Los pueblos más bonitos de Mallorca

Descube los pueblos más encantadores de Mallorca

El encanto de los pueblos más bonitos de Mallorca se reparte entre numerosas localidades a lo largo y ancho de la isla. La geografía y la orografía actúan como aliadas, protegiendo en muchos casos enclaves naturales como calas, o núcleos de población donde la uniformidad del turismo global aún no ha hecho estragos.

  1. Deià
  2. Artà y Valldemossa
  3. El castillo de Capdepera y el encanto de Sóller
  4. Manacor y Pollença

Aunque es casi imposible abordarlos todos, te traemos una selección muy personal de los pueblos más bonitos de Mallorca; cada uno de ellos con sus curiosidades y atractivos particulares. Desde la sierra de Tramontana, a los extremos más alejados de la costa, pasando por los núcleos más animados, aquí tienes nuestra lista de preferidos. ¡Esperamos que la disfrutes!

1. Deià

Deià es uno de los tesoros de la sierra de la Tramontana, vinculado para siempre al nombre de Robert Graves (autor, entre otras obras, de «Yo Claudio») cuyo refugio en la isla es hoy uno de los museos más visitados de Mallorca. Cada verano se celebra el Festival Internacional de Música de Cámara. Encantadoras calas como las de Deià y Canyeret ponen a prueba la pericia del viajero que intenta acceder a ellas sorteando las innumerables piedrecitas, pero el premio de sus aguas cristalinas merece la pena.Tampoco te puedes perder la visita a Son Marroig, el palacete (y en la actualidad museo) del Archiduque Luis Salvador de Habsburgo, uno de los principales promotores del turismo balear y un personaje digno de estudio, como sobrino de Isabel de Baviera, emperatriz de Austria y Hungría. Gracias a él podemos extasiarnos contemplando la vista de la puesta del sol desde el Mirador de Son Marroig, imaginando quizá que la mismísima Sissí recorrió esos jardines y admiró el mismo mar que nosotros.

Imprescindible:Admirar la puesta de sol desde el Mirador de Son Marroig.

2. Artà y Valldemossa

Siguiendo con las recomendaciones de los pueblos más bonitos de Mallorca, nos detenemos ahora en Artà. Situado al Norte de la isla, ha sabido mantener y conservar su esencia y su patrimonio, conviviendo con el turismo. Qué ver: el Santuari de Sant Salvador, con sus almenas fortificadas, (pero te avisamos; primero deberás subir 180 escalones) y, por supuesto, los restos del poblado talayótico de Ses Païses. Valldemossa, el tiempo detenido entre olivos. Un conjunto histórico excelentemente conservado, un escenario de ensueño que se convirtió en un año complicado en la vida de, nada más y nada menos que Chopin y George Sand, y que, inmortalizado en la obra «Un invierno en Mallorca», lanzó a la fama a este pequeño pueblo de la montaña de la Tramontana. La Real Cartuja de Valldemossa es el monumento que no te puedes perder, un conjunto que incluye el Palacio del Rey Sancho, la iglesia neoclásica, o la Farmacia monástica. Recorre las calles empedradas de Valldemossa y sigue las huellas de Santa Catalina Tomàs, conocida cariñosamente como «la Beata», y patrona del pueblo de Valldemossa. En su honor se celebra una fiesta realmente pintoresca, que Valldemossa comparte con los municipios de Santa Margalida y Palma. Durante las celebraciones, una alegre procesión de carros engalanados con flores recorre las calles, con su séquito de angelitos.

Imprescindible:Visita Artà y el Santuari de Sant Salvador, y recorre la Real Cartuja de Valldemossa.

3. El castillo de Capdepera y el encanto de Sóller

En el apogeo de los ataques piratas a la costa de Mallorca, en el siglo XIV, el monarca Jaume II ordenó la construcción del castillo de Capdepera, un recinto defensivo para proteger a la población. Aún se conserva la torre de Miquel Nunis, que es el elemento más antiguo del recinto. La vida del pueblo de Capdepera se vertebra aún en torno al Castillo. Uno de los grandes momentos del año es la celebración del Mercat medieval o Feria Medieval, en el mes de mayo. La Feria, con el marco del castillo, invita a todos los vecinos y visitantes a retroceder en el tiempo para captar, aunque solo sea durante unos días, el auténtico ambiente de la Edad Media. Se celebran conciertos y es una gran oportunidad para conocer y degustar elaboraciones y productos de la gastronomía local. Además, los artesanos de la zona recrean los oficios clásicos y hay desfiles con bufones y gigantes. Sóller, por su parte, es uno de los pueblos más bonitos de Mallorca, situado en el corazón del llamado «valle de oro» (de naranjas, mejor dicho), que alcanzó una gran prosperidad gracias al cultivo de cítricos. La iglesia de San Bartolomé es una curiosa mezcla de estilos, desde el gótico hasta la preciosa fachada modernista. Sóller tiene su propio Museo Modernista, ubicado en Can Prunera, la edificación más importante de este estilo en la localidad. No nos olvidamos del Puerto de Sóller, que nos regala una pintoresca imagen, con los barcos, la silueta del pueblo y las montañas de la Tramontana; aunque quede ya lejos su pasado de pequeño pueblo pesquero.

Imprescindible:Historias de piratas en Capdepera y modernismo en Sóller.

4. Manacor y Pollença

Manacor, la segunda ciudad en importancia en la isla de Mallorca, es un centro de interés ya que en ella se encuentran las Cuevas del Drach (en Porto Cristo) y su célebre lago Martel, uno de los mayores lagos subterráneos del mundo. Quizá no tan famosas, pero igualmente fascinantes, son las Cuevas del Hams. Rafael Nadal ha puesto definitivamente en el mapa a Manacor, y ahora una de las atracciones del pueblo es visitar su Museo, además de playas de difícil acceso como Cala Anguila o visitas a bodegas y viñedos tradicionales. Entre ellas, cabe resaltar las bodegas Roda, que revolucionaron el mundo del aceite, apostando por la elaboración de aceites de alta gama en la zona, con su almazara Aubocassa, hoy más que consolidada. Escenario de una de las novelas de Agatha Christie, Pollensa (o Pollença) es una coqueta población situada al norte de la isla de Mallorca. Por ser más precisos, «Problema en Pollensa» es un relato, el que da título a este peculiar volumen dentro de la bibliografía de Agatha Christie. En este caso, la reina del misterio se limitó a modificar ligeramente el nombre del hotel del puerto donde se alojó en 1930. El hotel se llamaba Isla de Oro, y en la novela pasó a ser Pino de Oro. No dejes de pasear por la Plaza Mayor del pueblo y visita el Convento de Santo Domingo, donde cada año se celebra un reputado festival de Música Clásica. La Cala de San Vicenç (a muy pocos kilómetros de Pollensa) te espera para sorprenderte con todas sus tonalidades de azul.

Imprescindible:Sigue los pasos de Agatha Christie en Pollença.

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