edad tienen entrada gratuita).

Imprescindible: Probar los rovellons del Quim

3. Park Güell, mucho más que un parque

El Park Güell se concibió originalmente como una urbanización para familias de clase alta, que debía imitar las “ciudades jardín” inglesas Las dificultades para comunicarse con el núcleo urbano, lo elitista de la construcción y sus elevados precios, entre otros factores, hicieron que el proyecto fracasara; y en los años 20 se abrió al público como parque. Desde 1984, su zona monumental es Patrimonio de la Humanidad. Nuestras pistas: • Pabellones de la entrada y escalinata del dragón • Sala Hipóstila, con sus 86 columnas y sus características bóvedas • Pórtico de la Lavandera • Jardines de Austria Puedes añadir a tu entrada la visita de la Casa Museo de Gaudí, que debía funcionar como una casa piloto para animar las ventas de la urbanización; y que terminó siendo la vivienda del arquitecto durante muchos años. Plan B: Subir a Montjüic, visitar el Parc y su famosa Fuente Mágica. Este plan está repleto de propuestas culturales. Si, como nosotros, eres fan de Joan Miró, no dejes de visitar la Fundació Miró (si no tienes tiempo para entrar, admira el exterior, obra del arquitecto Josep Lluís Sert). Si te va más el románico, el Museu Nacional d'Art de Catalunya es para ti.

Imprescindible: Posar junto a la mítica salamandra

4. Arquitectura modernista y esplendor burgués: Eixample y Passeig de Gràcia

Nuestro itinerario continúa por la zona más elegante de Barcelona: el Paseo (Passeig) de Gràcia y el Eixample. Toma algo rápido (unas bravas o un delicioso sándwich) en el bar Torpedo, o disfruta de una pausa muy especial en Baldomero, en la zona derecha del Eixample. ¡Y seguimos! Tú decides: establecimientos de lujo, boutiques de moda o arquitectura. Barcelona es referente de diseño y tendencias en decoración. Compruébalo en espacios como Lalithamma o Pilma. Si lo tuyo es la moda, no dejes de visitar Santa Eulalia, el mítico establecimiento con 180 años de historia. Si quieres seguir la senda de la arquitectura, recorre la llamada «Manzana de la discordia», y asómbrate con los estilos opuestos de la Casa Battló de Gaudí, la casa Lleó Monera de Domènech i Montaner o la Casa Amatller de Puig i Cadafalch.

Imprescindible: Soñar en la Casa Battló

5. La Sagrada Familia: poesía en movimiento

Y llega el momento más esperado ¡por supuesto que no nos vamos a saltar la visita a la Sagrada Familia! El monumento que, hoy por hoy, más se identifica con la ciudad de Barcelona (y el más visitado) fue un encargo al arquitecto Francisco De Paula Villar, quien comenzó a trabajar en ella según los gustos de la época (año 1882) en un estilo neogótico. Un año más tarde, Gaudí se hizo cargo del proyecto…y el resto es historia. Lo que convierte a la Sagrada Familia en algo extraordinario es que esa historia continúa construyéndose, día a día, ante los ojos del visitante; La basílica representa la culminación de la visión que Gaudí tenía de la arquitectura como algo vivo; y se plasma en las columnas arborescentes, las vidrieras que proyectan increíbles efectos gracias a la luz natural, las bóvedas o los elementos de inspiración natural. La entrada básica cuesta unos 26€, y con visita a una de las torres sube a 36 (pero tendrás una panorámica fantástica sobre la ciudad). Plan B: El Museu Picasso de Barcelona ocupa cinco antiguos palacios, y alberga más de 4000 obras del genio malagueño, centradas en sus primeras épocas como artista.

Imprescindible: La bóveda en el ábside central

6. Atardecer en Barcelona. Una ciudad, múltiples opciones.

Después de un intenso día, quizá te apetezca una cena con un toque bohemio y encantador en el Born, convertido en uno de los barrios más de moda de Barcelona. Más propuestas: subir en funicular a disfrutar de las impresionantes vistas de la ciudad iluminada desde el Tibidabo. Por último, ¿un poco de Mediterráneo? Pasear y cenar por el Port Vell, si buscas un ambiente más elegante; o explorar alguna de las animadas terrazas del Port Olímpic, cenar en un ambiente más informal y, si te queda energía, acercarte a la zona del Maremágnum. ¡Un brindis junto al mar, la promesa de volver a Barcelona!

Imprescindible: Cenar en Tantarantana (Born)

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